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El bajón de los últimos 10 minutos

El Celta ha recibido, a partir del minuto 80, cinco goles que le han costado tres derrotas

La mitad de los tantos encajados este curso han llegado en este segmento del choque

“Nos ha faltado oficio”, admite Benítez

Lewandowski remata para superar a Villar en el primer gol del Barça. ALBERT GEA

Las sensaciones y el juego han estado muy por encima de los resultados en un inicio de curso en el que el Celta está pagando una elevada factura por su mala gestión de los minutos finales de los encuentros. El grupo de Benítez ha encontrado en el orden defensivo y el contragolpe una medio de acumular méritos para ganar partidos, pero no ha sido capaz de trasladar al marcador muchas de las ocasiones que ha generado y ha recibido un castigo despiadado por los errores que ha cometido en los últimos 10 minutos del partido.

El ejemplo más claro de este tipo de bajones lo ilustra la última visita al campo del Barcelona en uno de esos encuentros que, por la superioridad que estaban mostrado los celestes sobre el verde, se pierde uno de cada veinte. En 8 minutos fatídicos, del 81 al 89, el cuadro azulgrana remontó una desventaja de dos goles y se llevó 3 puntos que el Celta había cortejado con todo merecimiento, borrando del campo a los de Xavi en los 80 minutos precedentes. Lewandowski, con un doblete, y Cancelo voltearon en un abrir y cerrar de ojos uno de esos partidos que parecía que el Celta no podía perder. “Nos ha faltado ese oficio en los minutos finales para parar un poco el partido y evitar que ellos generasen ocasiones tan seguidas”, admitía tras el choque Benítez, “molesto y enfadado” por lo ocurrido, pero a la vez orgulloso del “sensacional trabajo” realizado por sus futbolistas. “Los dos últimos goles son evitables, simplemente, estando bien colocados. El cansancio te puede hacer llegar tarde, pero es que no estamos bien colocados. Es una cuestión de estar concentrados hasta el final”, precisaba el preparador madrileño.

No era la primera vez que al Celta le ocurría algo parecido en este arranque de curso. No hay que echar mucho la vista atrás para comprobar que el cuadro celeste está encontrando muchos más problemas de los deseables para gestionar los minutos finales de los encuentros, sea en ventaja o en igualdad en el marcador.

La mitad de los goles que ha recibido, de hecho, se los ha marcado el rival a partir del minuto 80 de juego. El primer golpe se lo llevó en la tercera jornada con la visita del Real Madrid a Balaídos. Bellingham decidió el choque en el minuto 81 en una acción de pelota parada.

El conjunto de Ancelotti no había sido mejor que el Celta a lo largo de un duelo marcado por la igualdad, pero le bastó un despiste en la marca para dejar al Celta con un palmo de narices. No menos cruel fue la victoria encajada frente al Mallorca en el siguiente encuentro en Balaídos, resuelto también con un único gol en contra tras haber dilapidado el cuadro celeste varias oportunidades claras. Muriqi fue en esta ocasión el verdugo al convertir otro gol evitable en el minuto 85 en una acción que partió de un saque de banda.

Aunque no ocurrió en los minutos finales, el Celta tuvo también bastantes problemas en el Horse Power Stadium para defender los dos goles de ventaja que había adquirido antes del descanso contra el Almería. En 14 minutos, del 54 al 68, el cuadro de Vicente Moreno neutralizó por medio de Akieme y Arribas su desventaja, con la diferencia de que, en esta ocasión, los de Benítez tuvieron tiempo para reaccionar y llevarse el partido en el último instante gracias a un gol de Williot Swedberg en el 87.

La otra dolorosa derrota desde el minuto 80

No es la primera vez que el Celta vive una recta final de un partido de Liga tan dolorosa como la del sábado pasado en Montjuic. Las mismas circuntancias ya se dieron hace 22 años. El 11 de noviembre de 2001, el equipo entrenado entonces por Víctor Fernández ganaba por 1-0 en el descanso al Athletic Club de Heynckes. El duelo casi lo dejaría sentenciado Jesuli con otro tanto en el minuto 80. Aquel Celta que finalizaría la Liga en la quinta posición estaba plagado de futbolistas con experiencia y curtidos en mil batallas: Velasco, Cáceres, Juanfran, Gustavo López, Mostovoi, Karpin, Giovanella, Catanha... Sin embargo, el equipo vigués dejó escapar la victoria incluso en menos tiempo que el bisoño grupo que dirige Rafa Benítez.

El fútbol es un juego impredecible (de ahí su grandeza) y el Athletic Club lograba en apenas seis minutos lo que el Barça en ocho el sábado: volteó el resultado con goles de Karanca (minuto 84), Etxeberria (87) y Orbaiz (90) y se llevó la victoria de Balaídos ante una afición que quizás hoy no haya encontrado todavía una explicación a lo que le sucedió a su equipo para perder de esa manera.

Partidos como ese de Balaídos o el del sábado en Montjuic dan para mucho debate y opiniones distintas sobre cómo tendrían que haber enfocado la situación Rafa Benítez y sus jugadores cuando en el minuto 80 ganaban por 0-2 a los azulgrana. ¿Falló el técnico en el manejo de los cambios? ¿Los jugadores del Celta tendrían que haber buscado interrumpir el juego para romper el ritmo vertiginoso que imprimieron los azulgranas para darle la vuelta al marcador en ocho minutos? ¿Habría que haber blindado todavía más la defensa celeste? Esas mismas preguntas se hizo el celtismo en 2001. El fútbol es fútbol.

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