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La vida es también Javier Aguirre

La defensa del Mallorca y un matiz táctico de Carvalhal dificultaron el debut de Miguel como titular

Javier Aguirre, durante el partido de anoche

Javier Aguirre, durante el partido de anoche / Ricardo Grobas

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Armando Álvarez

VIGO

Nos gustaría proteger a nuestros hijos de las asperezas de la realidad. Querríamos ahorrarles las angustias y las tristezas, envolviéndolos en celofán hasta que ya fuesen suficientemente duros. No podemos ni debemos. Deben frustrarse, llorar y caer heridos para después levantarse y cicatrizar. Necesitan aprender que la vida puede ser cruel e injusta y que el camino siempre se empina. Miguel Rodríguez conoció la gloria de su gol en el Pizjuán. Pero el fútbol es también Javier Aguirre. Una lección inevitable, que ahora deberá procesar

Sexto partido de Miguel con los adultos, segundo esta temporada en Liga y primero como titular. El festejo se desató en las redes sociales al conocer la alineación. El redondelano aprovechaba los problemas físicos de Carles Pérez a la vez que Carvalhal premiaba su trabajo. Son las reglas del mundo que ha elegido. Cuenta lo propio y lo ajeno; la química y la alquimia; las intimidades y el contexto.

A Miguel no le favoreció el escenario. Carvalhal apostó por una salida de balón con Hugo Mallo reuniéndose con Aidoo y Unai como trío. Así se adelantaba la posición de partida de Galán, que lo agradece, y se retrasaba la de Miguel, penalizado. El redondelano nunca pudo distraer la atención de su marcador con los desdoblamientos de Mallo. Encaró muchas veces a demasiada distancia de la zona sensible. Lo intentó pese a todo. Tiene Miguel personalidad suficiente para no asustarse con Maffeo. Dribló hacia dentro, aunque para centrar, sin rango que le permitiese exhibir su talento en el disparo raso. Y probó hacia fuera.

Miguel intenta controlar el balón ante Maffeo.

Miguel intenta controlar el balón ante Maffeo. / RICARDO GROBAS

Le tocó también trabajar en defensa, precisamente por el flanco donde el Mallorca se volcaba, con Maffeo subiendo y Kang-In Lee desbordando y asistiendo. En la transición de ataque a defensa no siempre se ejecutó la conversión celeste con la fluidez necesaria.

Carvalhal decidió sustituir a Miguel por Carles Pérez ya en el descanso. A la mayor madurez del catalán se le sumó una posición más estable para Hugo Mallo, de lateral clásico, como le cuadra, lo que permitió a Pérez iniciar sus asaltos a Maffeo desde la posición adecuada. Quizá con Miguel Rodríguez también hubiera ganado el Celta esa profundidad táctica.

El joven posee material técnico y físico para instalarse en el primer equipo a corto plazo y acabar la temporada como una pieza frecuente y válida. Tiene mentalidad competitiva, velocidad y dureza en el contacto. Ahora necesita acumular experiencias y convertirlas en el aprendizaje que a sus escasos 20 años tiene por delante. Un brillante porvenir le aguarda.

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