No hubo redención tras la eliminación en la Copa del Rey. El Celta compareció en el Reale Arena de San Sebastián pero su cabeza todavía seguía en el campo del Atlético Baleares. Agarrotados en cada acción y muy lejos de esa temible versión que ofrece el equipo vigués como visitante, los vigueses se convirtieron en un rival fácil de batir. Fue un partido lleno de comodidades para una Real Sociedad que el único pecado que cometió durante el encuentro fue dejar llegar vivos a los de Coudet al tramo final. Los donostiarras acumularon más de media docena de ocasiones claras para distanciarse en el marcador pero solo una terminó dentro. El tanto de Oyarzabal en el primer tiempo tras recoger su propio rechace en un mano a mano frente a Dituro dieron los tres puntos a los locales. El Celta quiso tocar y desplegar su juego, pero nunca llegaron a crear verdadero peligro. Los celestes mejoraron en el segundo tiempo, pisaron el área de Remiro pero terminaron el encuentro con un balance de cero disparos entre los tres palos. Con esta derrota el Celta ve como se corta su buena racha lejos de Balaídos en LaLiga y hace decaer un poco más la moral tras lo sucedido la noche de Reyes en las Baleares.

Celta y Real Sociedad llegaban heridos al duelo de esta tarde. Los primeros porque penas habían tenido tiempo a digerir el golpe de caer en la Copa del Rey y los segundos porque llevaban sin ganar desde la jornada 13. Pero quienes supieron hurgar en la herida del otro fueron los locales. El cuadro txuri urdin se hizo dueño del partido desde el primer minuto gracias a la solidez y la creatividad de sus hombres del centro del campo. Brais, Denis y Cervi desaparecieron ante el buen hacer de Mikel Merino, el mejor jugador de todos los que pisaron el césped. El internacional español hizo de destructor, de asistente y de percutor. Él solo hizo pequeños a todos sus rivales celestes. Porque el Celta, a pesar de que conseguía salir desde atrás tocando la pelota y presionar arriba, se volvía previsible cuando superaba la línea del centro del campo y muy blando cuando los vascos entraban en el suyo. En tardes como la de este sábado es cuando más se echa en falta a Renato Tapia.

Poco tardó el equipo de Imanol Alguacil en inclinar la balanza a su favor. Merino aprovechó que Araújo rompía la línea de fuera de juego y puso un balón a la espalda de Aidoo que dejó solo frente a Dituro a Oyarzabal. El portero argentino salvó la primera, pero el rechace le cayó en los pies al atacante que a la segunda no falló. Fue la primera de muchas, aunque la única que acabó en el fondo de la red. Porque de ahí en adelante Dituro, los palos, el VAR y la falta de puntería de puntería de la Real evitaron una goleada sonrojante. Poco después del tanto de Oyarzabal, el portero argentino del Celta voló para atajar un rechace de Aidoo contra su propia portería y antes del descanso Merino y Elustondo cabecearon fuera dos remates en el área pequeña.

El Celta había llegado al descanso con opciones. Podía cambiar la dinámica del choque pero la Real no lo permitió. Siguió atacando como un martillo pilón, desnudando a la defensa del Celta en cada jugada de estrategia. Merino conectó otro testarazo que estrelló en la cruceta y entre Mallo y Elustondo marcaron un gol que el VAR anuló por un fuera de juego milimétrico. También perdonó Rafinha, el ex del Celta, con un remate en plancha que cruzó demasiado.

Visto el balance ofensivo de los guipuzcoanos, parecía imposible que el Celta pudiese llegar a los últimos compases con opciones de rascar algo positivo. Pero así fue. Coudet introdujo a Nolito por Cervi y entre el empuje de los celestes y las ganas de guardar el resultado de la Real, llegaron los mejores minutos de los de Vigo. Entre Brais y Aspas trenzaron dos jugadas idénticas que terminaron con sendos remates bloqueados a Mina en el primer palo. También lo probó Iago con un disparo con la diestra contra el lateral de la red. En el descuento, Mina no pudo concretar un buen remate a un centro de Nolito. Ahí murieron las posibilidades del Celta de puntuar. Ahora a los del Chacho les toca volver a coger aire y trabajar en estos más de diez días que tienen por delante hasta que reciban al Osasuna el próximo miércoles 19.