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Faro de Vigo

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Un inesperado jarro de agua fría

La imprevista decisión del Getafe de no ejercer la compra de Okay Yokuslu resta 2,2 millones a la previsión presupuestaria del Celta y añade otro elemento de dificultad a la ardua tarea de liberar salarios para fichar

Okay arrebata la pelota a Sergio Canales durante el último partido del pivote turco con la casaca celeste, en el Benito Villamarín. LOF

El Celta necesita con urgencia cuadrar las cuentas para no exceder el límite salarial y poder abordar nuevos fichajes y tendrá que hacerlo en circunstancias cada vez más adversas. A los problemas que el equipo vigués está encontrando para desprenderse de Santi Mina y Denis Suárez, se ha sumado un nuevo e inesperado quebradero de cabeza para Luis Campos al conocerse que el Getafe no tiene la intención de comprar a Okay Yokuslu, futbolista que no entra en los planes de Eduardo Coudet y cuya venta al club madrileño se daba en la Calle del Príncipe por segura.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el club celeste, que contaba con ingresar 2,2 millones en la operación y, al mismo tiempo, quitarse de encima uno de los salarios más altos de la plantilla. “Esperamos que el presidente del Getafe cumpla con lo pactado y haga efectivos los 2,2 millones estipulados en la cláusula de compra del futbolista”, señaló ayer el Celta a este diario. El club vigués admitió, sin embargo, que no tiene garantía legal de que el equipo madrileño vaya a cumplir su palabra.

Unas horas antes, el agente del centrocampista, Batur Atilpamark, había confirmado al programa Ao Contraataque que la cláusula de compra pactada en el contrato de cesión no estaba condicionada a la permanencia del equipo madrileño, sino que es opcional, con lo que no existe obligación legal de adquirir en propiedad a Okay. El internacional turco no ha sido citado por el técnico azulón, Quique Sánchez Flores, para iniciar la pretemporada y no se cuenta con que el Getafe vaya a ejercer su opción para comprarlo en las próximas horas.

“Esperamos que el Getafe cumpla con lo pactado y pague los 2,2 estipulados”

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Salvo un muy improbable giro de los acontecimientos, Okay tendrá que ponerse a las órdenes de Coudet para cumplir el año de contrato que le resta con el Celta. El club celeste no ha aclarado si tendrá que regresar el próximo lunes a los entrenamientos con el resto del plantel o si tendrá permiso para retrasar su vuelta al trabajo en tanto se le encuentra un nuevo destino.

Pero no va a resultar una empresa fácil encontrarle equipo y menos aún obtener algo de dinero por su traspaso al restarle un único año de contrato con el Celta. El alto salario de Okay, entre los seis más elevados del plantel, y la depreciación de su valor de mercado en el último año y medio complica, si cabe, el panorama, sin contar con que el Celta no va a ingresar los 2,2 millones que esperaba obtener por la venta de un jugador que hace cuatro años le costó 5 y que supondrían un importante desahogo económico para abordar nuevas contrataciones.

Las normas de LaLiga son claras. La mayor parte del presupuesto que se destine a fichajes debe provenir de ventas o de liberación de masa salarial y en ambos casos (pero sobre todo en el segundo) el Celta debe solventar no pocos contratiempos.

Mina, Denis y Okay representan una cuarta parte de la masa salarial celeste

Hay que tener en cuenta que los sueldos de Okay, Santi Mina y Denis Suárez representan alrededor de una cuarta parte de la masa salarial de la primera plantilla celeste y, por diferentes razones, los tres jugadores se han depreciado de forma muy notable en relación a lo que el Celta pagó por ellos.

Intento fallido

Cabe recordar que el Celta ya intentó sin éxito traspasar a Okay el pasado verano tras su buena campaña en la Premier League con el West Brom, donde había jugado cedido los seis meses anteriores. Aunque el conjunto inglés no ejecutó la opción de compra pactada debido a su descenso, Okay había llamado la atención en Inglaterra y el Celta esperaba recibir ofertas que finalmente no se produjeron. La falta de minutos con Coudet y las reticencias del centrocampista a jugar de central (algo que luego hizo sin problemas en el Getafe) propiciaron su cesión con opción de compra al club madrileño, donde tampoco tuvo el protagonismo esperado. Ahora se le busca de nuevo equipo en su último año de contrato. Turquía, donde el futbolista goza todavía de un notable predicamento, podría ser una opción.

Más problemática se antoja la situación de Santi Mina, convertido en un activo tóxico para el Celta tras la condena a cuatro años de prisión por abuso sexual que ha supuesto para el club celeste un gran quebranto económico y reputacional. Sin opciones de colocar al delantero en el fútbol europeo por el estigma que supone su condena, prácticamente la única opción disponible es el fútbol árabe, renunciando a obtener contraprestación económica alguna por su traspaso, con el agravante de que a Mina le restan dos años de contrato y que el Celta se gastó 15 millones en recuperarlo sabiendo que pendía sobre él una denuncia por agresión sexual.

Muy distinta, pero igualmente complicada, es la situación de Denis Suárez. En este caso, es el Celta el que ha devaluado a un jugador que había realizado una más que notable temporada debido al conflicto con el presidente Mouriño a cuenta de su agencia de representación. La decisión de obligar al jugador a elegir entre la puerta de salida y la grada ha depreciado notablemente su precio, pues ningún club va a presentar una oferta que se aproxime a su valor de mercado sabiendo que es el Celta el primer interesado en desprenderse de un jugador que ocupa además la cima de su escala salarial. Denis tiene pretendientes, pero no se aguarda una solución rápida, pues será el jugador el que maneje los tiempos de la negociación.

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