Eduardo Coudet iniciará mañana el trabajo de campo con una plantilla adelgazada, que en poco se parecerá a la que debería tener a sus órdenes cuando comience la Liga el 13 de agosto, ante el Espanyol, a las 17.00 horas. La reforma profunda ha avanzado de momento solo en lo que toca a salidas. Entre cesiones que se extinguen, traspasos y rescisiones de contrato, son ya media docena las bajas; algunas, de hombres titulares en el esquema del argentino. Por contra, Williot Swedberg es el único fichaje. Coudet se encontrará además con hombres que muy probablemente no entren en sus planes (Baeza, Orbelín Pineda, probablemente Villar y Carreira), incluso a su pesar (Denis). No es una situación inusual con la actual directiva celeste. En las diez campañas precedentes en Primera División, el entrenador de turno ya inició la pretemporada con solo un refuerzo y nunca más de tres. Cierto que casi nunca con tanta mudanza en la previsión. Los plazos se le complican a Coudet para ajustar una maquinaria que exigirá tantas piezas nuevas. Y en una campaña marcada por el Mundial, cuya disputa detendrá la Liga en la segunda semana de noviembre, tras la decimocuarta jornada. El objetivo es llegar al menos en una situación confortable en la clasificación.

Nunca madruga la dirección deportiva en la adquisición de fichajes. No sucedió con Torrecilla y Miñambres; no ha sucedido con Luis Campos. Es cierto que el mercado está especialmente parado, aún lastrado por la crisis postpandémica y ahora con la inflación bélica. Pero para el Celta es más una costumbre de la década. Siempre llegó con muchos deberes pendientes al arranque de pretemporada, en las primeras semanas de julio salvo en la temporada 20-21, que fue en agosto por el reajuste del calendario. En la 12/13, Varas y Llorca habían sido los únicos fichajes concretados.; en la 13/14, Fontás, Nolito y Charles; en la 14/15, Tucu, Larrivey y Sergi; en la 15/16, Wass y Aspas; en la 16/17, Naranjo; en la 17/18, Maxi Gómez (y la adquisición en propiedad de Jozabed); en la 18/19, Juncá, Araújo y Okay; en la 19/20, Denis Suárez y Toro Fernández; en la 20/21, Tapia y Vadillo (que se iría al Espanyol antes del cierre del mercado); en la 21/22, Cervi.

Así que a Luis Campos le queda mucho por hacer. Debe acelerar. Ya ha completado parte de su trabajo. Se van cedidos Fontán y Toro Fernández. No se han prolongado las cesiones de Murillo, Galhardo y Diguro. A Okay se le ha rescindido el contrato. Araújo y Brais dejan de inicio 18 millones de euros (15+3 y en ambos casos, mejorables por objetivos) con sus traspasos. A expensas de lo que suceda con Denis –y de si es posible librarse del salario de Mina–, la presión por ingresar dinero para financiar la transformación del equipo debería haberse aliviado.

De momento, a 24 horas del inicio de la pretemporada, el único gasto son los 4,7 millones desembolsados por Williot Swedberg, un adolescente de 18 años, en cuyo talento se confía pero al que no se le exige un rendimiento inmediato. Coudet, de alineación inicial tan inamovible, ha perdido a Dituro, Araújo y Brais, y en realidad también ya a Denis y Mina. Y las hojas del calendario empezarán a caer con rapidez.

Analíticas y test funcionales

Desfile de jugadores por la sede de Príncipe para sometese, en la clínica, a las pruebas médicas preceptivas antes de iniciar mañana la pretemporada. En las imágenes ofrecidas por el club aparecen Cervi, Aspas, Beltrán, Galán, Veiga... También Mallo, que regresa recuperado de la fractura en la rótula, aunque ajustando las cargas. No se incluía en el material gráfico a Denis, que se incorporará al trabajo en grupo con normalidad y que en otras circunstancias figuraría como referente. Sí estaba Brais Méndez, saludando al personal aunque en esos momentos ya se estaba cocinando su traspaso a la Real. En San Sebastián tendrá que someterse a otra revisión; esta, previa a la firma del contrato. “Hemos aprovechado que venían los jugadores a la clínica a realizar las analíticas y distintas pruebas médicas para realizar los test funcionales”, revela el readaptador Pedro Docampo. “Analizamos la postura en estático del jugador y luego en movimiento. El objetivo es ver si existe algún tipo de restricción, algún tipo de limitación, que pueda condicionar el rendimiendo del deportista o predisponerlo a tener algún tipo de lesión”. Ernesto Vieito, jefe celeste de Fisioterapia, detalla: “Es una información valiosa tanto para el cuerpo médico como para el cuerpo técnico para individualizar lo máximo posible una serie de trabajos durante todo el año. Nos quedan las pruebas de esfuerzo y los estudios del corazón con nuestro cardiólogo. Se irán haciendo a partir del lunes, por tandas”.