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Fútbol | Primera RFEF

El Celta B lucha contra sí mismo

Los errores propios casi condenan a un filial que tiró de orgullo para salvar un empate

Iker Losada, autor del primer gol del Celta B, persigue un balón durante el partido. RICARDO GROBAS

El Celta B no pudo encadenar su tercer triunfo consecutivo pero, al menos, logró salvar un empate en un choque que se le puso cuesta arriba por sus propios errores ante un rival, el Algeciras, que acumulaba tres derrotas seguidas y cuatro jornadas sin ganar.

El primer error llegó cuando aún los dos equipos se estaban asentando sobre el césped. Fue en un balón centrado sin aparente peligro que Barcia, en la lucha con Pepe Mena, no acertó a despejar y en el que Medrano se confió en exceso no siguiendo a su marca y permitiendo que Elejalde lograse el 0-1.

El filial recibió bien el golpe y parecía decidido a devolverlo lo antes posible. Llegaba con facilidad a la frontal del área del Algeciras pero faltaba claridad y precisión en el envío definitivo para concretar la acción en una jugada de verdadero peligro.

Algo que sí tuvo un sensacional pase de Hugo Álvarez a la media hora de juego para dejar a Miguel Rodríguez mano a mano ante Pol Tristán. Sin embargo, el redondelano optó por controlar en lugar de rematar a la primera, permitiendo al meta y defensas rivales llegar para despejar a córner.

El partido pudo cambiar totalmente en la siguiente acción, una defectuosa cesión atrás de Barcia a la que llegó antes que nadie Álvaro Romero. El delantero visitante se deshizo de Christian Joel en su desesperada salida y ya saboreaba el 0-2 cuando Javi Domínguez apareció para salvar a los suyos y enviar la pelota a córner.

Y sin tiempo para pensar si quiera de la que se había librado, el Celta B se encontró con un jugador más sobre el terreno de juego por una acción de Tomás Sánchez a Raúl Blanco que el árbitro, tras consultar con su asistente, no dudó en castigar con la tarjeta roja directa.

El Algeciras veía en un abrir y cerrar de ojos cómo pasaba de poder tener el partido prácticamente encarrilado a verse obligado a sufrir durante más de una hora para intentar mantener su ventaja.

Eso sí, el conjunto de Claudio Giráldez apenas supo explotar su superioridad de efectivos en lo que quedaba de primera mitad y salvo un peligroso centro de Miguel Rodríguez para llegar al descanso no inquietó la portería rival.

Seguramente por eso, el técnico del Celta B optó por realizar un triple cambio al intermedio. Tincho, Javi Domínguez y San Bartolomé dejaron su sitio a Gael, Damián y Pablo Durán y los locales se lanzaron a buscar la portería rival con Miguel Rodríguez echándose el equipo a las espaldas y convirtiéndose en un incordio constante para el Algeciras desde la banda derecha.

Miguel Rodriguez trata de escapar de un contrario. | // RICARDO GROBAS

Sin embargo, la sensación de peligro únicamente se concretaba en un disparo de Hugo Álvarez bien detenido por Tristán y un genial pase entre líneas de Miguel para Pablo Durán, que éste, al igual que el redondelano en la primera parte, no definió de primeras dando tiempo a la defensa a reaccionar para despejar a córner.

Para colmo, en una acción sin aparente peligro, Ale Benítez sacaba un disparo escorado que debería de haber muerto mansamente en las manos de Christian Joel. Pero no fue así. El meta céltico no agarró la pelota si no que optó por despejarla, con la mala fortuna de hacerlo hacia los pies de Elejalde, quien, sin acabar de creérselo, ponía el 0-2 en el marcador.

El partido se le ponía aún más complicado al filial pero un gran pase de Pablo Durán permitió a Raúl mostrar su velocidad para llegar antes que Pol Tristán a tocar la pelota y caer derribado por el meta del Algeciras. El árbitro tampoco dudó y señaló un penalti que Losada no desperdició para abrir la puerta a la esperanza.

El Celta B se volcó más si cabe ante un rival que se defendía como podía. Damián y el propio Losada lo intentaron pero se encontraron con dos buenas manos Tristán.

Miguel seguía siendo la opción más clara para crear peligro y, de hecho, el redondelano provocó con un gran regate la falta que originó el empate. Parecía una posición más propicia para un centro pero Damián optó por un disparo directo que Tristán se comió.

El filial había logrado el empate pero no se conformaba. Quería su tercer triunfo consecutivo para seguir escapando de los puestos de peligro. Y a punto estuvo de lograrlo en el último suspiro en otro enorme servicio de Miguel al que no llegó por centímetros Hugo Álvarez.

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