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El Metropolitano, misión imposible

El Celta resiste hasta el minuto 84 ante un Atlético que acertó con un gran remate de De Paul después de que Guaita se erigiese en protagonista

Aspas erró una gran ocasión para abrir más brecha con el descenso

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VIGO

El Metropolitano continúa siendo un estadio inexpugnable para un Celta al que tradicionalmente nunca le ha ido bien en sus visitas al Atlético de Madrid. Ayer no fue una excepción. Los de Claudio Giráldez sucumbieron con un gran gol de De Paul en el minuto 84, después de disfrutar de oportunidades y buenos momentos para sumar algún punto. Los principales protagonistas del duelo entre rojiblancos y celestes fueron los porteros, principalmente Guaita, que mantuvo vivos a los suyos con intervenciones de mérito pero nada pudo hacer ante el lanzamiento a la escuadra del campeón del mundo argentino.

La jornada de Liga no resultó favorable para los intereses de un Celta que ve reducida a cinco puntos la ventaja con los puestos de descenso después de que el Cádiz ganase por la mínima al Getafe mientras los célticos se vieron sorprendidos por el gran gol de De Paul en la recta final, cuando ya acariciaban un valioso empate en el Metropolitano. Pero el equipo vigués ya sabe lo difícil que le ha resultado siempre puntuar en casa de los colchoneros, a los que no gana en Primera División desde hace dieciséis años. Y ayer tampoco fue una excepción a ese negativo registro de resultados contra el conjunto madrileño, que fue de más a menos después de que Guaita exhibiese sus guantes en todas las acciones de peligro que protagonizó el rival. El Atlético de Madrid también tuvo en su portero a uno de los más destacados. Oblak despejó como pudo un claro remate de Aspas y contó con la colaboración del belga Witsel para impedir que Larsen aumentase su cuenta goleadora.

Como viene sucediendo con frecuencia desde la llegada de Claudio Giráldez, el Celta tardó en percatarse del inicio del partido. Cuando lo hizo, los rojiblancos ya habían generado tres ocasiones peligrosas que Guaita se había encargado de neutralizar. Pero el Atlético tampoco puede presumir de lucidez ofensiva en estos momentos, de ahí sus problemas para asegurarse una plaza en la Champions League.

Esta vez, Giráldez no introdujo novedades llamativas en un once al que regresaron Unai Núñez y Jonathan Bamba, por Manquillo y Swedberg, mientras que Damián Rodríguez repetía titularidad por segunda jornada consecutiva.

Con los dos equipos jugando con tres centrales y dos carrileros, el juego se escoró hacia los laterales, y la zona más activa fue la derecha del Celta, por donde el Atlético encontró más vías para amenazar a Guaita con Riquelme y Samu Lino. Después serían Mingueza y Bamba (el costamarfileño cambió ayer de costado) los que encontrarían una autovía sin peaje por ese costado para llevar peligro sobre los dominios de Oblak.

Mal arranque

La puesta en escena del Celta no pudo ser más negativa cuando a los dos minutos Koke tocó para un Correa que apareció por su costado izquierdo para disparar flojo. Tras un lanzamiento peligroso de Lino que se estrelló en los palos que sujetan la red de la portería, el Atlético disfrutó de una doble ocasión que Guaita se encargó de despejar como pudo: una primera de Riquelme y sobre todo el disparo de Lino entre un mar de piernas. El portero céltico respondió con buenos reflejos ante un lanzamiento de mucho peligro. El Atlético generaba ocasiones y dominaba con autoridad el juego ante un Celta que tardó en encadenar más de dos pases seguidos. Es verdad que el equipo gallego no cayó en esta ocasión en la desidia que le llevó a perder por goleada en Mendizorroza.

Al Celta de Giráldez le cuesta arrancar y en todos los partidos, salvo ante el Rayo Vallecano, ha permitido que el rival se adelantase en el marcador. Ayer estuvo a punto de suceder en el minuto 39. La jugada la inició Koke en el centro del campo, desde donde sirvió un balón en largo para Llorente, que se coló entre los centrales y se presentó ante Guaita sin oposición, pero remató flojo a las manos del valenciano.

Hasta ese momento, los célticos ya se habían sacudido el dominio de los locales y habían puesto en apuros a Oblak. Primero fue Larsen, que apareció en ataque para rematar alto una jugada entre Bamba y Mingueza, y después en un centro peligroso del catalán que el portero rojiblanco desvió con apuros. El Celta también tuvo la última ocasión de la primera parte. Witsel incomodó a Larsen cuando intentaba rematar de cabeza un excelente centro de Bamba y el belga acabó despejando el balón a córner.

La mejor noticia para los de Giráldez era que iniciarían la segunda parte con igualada en el marcador y con la sensación de que podían seguir generando peligro por la banda derecha. Necesitaban que Aspas apareciese en escena, como ante el Villarreal, y que desde la banda izquierda también se generase peligro ante un rival que guardaba mucho potencial en el banquillo. De hecho, Simeone recurrió en el descanso a Morata por Lino para jugar con tres atacantes, junto a Correa y a un Griezmann desaparecido.

Aspas

Al filo de la hora de juego, Aspas tuvo la ocasión más clara de los célticos para adelantarse en el marcador. El moañés recibió un pase de Bamba en el área y remató con potencia, pero el balón salió centrado y fue tomando altura para facilitar el despeje de Oblak. El Celta había desperdiciado su mejor ocasión en el momento en que Simeone apostaba por reforzar el centro del campo con Rodrigo de Paul y a Barrios y refrescaba el ataque con la entrada de Memphis Depay. Giráldez, por su parte, hacía su primer movimiento en el minuto 67, dando entrada a Allende por Larsen, mientras Beltrán y Damián sostenían el centro del campo celeste.

El Atlético mejoró con el cambio de cromos mientras los célticos volvían a pasar apuros en defensa, como en el remate al palo corto de Memphis que Guaita alejó el balón con el pie o el despeje con los guantes del valenciano para que el remate de tijera de Barrios se fuese lamiendo el larguero. Cuando se afrontaban los diez últimos minutos, De Paul probó suerte con un lanzamiento que Guaita despejó a córner. Y en el saque de esquina, el campeón mundial con Argentino aprovechó un despeje de cabeza de Unai Núñez para acomodar el balón con el pecho desde fuera del área y sacar un gran lanzamiento con la derecha que se coló por la escuadra de la portería del Celta.

Como en la etapa de Benítez, el Celta moría en la orilla y con cuatro cambios pendientes por realizar, mientras el Atlético conseguía el gol que se le había resistido en la primera mitad y acariciaba una victoria que le aseguraría definitivamente la cuarta plaza y el derecho a disputar una nueva edición de la máxima competición europea.

El Celta, por su parte, ve reducida la diferencia con el Cádiz y el miércoles afrontará ante el Athletic Club (Balaídos, 22 horas) otra oportunidad para dejar sentenciada la permanencia.

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