Girona 1-0 Celta

Otra derrota con atropello arbitral

El Celta cae en Girona tras otro gol injustamente anulado por el árbitro en una de sus pocas llegadas

Un nuevo tanto en los últimos minutos arruina el trabajo defensivo y condena a los de Rafa Benítez

El fútbol volvió a mostrar anoche al Celta en Montilivi su rostro más cruel con una derrota en el último minuto de un partido igualado y de nuevo cargado de polémica arbitral por otro gol anulado a los celestes de forma incomprensible.

Un guión demasiadas veces visto esta temporada con gol del Girona en el último minuto del tiempo reglamentado, sin tiempo de reacción para un Celta que defendió muy disciplinadamente, casi sin errores, durante noventa minutos y recibió de nuevo un castigo demoledor cuando a regañadientes daba por bueno el empate, de nuevo sin agotar los cambios.

La acción clave del encuentro se produjo en el minuto 83 en una de las pocas llegadas del Celta al área del Girona en la segunda parte. Tapia puso un buen balón al punto de penalti buscando a Dotor y Gazzaniga se adelanta al remate del céltico, pero no atrapa el balón y el cuero le cae a Luca de la Torre, que remata a puerta vacía. El árbitro concede inicialmente el tanto, pero enseguida lo anula al interpretar que existe falta del centrocampista celeste al portero del Girona. En la acción, Dotor agarra ligeramente a Gazzaniga, pero es el guardameta argentino el que se echa encima del madrileño sin oportunidad alguna de jugar el balón que irremisiblemente iba a caer en las botas de Luca. La jugada recuerda dolorosamente al gol anulado a Larsen en el Estadio Gran Canaria por un supuesto agarrón de Douvikas a un defensa de Las Palmas mucho menos leve aún que el de anoche.

Demasiados errores arbitrales en contra y justo en la semana que Marian Mouriño trasladó a Medina Cantalejo, el jefe del CTA, sus quejas por el maltrato recibido este curso, el Celta recibe otro rejón de muerte en forma de arbitraje. Curiosamente, el encargado del VAR era Jaime Latre, quien sí llamó a Díaz de Mera, el árbitro principal también anoche, para anular un gol legal al Celta por imperceptible falta de Larsen al portero del Real Madrid en la tercera jornada. Anecdótico o sospechoso, lo cierto es que el tándem formado por Díaz de Mera y Latre ha vuelto a resultar mortal para el Celta.

El enésimo atropello arbitral no esconde graves y reincidentes errores cometidos por el conjunto celeste, que sigue pagando un altísimo precio por fallos evitables en los minutos finales de los partidos. Falta oficio y sobra angustia para cerrar los encuentros y se echa de menos mayor ambición de Benítez para dar un golpe de efecto al partido con los cambios. El preparador madrileño tardó otra vez demasiado en mover el banquillo (su primer cambio, Mingueza por Bamba, no se produjo hasta el minuto 70) y de nuevo se quedaron sin agotar en un encuentro en que las llegadas al área rival fueron contadas. Con independencia del perjuicio arbitral, anoche incuestionable, la dura realidad del Celta es que acabará la jornada en puestos de descenso y habrá ocupado ya la zona roja más jornadas de la que ha estado fuera de ella.

La noche, sin embargo, no empezó tan mal para el Celta. Tres cambios introdujo Benítez en un once sorprendente por la ausencia de Mingueza y Beltrán, dos futbolistas que hasta la fecha lo habían jugado prácticamente todo. Tapia entró por el madrileño y Carlos Dotor suplió al barcelonés en una nueva tuerca al dibujo, con Kevin de nuevo arrimado al costado derecho para tapar las torrenciales internadas de Savinho y Luca de la Torre en novedosa posición en banda derecha. Un 4-4-2 en fase de defensiva convertido en 4-3-3, con Bamba a la altura de Aspas y Larsen a la hora de presionar la salida de pelota del Girona.

Con estos mimbres y la idea de esperar agazapado al conjunto de Míchel para sorprenderlo a la contra contuvo el Celta daños frente a un rival de muy buen trazo, que acumuló gente arriba, sobre la frontal del área céltica y les buscó las cosquillas por los flancos, con Dobvik tirado a la derecha y Savinho a la izquierda. El Girona gobernó la pelota y llegó con cierta sensación de peligro que no llegó a sustanciarse en un último pase o un disparo a portería. Apenas algunos lanzamientos de esquina que fueron neutralizados por la zaga céltica sin demasiados apuros. Guaita apenas tuvo que intervenir para despejar alguna pelota con los puños. El buen trabajo de Kevin y la capacidad de multiplicarse para apagar fuegos de Tapia contuvieron a un Girona que, todo lo más, pudo presumir de posesión.

Las pocas llegadas a puerta fueron del Celta, un tiro lejano de Tapia que Gazzaniga atrapó en dos tiempos y una internada de Bamba que concluyó con disparo en dirección al meta. El Girona acumuló efectivos de ataque, pero no lanzó contra el portal de Guaita hasta el comienzo de la segunda parte con un cabezazo de Dobvik tras un saque de esquina que el portero celeste atrapó con seguridad. La mejor acción de los de Míchel se produjo tras una comprometida pérdida de Tapia en medio campo y propició la conducción de Savinho, hasta la corona del área celeste. El brasileño se la dejó en inmejorable posición a Yan Couto, que envió el balón a la grada con Guaita en precario.

No mucho más llegó el Girona hasta el gol y aún menos el Celta, que se encontró casi sin buscarlo con un error ajeno que le puso en bandeja el partido antes de estamparse de nuevo contra el árbitro. Quizá la rabia de verse injustamente perjudicado propició, casi en el último instante, el despiste que dio lugar al inapelable golazo de Yangel Herrera. Tras recibir una delicia de tacón de Aleix García que sorprendió a la defensa, el venezolano liquidó al Celta con un potente tiro cruzado que se coló tras pegar en el palo y Guaita apenas alcanzó a seguir con la mirada.