El Celta ya no depende tanto de Aspas

El equipo vigués gana por primera vez partidos esta temporada sin actuaciones decisivas del moañés, que ha encontrado en Gabri a su mejor escudero | El porriñés, Larsen, Seferovic y Aidoo toman el relevo del gol

Gabri Veiga besa el escudo del Celta en presencia de Aspas, Aidoo y Mallo para celebrar uno de sus dos goles al Valladolid. // Alba Villar

Gabri Veiga besa el escudo del Celta en presencia de Aspas, Aidoo y Mallo para celebrar uno de sus dos goles al Valladolid. // Alba Villar / j. bernardo

La dependencia de Iago Aspas ha sido moneda de curso corriente en las últimas temporadas. Cuando los resultados no han acompañado, el moañés ha sido el encargado de cargar con la responsabilidad de sacar al Celta del atolladero. Ocurrió hace más de una década en la temporada del retorno a Primera y se ha repetido demasiada con demasiada frecuencia en estos últimos años. Cuando el Celta no ha carburado, ahí ha aparecido Iago para echarse el equipo a la espalda y evitar su caída en desgracia. Durante temporada y media, con Coudet al frente, la dependencia de Aspas se mitigó un tanto. Brais, Denis y Mina asumieron en parte la carga, pero los problemas regresaron de nuevo este curso, propiciando el despido del técnico argentino y la llegada de Carlos Carvalhal. Con el luso al frente, tras un tiempo en el que Aspas asumió casi por completo la responsabilidad del gol, la tendencia ha cambiado. El de Moaña sigue siendo vital para el Celta, su influencia en el juego y liderazgo es determinante, pero otros jugadores han tomado el relevo y el equipo es capaz de ganar partidos sin sus goles. En el primer tercio de la competición, Iago aportaba casi la mitad de los goles del equipo (46%); desde que Carvalhal asumió las riendas en la decimotercera jornada, la dependencia goleadora de Iago se ha reducido al 34 por ciento, sin contar con que en los primeros cinco compromisos ligueros Aspas aportó cinco de los seis goles anotados por el Celta (83%).

El delantero morracense ha contribuido con goles en cuatro de las siete victorias conseguidas este curso y ha sido decisivo, anotando el gol de la victoria en tres de ellas, además de aportar cuatro asistencias claves en los empates firmados ante el Getafe, el Sevilla y la Real Sociedad. Su últimas aportaciones decisivas han sido el gol de la victoria en el último duelo de enero, contra el Athletic en Balaídos y el centro-asistencia en el autogol de Le Normad en el Reale Arena.

El mes de febrero ha supuesto un punto de inflexión a la hora de mitigar la dependencia de Aspas. La sobrecogedora irrupción de Gabri Veiga lo explica en buena medida.

El porriñés, que había asombrado en sus primeros partidos como celeste, progresa meteóricamente en la competición llamando la atención de los grandes equipos del continente a fuerza de goles y asistencias. Suma ya 8, cifra insólitamente alta para un centrocampista, que acompaña con tres pases de gol. La mitad de estos ocho goles los ha firmado Gabri en el último mes, con sus dobletes al Betis y al Valladolid, que acompañó con una asistencia a Seferovic.

Pero no ha sido Veiga, el único que se ha sumado a la tarta del gol. Larsen ha aportado un gol y una asistencia, Aidoo ha aportado también un tanto clave en el triunfo rebañado en el Benito Villamarín y Seferovic, pese a haberse incorporado en el último día el mercado invernal, acaba también de estrenar su cuenta. Sin aportar goles todavía, Carles Pérez suma en febrero otra asistencia (van ya 3) a su casillero con creciente mejoría en su rendimiento y Luca de la Torre se ha afianzado en el once con muy buenas actuaciones y asistencias decisivas a Iago y Gabri en los triunfos firmados contra el Athletic y el Betis. Ambos han perseguido vorazmente el gol, de momento sin demasiada fortuna.

Gabri Veiga, mejor jugador de LaLiga en febrero

Febrero ha sido un mes mágico para Gabri Veiga, perla de la cantera del Celta y nueva sensación de LaLiga. El porriñés ha entrado como un terremoto en la vida del primer equipo, acapara premios y elogios y es ya objeto de deseo de los grandes equipos del continente con creciente sensación de que los 40 millones estipulados en la cláusula de rescisión de su contrato no bastarán para retenerlo este verano. El último reconocimiento le llegó a primera hora de la tarde de ayer. LaLiga comunicaba en sus redes sociales que el joven talento céltico ha sido elegido mejor jugador de LaLiga en el último mes de febrero. Cuatro espectaculares goles (dobletes frente al Betis y el Valladolid) y una asistencia de cabeza jalonan cuatro inmensas actuaciones ligueras del canterano, cuyo techo futbolístico parece ahora mismo indetectable. Se adivina, como han resaltado ya Luis Campos y Carlos Carvalhal, un futbolista diferente, un centrocampista con gol, capaz de decidir partidos por sí mismo, que combina un físico imponente con un talento descomunal y conjuga todo ello con una madurez y modestia impropia de sus 20 años y una capacidad y sentido del trabajo inquebrantables. Una combinación, en definitiva, imbatible, con un solo inconveniente: las enormes dificultades que el Celta va a tener para retenerlo antes de que afronte el siguiente nivel en una carrera todavía en fase incipiente, pero que se intuye grandiosa. El Celta se resigna a disfrutarlo mientras pueda y Gabri responde cada nuevo partido con algo nuevo, incluso el juego de cabeza, su punto flaco, ha mejorado gracias, en este caso, a los desvelos de Carvalhal, que está decidido a sacarle el máximo partido mientras lo tenga a sus órdenes. El jugador celeste acumula, en todo caso, reconocimientos en un mes para enmarcar. La afición lo ha nombrado mejor jugador del Celta en febrero (galardón que ya consiguió en octubre, noviembre y diciembre), aparece en el once ideal de las Whoscored de la última jornada en las cinco grandes ligas y recientemente se ha sabido que está en la prelista de Luis de la Fuente para la selección absoluta, su siguiente paso.

Suscríbete para seguir leyendo