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Faro de Vigo

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El Celta vuelve a la casilla de salida

Coudet exige un cambio de mentalidad para reactivar a un equipo penalizado por los pésimos resultados en casa, la falta de tensión defensiva,la incapacidad de remontar y las dificultades para proteger la ventaja

Santi Mina se lamenta de una ocasión fallada ante el Valencia. MARTA G. BREA

La falta de tensión del Celta preocupa a Eduardo, el Chacho, Coudet, que ha encendido las alarmas después de que su equipo cediese, con errores impropios de la alta competición, su enésima derrota en Balaídos esta temporada. “Si no nos duele más perder, vamos a sufrir”, determinó, tras caer frente al Valencia, el preparador celeste, que exige a sus futbolistas un cambio de mentalidad. “No se puede salir dos años el 17 y, por más que un torneo que terminaste octavo, ya cambió de todo. Soy el constructor, pero cuando levantas un edificio después tienes que ir cambiando las ventanas, las puertas, los techos...Eso no se hace de un día para otro. Es un tema cambiar de mentalidad”, razonó.

El Chacho percibe una tendencia acomodaticia que quiere desterrar de inmediato, lo que, de algún modo, le obliga a regresar al punto de partida para recuperar una idea de juego que el pasado curso parecía consolidada y que este año su equipo ejecuta mal. Más que un problema de actitud, pues no se le puede reprochar al Celta falta de combatividad, el técnico detecta dificultades para leer las necesidades de los partidos y malas elecciones en la toma de decisiones.

El roto de balaídos

El Celta ha convertido esta temporada el estadio vigués en un agujero sin fondo por el que el equipo dilapida los réditos que consigue fuera, que no son pocos. Con solo 5 puntos de 27 posibles en la buchaca, el conjunto celeste presenta los peores números como local de su casi centenaria historia, un drama que no se recuerda desde la remota campaña 1943-44, hace casi ocho décadas, y que ha imposibilitado su despegue en la tabla.

No hay más que echar un vistazo a los números del Celta como visitante para darse cuenta del perjuicio que el mal rendimiento en casa ha representado para el equipo. Los 11 puntos sumados lejos de Balaídos sitúan al Celta como el sexto mejor visitante de LaLiga tras el Real Madrid (22), el Betis (16) y a solo tres puntos de Atlético de Madrid, Real Sociedad y Osasuna (14).

Demasiados “horrores”

El Celta ha concedido esta temporada demasiados errores groseros (horrores en palabras de Coudet) como para que le vayan bien la cosas. Los fallos se han producido desde que la Liga alzó el telón, han sido especialmente relevantes en Balaídos y han costado una sangría de puntos. Los más significativos son el error en la salida de pelota de Mallo que propicia el primer gol de Correa frente la Atlético de Madrid (jornada 1); una pérdida irreparable de Aidoo frente al Athletic (jornada 2); el penalti innecesario de Fontán al Choco Lozano ante el Cádiz (jornada 4); falta de entendimiento entre Tapia y Murillo para interceptar un balón que recogió Fidel para habiltar a Benedetto frente a Dituro y que supuso la derrota ante el Elche (jornada 7); error de marcaje a Memphis que permite al holandés del Barça rematar sin oposición en el pico del área chica (jornada 13); los tres imperdonables errores de Dituro frente a Villarreal, Alavés y Valencia (jornadas 14, 15 y 16),y el fallo en cadena en la salida de pelota que propició el gol de la victoria che en Balaídos el pasado domingo (jornada 16).

Coudet achaca el problema a errores individuales y de falta de concentración. “Se nos escapan puntos por errores individuales, conceptuales. Necesitamos hacerlo de otra manera, tener otra concentración. Cuando aparece un error grave, no encontramos pronto una solución. Tenemos que ser más inteligentes para entender lo que pide el partido”, censura.

Incapaces de remontar

El conjunto celeste ha mostrado esta temporada una exasperante incapacidad para desenvolverse con el marcador en contra. “Si se ponen por delante, no se juega más prácticamente. Es para hacer un análisis del juego”, certificaba Coudet tras la última derrota. En 16 jornadas, el Celta nunca ha sido capaz de darle la vuelta a un marcador adverso. Lo máximo que ha conseguido el grupo de Coudet ha sido neutralizar la ventaja que el rival ha conseguido en el marcador en un par de ocasiones, ambas en Balaídos, frente al Barcelona y el Villarreal. Contra los azulgranas, los celestes igualaron en el último suspiro, con un heroico ejercicio de fe, los tres goles de desventaja adquiridos por el Barça en el primer tiempo; frente al Villarreal, compensaron por medio de Brais Méndez el tanto inicial de Álex Moreno, sin más.

Proteger la ventaja

“Nos tenemos que hacer más sólidos a la hora de ponernos por delante para sostener el marcador”, advierte el Chacho. No le falta razón. El Celta ha dejado escapar no pocos puntos esta temporada por su falta de tensión en los primeros tiempos. Sus cuatro victorias las ha sellado (Granada, Levante, Getafe y Alavés) el cuadro celeste en los segundos tiempos. Solo en dos ocasiones el Celta ha sido capaz de adelantarse en el marcador antes del descanso y en ambas el rival le ha dado la vuelta al resultado, hasta en dos ocasiones en el Santiago Bernabéu y una más el pasado domingo contra el Valencia, que igualó la contienda a los ocho minutos de que Aspas abriese el luminoso y selló el triunfo por medio de Maxi Gómez al poco de reanudarse el encuentro.

Dependencia de Iago

Aunque durante el tramo inicial de la temporada fue Santi Mina el que tiró del carro del gol, el Celta sigue dependiendo en exceso de la inspiración de Iago Aspas. El problema parecía resuelto al final del pasado curso, cuando el equipo jugaba de memoria y ejecutaba con precisión la atrevida idea de Coudet. La goleada firmada en La Cerámica frente a un adversario de tanto fuste como el Villarreal fue seguramente el ejemplo más claro de que el Celta podía sobrevivir sin su estrella.

A Aspas le está costando más acercarse a su mejor versión, pero sigue siendo imprescindible (contabiliza 7 de los 17 goles del equipo) y comenzaba a tomar impulso (4 tantos en los últimos 3 partidos) antes de caer lesionado tras anotar frente al Valencia. Su salida del campo fue la perdición del Celta, que se enfrenta ahora el reto de reactivarse en el próximo partido sin su valor más fiable.

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