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Cuatro leyendas celestes celebran el Celta actual y rememoran el de antaño

Manolo, Vicente, Atilano y Javier Maté abordan con los suscriptores de FARO el brillante presente del conjunto celeste y hablan de su tiempo en el equipo en una animada charla repleta de anécdoras y buen humor

FARO reúne a cuatro capitanes del Celta

Pedro Fernández

Vigo

El Celta de antaño y el de ahora, la transformación del fútbol y del club, y el momento dorado, “impensable” en otros tiempos, que vive el celtismo con el Celta europeo y canterano de Claudio Giráldez centraron el encuentro de cuatro legendarios capitanes celestes con los suscriptores de FARO celebrado ayer tarde en las instalaciones del periódico. Manolo Rodríguez, el gran capitán, Vicente Álvarez, Javier Maté y Atilano Vecino (1.643 partidos con la casaca celeste entre los cuatro) hablaron de lo que supone para ellos el Celta, de los buenos y malos tiempos que vivieron en el equipo de su vida, y lo que significa el sentimiento de pertenencia a este centenario club.

Valiente apuesta por el talento de la casa

En una distendida charla, llena de anécdotas, salpicada de humor y elogios mutuos, los cuatro míticos capitanes (e íntimos amigos) animaron a disfrutar del presente de ensueño que vive el equipo con Claudio Giráldez, al que agradecieron su valiente apuesta por el talento de la casa y responsabilizaron de haber generado un ambiente en Balaídos como ellos no recuerdan. “En nuestros tiempos, en cuanto echabas la primera pelota para atrás, ya sacaban los pañuelos. La fiesta que hay ahora en el estadio, no existía. Me habría encantado jugar en esta época. Con el ambiente que hay en Balaídos, yo jugaba gratis”, confesó Manolo. “¿A quién no le gustaría tener 25 años?”, apostilló Maté.

El encuentro, último de esta temporada para los suscriptores de FARO, fue presentado por el director del periódico, Rogelio Garrido, y conducido por el jefe de la sección de Deportes, Juan Carlos Álvarez, que los animó hablar de los viejos y nuevos tiempos antes de dar paso a la estimulante tanda de preguntas que los protagonistas resolvieron con impagable humor.

Un sueño "maravilloso"

Maté se arrancó contando lo “maravilloso” que para él supuso alcanzar el sueño que tenía de pequeño de trabajar en lo que amaba cobrando “una pasta”, pero que todo eso se amplificó cuando descubrió lo que era pertenecer al Celta, club en el que luego fue también entrenador, director deportivo y responsable de la cantera. “Fue un sentimiento nuevo. Los cuatro sabemos que representar al Celta era mucho más que jugar al fútbol”, proclamó. El mítico exguardameta recordó que Manolo, su capitán cuando el club lo reclutó, le hizo “descubrir el talento defensivo” y “me enseñó para quién jugaba”.

“Más que un equipo de fútbol era una familia”

Vicente Álvarez rememoró la buena acogida que tributaron los veteranos a aquel novato centrocampista llegado del Ourense al que recibieron “con los brazos abiertos desde el momento en que empezamos”, mientras que Atilano, con más de cuatro décadas vinculado al club, destacó los tiempos en que el vestuario del Celta, “más que un equipo de fútbol era una familia” y el “orgullo” que sintió “un chico llegado de un pueblo de Zamora» por jugar en el Celta. “Y aquí sigo después de 42 años”, dijo.

Cuatro exjugadores y excapitanes históricos del Celta reunidos (Manolo, Vicente, Atilano y Maté).

Cuatro exjugadores y excapitanes históricos del Celta reunidos (Manolo, Vicente, Atilano y Maté). / Marta G. Brea

Tanto Vicente como Atilano celebraron el éxito del actual Celta con un equipo lleno de chavales formados en A Madroa, que atribuyeron a la decisión de apostar por Claudio Giráldez, que ha generado una identificación con los colores que ellos no vivieron en sus tiempos. “El equipo sale al campo como si fuese ganando 1-0. Me da envidia y no precisamente sana”, bromeó el excentrocampista. “Las primeras siete temporadas que estuve aquí no repetí categoría nunca”, remachó Vicente en referencia al denominado Celta ascensor de los años 80.

El exzaguero apuntó que “el Celta es grande por su público” y se refirió a la actual situación del club como “idílica” por el “aire diferente” que le ha dado la presidenta Marián Mouriño y el atrevido estilo que le ha conferido Claudio Giráldez, que “se lo ha merecido”.

