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Faro de Vigo

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Denis, un enigma por desentrañar

El canterano, pieza clave en el esquema de Coudet, se centra en el juego sin desvelar si sostendrá un pulso a la amenaza de Carlos Mouriño de venderlo o enviarlo a la grada a menos de que cambie de representante

Denis Suárez disputa un balón a Iván Rakitic, del Sevilla, durante la reciente visita del Celta al Ramón Sánchez Pizjuán. | // EUROPA PRESS

El futuro de Denis Suárez en el Celta es un enigma por desentrañar. Aunque el club que preside Carlos Mouriño ha puesto fecha de caducidad al centrocampista, santo y seña de la cantera de A Madroa, y planea venderlo el próximo verano si no cambia de agencia de representación, el salcedense, no ha dicho aún la última palabra.

La posición del Celta (léase Carlos Mouriño) es clara y no tiene vuelta de hoja. O Denis deja su agencia de representación o en junio el club lo pondrá en el mercado con la amenaza de enviarlo a la grada si se niega salir. Pero, ¿cuál es la posición del jugador? Hasta la fecha, Denis ha mantenido un prudente silencio sobre su futuro.

El mediocampista salcedense se ha limitado por el momento a centrarse en el juego, pero ya ha dejado caer que no va a aceptar imposiciones de nadie. “Yo no estoy condicionado por nada. Los jugadores no somos marionetas, decidimos nuestro futuro”, declaró en una entrevista a este diario el pasado mes de octubre. “Yo quiero triunfar en el Celta, lo que me depare el futuro nunca se sabe”, subrayó.

Por aquel entonces Denis reconoció que no había vuelto a hablar con el presidente del Celta desde que en agosto pasado el caso Bugarín detonó el conflicto entre el Celta e Intermedia Sport Player, la agencia que representa a Denis y de la que el jugador tiene una parte. La situación no ha cambiado. Ni han hablado para intentar reconducir la situación, ni se espera que lo hagan. La comunicación entre ambos se estable desde hace meses mediante mensajes velados a través de terceros o con guiños en las redes sociales, como el publicado por el futbolista hace unos días con la palabra “Confidence” (confianza en inglés), que Denis acompañaba de una foto en la que Coudet le daba una palmada en la espalda tras ser sustituido en el Ramón Sánchez Pizjuán para destacar (como no ignora el club) que goza de la plena confianza del entrenador.

La clave de la cuestión es si Denis aceptará abandonar el Celta en los términos que el club ha establecido. Dependerá, en gran medida, de lo atractivas que le parezcan las ofertas que puedan llegarle y de si algún club español iguala o supera los emolumentos que actualmente cobra en el Celta. Nadie duda de que llegarán ofertas, pues el salcedense conserva su cartel, goza de una sólida reputación profesional y está completando con Coudet su mejor temporada desde su retorno al Celta.

No puede descartase, sin embargo, la posibilidad de que Denis sostenga el pulso a Mouriño y decida cumplir el año de contrato que le resta con el Celta aun a riesgo de pasarse una temporada en blanco. Con 28 años, el salcedense podría permitirse el lujo de estar un año sin jugar y encontrar un buen equipo y un jugoso contrato la temporada siguiente con la carta de libertad en la mano. El precedente de Nemanja Radoja, a quien el club envió a la grada por su negativa a renovar, está aún reciente.

Tal escenario no es favorable para el jugador, pero supondría también un enorme quebranto para el Celta, tanto en el aspecto económico como a nivel de imagen.

Cabe recordar que Denis incrementa sus emolumentos con cada año de contrato y será a partir de la próxima temporada el futbolista mejor pagado de la plantilla, con un salario neto cercano a los 2,5 millones. Y el Celta tendría que desembolsar semejante cantidad al jugador por sentarse en la grada. Un pésimo negocio, al que hay que añadir el hecho de que el club no recibiría ni un solo euro por la venta de un futbolista que le costó 13,5 millones (la segunda mayor cifra desembolsada en la historia del club) hace dos años y medio. No hay que olvidar, además, que apartar a Denis de los terrenos de juego implicaría abordar el próximo verano el fichaje de un sustituto de garantías, lo que supondría otro ingente desembolso económico.

Al quebranto financiero, habría que agregar el desgaste de imagen que sufriría el Celta por enviar a la grada a un jugador de casa, que siempre ha demostrado compromiso (tanto a nivel futbolístico como económico), que ayudó al club en momentos de penuria y decidió rebajarse el sueldo para volver a casa y defender los colores del equipo de su vida.

La afición, mientras tanto, no acaba de digerir un conflicto que la divide y desconcierta, pero que mayoritariamente no acaba de comprender. Tampoco el entrenador, Eduardo Coudet, quedaría bien parado en este conflicto. El Chacho no solo perdería a uno de sus mejores activos futbolísticos por imperativo institucional, sino que tendría que tragarse un sapo difícil de digerir, que deterioraría su imagen de entrenador justo y su independencia de criterio en relación al club.

En resumidas cuentas, nadie sale ganando en esta guerra. En realidad, todos pierden: el Celta, Denis, Coudet y el celtismo.

El salcedense es uno de los cuatro que ha jugado todos los partidos de Liga

Denis Suárez está ofreciendo esta temporada su mejor rendimiento desde su retorno al Celta. El salcedense ha encontrado con Coudet una posición en la que destaque su juego y se acerca, después de dos temporadas de luces y sombras, a las expectativas generadas con su fichaje. De lo que no hay duda es de que el jugador gusta mucho a Coudet y cuenta con su entera confianza. Los números respaldan claramente esta tesis, no en vano Denis es uno de los cuatro futbolistas del plantel que ha jugado los 22 partidos de Liga disputados hasta la fecha y dos de los tres de Copa, aunque en esta última competición solo ha disputado 72 minutos. Sus números son también interesantes. Contabiliza por el momento dos asistencias menos que el pasado curso, pero ha adquirido mayor relevancia en el juego y añadido esta temporada el gol a sus estadísticas. Suma, en concreto dos, el doble de los que había conseguido en las dos campañas anteriores con el conjunto vigués.

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