El Celta retoma este lunes los entrenamientos envuelto en una gran incertidumbre. Los de Coudet comenzaron las mini vacaciones hace apenas seis días en uno de los mejores momentos de la temporada y tras lograr en la semana previa cuatro puntos de seis en LaLiga y el pase a los dieciseisavos de final en la Copa del Rey. Incluso tras la última sesión, el pasado martes, plantilla, cuerpo técnico y trabajadores cercanos posaron en una distendida fotografía publicada por el club. Todo era felicidad. Sin embargo, horas después de que los jugadores comenzasen su merecido descanso saltó la alarma y la tranquilidad se transformó en inquietud. Cuatro futbolistas del primer equipo habían dado positivo en COVID en los últimos test que se habían realizado. Rápidamente los contagiados fueron aislados en sus domicilios, pero el temor a que el brote se haga más grande continúa.

En estos últimos días los propios jugadores y entrenadores se han hecho pruebas de antígenos en sus respectivos hogares para controlar la posible propagación de los contagios. Los futbolistas que han acudido casi diariamente a la ciudad deportiva para seguir recuperándose de sus respectivas lesiones o para realizar algún entrenamiento en solitario, como fue el caso de Iago Aspas, también han pasado controles a su llegada a Afouteza. El seguimiento está siendo exhaustivo y hoy será un día clave para saber si el posible brote va a más, algo que temen en A Sede.

Todas las personas que acudan hoy a las instalaciones de Mos, tanto personal deportivo como no, afrontarán dos test diferentes y de los resultados obtenidos dependerá cómo afronta el Celta la situación en las horas y días siguientes. Por un lado, los presentes se someterán a un test de antígenos y aquellos jugadores que den negativo podrán entrenar de manera individual a continuación. En el nuevo protocolo diseñado por LaLiga se especifica que ante el riesgo de contagios que puede haber tras estar unos días de vacaciones, no habrá contacto entre futbolistas en la primera sesión. Ni siquiera podrán acceder a los vestuarios o gimnasio este lunes.

Es por ello por lo que también realizarán una PCR de la que se obtendrán datos más fiables, aunque para analizarlos se necesitan unas horas. Si estos test también ofrecen resultados negativos en la plantilla, a partir de mañana podrán regresar a los entrenamientos en grupo y preparar así de manera más o menos normal el partido del próximo domingo ante el Betis.

Precisamente el encuentro contra los verdiblancos es lo que más preocupa a Coudet y sus ayudantes. Primero porque es uno de los equipos más en forma del campeonato y en su estadio se crece, pero sobre todo por las ausencias con las que afronta la semana. En una plantilla tan corta como la celeste, cada baja es un pequeño dolor de muelas para el entrenador, que en esta ocasión va a necesitar anestesia. Además de los cuatro jugadores que han dado positivo y que por ahora permanecerán cumpliendo cuarentena en sus domicilios, el Chacho tiene las bajas seguras de Kevin y Thiago Galhardo, aquejados de sendas lesiones musculares. Sí debería estar Solari una vez superada la rotura fibrilar en la fascia plantar de su pie derecho.

Con todo, la presencia el domingo de los cuatro positivos no está descartada ni mucho menos. Prácticamente asintomáticos, todos ellos cumplirían la cuarentena entre 24 y 48 horas antes del encuentro, por lo que es factible pensar que entrenarán al menos el sábado junto al resto de sus compañeros para a continuación subirse al avión. Lo que falta por determinar es cómo condiciona el parón de diez días en el estado de forma de cada uno, aunque el cuerpo técnico ya les envió indicaciones de lo que deben hacer para que al menos la musculatura esté activa durante el confinamiento.

Las bajas nunca son bienvenidas pero quizás llegan en el peor momento posible para los intereses celestes. En apenas seis días el conjunto vigués va a disputar tres encuentros, todos ellos de una notable dificultad y sin apenas descanso entre unos y otros. Además del mencionado ante el Betis, el Celta viajará en la tarde de Reyes hasta Mallorca para medirse al Atlético Baleares en Copa del Rey y el siguiente sábado hará lo propio ante la Real Sociedad en San Sebastián. Si Coudet quería repartir esfuerzos entre todos los miembros de su plantilla lo va a tener complicado y los que estén en mejor forma seguramente van a tener que participar en los tres encuentros programados en el calendario.

El primer rival de todos ellos también presenta al menos dos casos positivos de COVID entre sus jugadores. Primero fue el mexicano Andrés Guardado, que se perdió incluso el último partido del año ante el Athletic en San Mamés. Poco después sería Borja Iglesias el que comunicase su contagio, que conoció el pasado martes cuando iba a ir a un conocido programa televisivo. El conjunto sevillano también está a la espera de que los test que se realicen a la vuelta del parón de Navidad arrojen más luz sobre si su vestuario sufrió un brote o no.

Sin disputar un partido, ni siquiera un entrenamiento convencional, el Celta se juega mucho hoy en los test que se realicen en Afouteza. Nuevos positivos podrían hacer peligrar el duelo liguero ante el Betis o, en el mejor de los casos, obligarían a afrontarlo en cuadro. Cruzan los dedos en A Sede.