Otro fútbol

La comparación entre el fútbol actual y el de sus tiempos afloró durante no pocos momentos de la charla, con constantes referencias a las penurias con que antes se entrenaban, las penalidades de los viajes, el diferente estado de los terrenos de juego o la profesionalización de los cuerpos técnicos, que ahora cuentan con una legión de fisioterapeutas y recuperadores y cuidan con especialistas en nutrición que antes brillaban por su ausencia. A este respecto, Maté recordó como el Celta no contaba con un campo fijo de entrenamiento y a menudo tenía que ejercitarse en el «Campo del Gitano», un viejo recinto de tierra dura en Coia que «te dejaba los gemelos reventados».

Los cuatro capitanes coincidieron, sin embargo, en que el fútbol de ahora «no es mejor» que el de antes, ni en el aspecto técnico (en este punto el exportero se mostró categórico) ni el físico. Lo que ha marcado la diferencia, concluyeron, «son los medios con que ahora se trabaja».

Vicente, que no se dejó ver apenas tras su retirada, celebró su reconciliación con el fútbol y con el Celta. «Estuve 25 años peleado con el Celta y el fútbol y enfadado conmigo mismo. Tuve un paréntesis del que me estoy recuperando», desveló. El excentrocampista lo achacó al «sentimiento de identificación» que ha generado Giráldez, al giro en la gestión de Marián Mouriño, la grandeza de Iago Aspas y al nuevo talento canterano. «Tenemos un entrenador al que le sale todo bien, una presidenta a la que le sale todo bien. Y al margen de un jugador irrepetible, una juventud que no para de correr», celebró. Manolo matizó que el éxito actual pide disfrutar del momento sin perder la perspectiva de que el Celta sigue siendo «un equipo modesto» que hasta hace poco tiempo ha estado luchando por la salvación. «La permanencia en Primera División tiene que ser nuestra vitamina», acotó Atilano.

Turno de preguntas muy animado

El turno de preguntas fue largo y muy animado, lleno de anécdotas sobre los tiempos en que el fútbol era otro, menos táctico y mediático, sin apenas información de los rivales, y más familiar.

El debate de la portería, la posibilidad de un futuro derbi contra el Deportivo, la fallida etapa de Rafa Benítez, el Eurocelta del cambio de siglo o el talento no correspondido con resultados del Celta de Miroslav Pavic fueron algunos de los aspectos que se abordaron con muy divertidas anécdotas.

«Leí el perfil que buscamos para la portería y parece que estamos tontos», ironizó Maté, que valoró la «estabilidad» que ha aportado Guaita y lamentó la «mala suerte» de Iván Villar. «Deberíamos fichar a un portero de 27 o 28 con personalidad», opinó.

Manolo consideró, por su parte, «un acierto» el despido de Rafa Benítez, «un técnico de prestigio» fichado por el centenario a precio de oro que no estuvo a la altura de las expectativas. «Las cosas no iban bien y el equipo tampoco jugaba bien», relató, avalando la apuesta por Giráldez: «O nos embestía al toro o salíamos por la puerta grande, como así fue».

No faltó alusión a «O Noso Derbi», que ninguno echó de menos. «Casi siempre los ganábamos nosotros», apuntó Manolo. Maté rememoró que debutó frente al eterno rival y el «récord de hospitalizados» que supuso el famoso duelo resuelto con el penalti a José Manuel Alvelo. Ninguno se cambiaría por estar en la piel del Deportivo, pese a los títulos que el cuadro herculino ganó en su época dorada en LaLiga. «Están bien donde están», zanjó Manolo sobre la posibilidad de un futuro derbi.

Se les preguntó a los legendarios capitanes celestes a qué rivales y compañeros de equipo admiraron más. Manolo citó a Cruyff, que lo lesionó y con quien estuvo enemistado, pero sobre todo a Enrique Castro, Quini, y a Carlos Santillana y José Manuel Gárate; Vicente a Miguel Ángel Nadal y, en especial, a Mauro Silva, mientras que Maté eligió a Mario Kempes y al argelino Rabah Madjer y Atilano a Emilio Butragueño.

Entre los compañeros de vestuario más admirados Vicente citó a Ademir, Mori, Del Cura y Juan; Maté eligió al propio Manolo y Atilano a Vicente, «el mejor medio centro que he visto». Manolo se acordó de Luis Villar, cuyo talento y profesionalidad, lamentó, nunca fueron reconocidos por el celtismo.

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