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Un presupuesto que apunta a récord

El Celta prevé esta temporada estar por encima de los cien millones tanto en gastos como en ingresos

El pasado ejercicio lo cerró con una pérdida de trece millones

Gaizarain conversa con Carlos Salvador en presencia del secretario de la junta de accionistas, Javier Mosquera.

Gaizarain conversa con Carlos Salvador en presencia del secretario de la junta de accionistas, Javier Mosquera. / Marta G. Brea

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Vigo

Si el balance deportivo de la pasada temporada resultó decepcionante, algo parecido ocurrió con las finanzas del Celta y cuyo resultado negativo fue ayer aprobado durante la junta de accionistas por aplastante mayoría como viene siendo habitual (votó a favor el 99% del capital social representado en la junta).

El club cerró el ejercicio con unas pérdidas de trece millones de euros volviendo así a un escenario negativo después de la ligera ganancia generada en la temporada anterior. El incremento en el dinero destinado a la plantilla, el aumento de los gastos generales y los finiquitos que hubo que pagar (dos cuerpos técnicos, Coudet y Carvalhal, y casos como el de Santi Mina al que se liquidó para romper cualquier relación con él) están detrás de este aumento de las pérdidas previstas, superiores a las que el club había previsto cuando presentó sus cálculos en la junta de accionistas de hace un año.

En este sentido se insistió mucho en que debido a diferentes razones, que van desde los problemas propios, de la Liga española o incluso geopolíticos, el club no ha sido capaz de recuperar el volumen de negocio que alcanzó en los tiempos anteriores a la pandemia, pero que está en el camino de recuperar ese terreno perdido.

La presentación de la previsión de cuentas del actual ajercicio supuso la puesta de largo del nuevo CEO corporativo del Celta, José Gainzarain, que ocupa el sitio que dejó Antonio Chaves tras su salida del club al finalizar la pasada temporada. El directivo agradeció la confianza de Marián Mouriño y explicó que su objetivo es “diseñar un plan estratégico en el primer trimestre de 2024 e implantarlo a continuación” con la intención de potenciar el aumento de ingresos.

En la exposición de la situación Gainzarain, que sin embargo dejó las cuentas de la pasada temporada a Patricia González del departamento finciero, desmenuzó las líneas maestras del nuevo presupuesto en el que con seguridad el Celta alcanzará un récord tanto de gastos como de ingresos. Ambas cifras se van por encima de los cien millones y la previsión hecha por el club es que el ejercicio se cierre con un beneficio de algo más de un millón de euros.

La cifra, de todos modos, es prudente (hay partidas de ingresos que se da por seguro serán más altos) y se modificará en los próximos meses. Pero lo que parece en condiciones de superar son los 105 millones de euros de ingresos que son su récord histórico de la temporada 2018-19. Para ello resulta esencial el hecho de que computa el ingreso de 30 millones de euros que el club ha hecho por la venta de Gabri Veiga y que, al realizarse después del 30 de junio, aparece en las cuentas del próximo ejercicio.

Una vez más, el gasto en plantilla (tanto sueldos como amortizaciones de los fichajes realizados en las últimas temporadas) se lleva la parte más jugosa en la partida de gastos. Casi ochenta millones destina el Celta en total a estos dos conceptos para situar su límite salarial en el más alto que ha tenido en toda su historia. Nunca le ha costado al Celta tanto dinero su plantilla. De esta cifra sesenta millones se van en sueldos de la plantilla, tres en comisiones de los agentes y quince en amortizaciones de los fichajes que se han hecho en las últimas temporadas. Sobre esto Gaizarain dejó caer una de las máximas que parece moverán el mandato de Marián Mouriño al frente del club: “Demuestra el gran esfuerzo que está haciendo el club en volcar la generación de ingresos en el campo”.

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