Eduardo Coudet está pendiente de la evolución de Thiago Galhardo para conformar la partida que hoy se desplazará a Palma, donde el Celta se mide mañana al Mallorca (Son Moix, 21.00 horas). El entrenador celeste recibió ayer la buena noticia de que el delantero brasileño se incorporó de forma parcial a los entrenamientos con el grupo y podría estar a punto para vestirse de corto frente al conjunto que dirige Luis García Plaza.

Si la lesión evoluciona favorablemente, Galhardo podría recibir el alta médica hoy mismo, en el entrenamiento previo a que el técnico haga oficial la convocatoria. Para el duelo frente a lo bermellones, Coudet contará con la bajas seguras de Iago Aspas y Augusto Solari y la previsible ausencia de Hugo Mallo, que ayer seguía al margen del grupo por causa de la lumbalgia que ya le impidió ser de la partida la pasada jornada ante el Valencia.

La presencia de Galhardo en la lista es especialmente significativa por ser el único relevo natural con el que el preparador celeste cuenta para Iago Aspas, aunque no es seguro que el brasileño sea, en caso de recuperarse, la opción de partida del técnico para acompañar en punta a Santi Mina. El artillero llega tan justo a la cita que es probable que Coudet lo reserve como recurso de banquillo y adelante de posición a Brais Méndez, como ya hizo la pasada jornada cuando se lesionó Aspas.

La baja de Solari plantea también algún interrogante en la banda derecha. Si Coudet decide finalmente adelantar a Brais a la punta de ataque, Beltrán podría ocupar su lugar en el costado diestro del medio campo, mientras que Tapia volvería al once para ejercer como pivote.

Aspas, en el suelo, tras anotar el gol y quitarse la camiseta. MARTA G. BREA

Un partido de sanción a Iago

El Comité de Competición de la RFEF acordó ayer sancionar con un encuentro de suspensión a Iago Aspas por acumulación de cinco amonestaciones. Como se recordará, el delantero céltico recibió la quinta amarilla por quitarse la camiseta para celebrar el gol que abrió el marcador del partido disputado el pasado domingo contra el Valencia, gesto que hizo tras darse cuenta de que se había lesionado al golpear la pelota con la idea de amortizar la suspensión. El futbolista celeste en ningún momento llegó a reconocer públicamente su intención de forzar la quinta amarilla para cumplir sanción mientras se recuperaba de la lesión, pues ello le habría valido una sanción adicional. Aspas, de hecho, tuvo la cautela de señalar que la celebración que le valió la quinta amonestación del curso fue un acto espontáneo cuando se le preguntó a este respecto a la conclusión del partido. “No me dio tiempo a pensarlo, iba con rabia”, se limitó a señalar el goleador céltico. El árbitro del partido, Ricardo de Burgos Bengoetxea, tampoco reflejó en el acta del partido nada anormal en la acción de Aspas, con lo que el Comité de Competición no tenía prueba alguna de que la decisión de forzar la tarjeta fuese intencionada. La jugada, en todo caso, le ha salido redonda a Aspas, que se limpia de tarjetas en un partido que igualmente iba a perderse por lesión y estará disponible para la siguiente cita liguera frente al Espanyol.