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Faro de Vigo

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El Celta se planta en tierra de nadie

Frágil y sin filo, el grupo de Coudet acusa ante la Real la factura copera y pega un frenazo en LaLiga sin un solo disparo a puerta

Santi Mina pugna por un balón con Rafael Alcántara (antes conocido por Rafinha) durante el choque ante la Real Sociedad disputado ayer en el Reale Arena. | // LOF

La temprana eliminación copera ha pasado al Celta una elevada factura en La Liga. El equipo vigués ve cercenadas sus aspiraciones de aproximarse a la zona alta de la tabla con una decepcionante actuación en el Reale Arena que recuerda inquietantemente la vivida hace unos días frente al modesto Atlético Baleares y deja al grupo de Coudet plantado en tierra de nadie. Una nueva (e importante) oportunidad perdida, pese a la talla del adversario, en una tarde en la que los celestes se habían propuesto resarcirse del papelón perpetrado en Palma y fueron fácilmente liquidados por una Real que no necesitó emplearse a fondo para llevarse un partido que los celestes solo habrían podido empatar por accidente. Ni un solo disparo a puerta fue capaz de articular el conjunto celeste, que se mostró inoperante con la pelota más allá de una yerma posesión en zonas insustanciales del campo. Los problemas para generar juego en el último tercio de la cancha se vieron acompañados por una aterradora fragilidad defensiva, especialmente patente en acciones a balón parado, pero también evidente en el repliegue y en pérdidas de balón de las que cuestan puntos cuando tienes enfrente un adversario con el talento que atesoran los txuri-urdines.

La segunda vuelta empieza para el Celta con los mismos problemas con que se tropezó en el arranque liguero y de modo muy diferente a cómo concluyó la primera, con el paso al frente dado frente al Espanyol y, sobre todo contra el Betis, cuando parecía que los celestes podían aspirar esta temporada a algo más que salvarse de la quema.

Toda la tralla

Coudet se olvidó esta vez de las rotaciones y desplegó en el Reale Arena su once de gala. Nada se dejó el preparador argentino en el armero en un equipo que empezó con el pie cambiado y ya no fue capaz de reaccionar, algo por cierto bastante habitual esta temporada.

Contra el viento, al Celta le cuesta demasiado y la falta de decisión de Coudet a la hora de mover el banquillo en busca de un reactivo no favoreció precisamente la posibilidad de meterse en un partido que los celestes no perdieron mucho antes porque Dituro cumplió con su cuota y el rival perdonó.

Un celta romo

En cuestión de unos pocos días, el Celta se ha vuelto romo. El equipo vigués vive de la inspiración de Aspas y cuando el mago no tiene su día, el resto se contagia. Ni un solo disparo entre los tres palos en un partido en que los celestes tuvieron el 59 por ciento de la posesión del balón y apenas dos en el área contraria: un remate de Hugo Mallo al banderín de córner y un tiro, casi sin ángulo, de Iago Aspas al lateral de la red.

La exigua producción ofensiva del Celta (apenas un par de destellos) pasó por Aspas, pero el morracense tampoco encontró socios con los que complementarse y a la Real le bastó con esperar y defenderse con orden para que Remiro viviese una jornada plácida. Brais se equivocó en cada decisión; Denis no encontró líneas de pase; Cervi no acaba de mejorar las prestaciones de un Nolito en declive; y Mina, pese a toda su capacidad de brega; estuvo desaparecido; y la entrada de Galhardo tampoco mejoró las cosas.

Una pérdida fatal

El gol de Oyarzabal que decidió el choque fue un claro ejemplo de los problemas que el Celta está teniendo en el repliegue. Una pérdida de balón en campo rival (cerca esta vez de la banda) permitió a la Real Sociedad abrir el marcador por falta de contundencia en la disputa de la pelota y la mala colocación de los jugadores celestes en el ajuste de la presión: Rafael (antes Rafinha) aprovechó un mal control de Cervi para robar la pelota, se le entregó a Merino y este aprovechó el enorme boquete que los celestes habían dejado a sus espaldas para dejar a Oyarzabal mano a mano frente a Dituro aprovechando que Araújo deshacía el fuera de juego. El portero celeste pudo salvar con una gran parada un primer disparo del internacional txuri-urdin, pero sucumbió en el rechace.

Un chiste a balón parado

Si este puntual despiste en el repliegue hundió al Celta, las dificultadas para defender las acciones de estrategia pudieron convertir la derrota en goleada. Cada falta o cada córner botado por la Real fue rematado por los jugadores de la Real Sociedad con una facilidad pasmosa. Los celestes se colocaron mal, se compenetraron peor y se salvaron de un marcador bastante más abultado solo porque Merino estrelló un testarazo contra la cruceta y los remates sin oposición de Elustondo, Rafael y Le Normand se toparon con Dituro o no encontraron portería.

Pobre fondo de armario

La derrota en el Reale Arena puso de manifiesto la evidente diferencia de fondo de armario entre la Real Sociedad y el Celta. Coudet puso casi todo de partida y se quedó sin revulsivos; Imanol movió el banco como le convino con alta variedad de piezas a las que suma ahora a Rafael, quien tras meses de ostracismo en el PSG ayer brilló contra los celestes.

La escasez de recursos en el banquillo no maquilla, en todo caso, la pasividad de Coudet para buscar un reactivo. El técnico celeste apenas introdujo dos cambios (Nolito por Cervi y Galhardo por Denis) y esperó al último hasta el minuto 80.

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