Una doble pena para el Gran Peña

El empate en Salamanca le priva del ascenso a Segunda RFEF y dice adiós a tres años de colaboración con el Celta

La derrota de los celestes lleva al Rápido de Bouzas al descenso a la Preferente Sur

El portero del Salamanca despeja el lanzamiento de penalti del céltico Óscar Gil, que tampoco pudo aprovechar el rechace.

El portero del Salamanca despeja el lanzamiento de penalti del céltico Óscar Gil, que tampoco pudo aprovechar el rechace. / MANU LAYA

El fútbol vigués no tuvo un buen día en la jornada de ayer. El Celta C-Gran Peña no pasó del empate sin goles en el Helmántico, en el play-off de ascenso a Segunda RFEF, y ese resultado no solo deja sin premio a los celestes sino que arrastra al descenso a la Preferente Sur al Rápido de Bouzas. Además, este último partido de la temporada pone fin a tres años de colaboración del Celta con el Gran Peña, que vuelve a ser un club independiente y con menos recursos para aspirar a una categoría superior a la Tercera RFEF en la que competirá una temporada más a partir de septiembre.

A pesar de todos esos inconvenientes y de tener que presentarse en Salamanca con un gol en contra tras un lamentable arbitraje sufrido en Barreiro (0-1), el Celta C-Gran Peña saltó al césped de un Helmántico casi lleno (más de 15.000 aficionados) con la intención de evitar errores y cercar la portería de Jonvi en busca de un gol que le garantizase al menos la prórroga.

Ante un equipo local muy conservador y que se dedicó a especular con la ventaja adquirida en Vigo, los celestes tuvieron su gran oportunidad al filo del descanso. Óscar Gil fue derribado en el área por Amado después de aprovecharse de un regalo de la defensa rival. El árbitro no dudó en señalar la pena máxima y amonestar con tarjeta amarilla al infractor. El portero local adivinó el lanzamiento hacia la derecha de Gil, que tampoco aprovechó el rechace para superar a un Jonvi que se lució en las dos intervenciones para que su equipo se fuese al descanso con el empate sin goles en el marcador y medio ascenso en el bolsillo.

El conjunto salmantino conseguía mantener su portería invicta, como en el resto de los cinco partidos anteriores de las fases del play-off de ascenso. En esta ocasión, los locales se aprovechaban de la impericia de un Celta C-Gran Peña que asumió que llevaría la iniciativa en el juego mientras que a su rival solo parecía interesarle generar constantes interrupciones por supuestos problemas físicos en cada contacto con el adversario.

Álex Millán pugna por el balón con un jugador del Salamanca UDS, ayer, en el Helmántico. |  // MANU LAYA

Álex Millán pugna por el balón con un jugador del Salamanca UDS, ayer, en el Helmántico. | // MANU LAYA / J. conde

Así, el Salamanca solo tuvo una oportunidad de gol en la primera mitad gracias a un remate de Caramelo desde fuera del área que no encontró portería. La situación de supuesta inferioridad no alteraba sus planes porque, excepto en la jugada del penalti, los célticos solo encontraron en dos lanzamientos lejanos de Óscar Gil la única vía para intentar nivelar una eliminatoria que se les había complicado en Barreiro después de que el árbitro expulsase a Rivera antes del descanso por una supuesta agresión que nadie vio y anulase un gol legal en la recta final del partido.

Tarjetas amarillas

Ayer, al colegiado riojano Rodrigo Sánchez le costó mostrar tarjetas amarillas a los locales en las reiteradas faltas que cometían para frenar a un rival que tenía más ritmo y consistencia en su juego para intentar abrir el marcador. A los golpes y la presión se sumó la eleva temperatura en la capital salmantina que obligó al árbitro a conceder dos pausas para hidratación.

En el segundo tiempo, el protagonismo pasó al auxiliar del árbitro que levantaba el banderín cada vez que el Celta C-Gran Peña iniciaba una acción ofensiva. En más de cuatro ocasiones anuló la jugada por supuesto fuera de juego.

En el minuto 68, el equipo vigués pudo ponerse en ventaja en el marcador. Óscar Lorenzo, que acababa de entrar por Mario Fuente, llegó a la línea de fondo tras superar a cuanto rival se encontró en el camino. Su centro al segundo palo no encontró rematador.

Dos minutos después, el Salamanca desaprovechaba una doble ocasión para dejar finiquitado el partido. Los remates seguidos de Fassani y de Alvarito se estrellaron en la madera de la portería de Álex Vila. El Celta C-Gran Peña continuaba con vida de milagro.

Con la recta final ya próxima y el cansancio acumulado, el fútbol tuvo menos ataduras, aunque a los célticos se les cerraba la posibilidad de atacar ante la insistencia del auxiliar del árbitro de penalizar con fuera de juego todas sus aproximaciones a la portería de Jonvi. Y así se fueron consumiendo los minutos sin que el equipo vigués volviese a disfrutar de ocasiones para alcanzar la prórroga. Con este empate se cierra un gran año del Gran Peña.

El Celta, a través de su presidenta, Marián Mouriño, agradece la aventura de los tres años con el equipo de Lavadores: “Enhorabuena para todo este equipo por la increíble temporada que nos ha regalado. Gracias al Gran Peña por estos años juntos. Ha sido un impulso para muchos y una satisfacción para nosotros”.

Suscríbete para seguir leyendo