Si una derrota lastra, perder a Iago Aspas puede pesar mucho más. La magia del astro moañés duró 10 minutos. Lo que tardó en dejar a sus compañeros por delante en el marcador y lesionarse en la misma acción. Un drama que no fue tal. El equipo jugó -y bien- en su ausencia. El Celta fue vertical e insistente sobre la portería del Valencia. Pudo merecer más goles en su cuenta. Pero al final los puntos volaron de Balaídos una jornada más. Y van ocho de las nueve disputadas en Vigo. Una sangría que este domingo se agravó por dos errores individuales en la salida del balón. Dos regalos que el conjunto ché supo aprovechar para remontar y luego atrincherarse hasta que el árbitro hizo sonar tres veces su silbato. El equipo de Coudet sigue sin rendir en su estadio y corta una racha de cuatro partidos sin conocer la derrota. Al igual que en las últimas semanas, la sensación general no fue mala. Pero el resultado, sí. Y la lesión de Aspas, a la espera de conocer su alcance, peor.

Salió el Celta a por todas desde el inicio. Consciente de lo que le cuestan las primeras partes, Eduardo Coudet dispuso un duelo de alta intensidad desde el principio. Tapia volvió a quedarse en el banquillo para dejar a Beltrán como único pivote y Cervi vio premiado su doblete en Copa con la titularidad. Hugo Mallo, que venía de lesión, se quedó en la grada. Desde el comienzo fue un choque de alto voltaje. Bordalás quiso morder al Celta en la salida de balón de la misma forma que planificó el Chacho. Ambos trataban de recuperar la pelota lo más cerca posible del área contraria y el primero en sacar partido de esta presión alta fueron los vigueses. Un robo de Brais Méndez dejó a Aspas con espacio por el lateral del área. Bicicleta y disparo cruzado con la derecha para batir a Cillessen. El moañés se dio cuenta enseguida de que algo se había roto. En el esfuerzo por rematar se hizo daño en la musculatura de su pierna diestra. Rápidamente se quitó la camiseta para forzar la quinta amarilla y cumplir ciclo de sanción mientras se recupera.

Con el sabor agridulce del gol y de la lesión, a los celestes le duró la ventaja 8 minutos. Matías Dituro, que encadena tres partidos seguidos con fallos inexplicables, erró al servir un balón a Tapia -el sustituto de Aspas- dentro del área. Allí estaba Hugo Duro para poner el empate.

A partir de ahí comenzó el asedio vigués. De menos a más, con ocasiones para Néstor Araújo y Brais Méndez antes del descanso. Denis Suárez se hizo el dueño del partido con sus conducciones. El de Salceda rompió líneas una y otra vez. También estuvo bien la banda izquierda, con Galán y Cervi muy activos. Tras la reanudación continuó al ataque el Celta. Mina buscó la escuadra en una contra y el palo contrario con un cabezazo poco después. Brais Méndez lo intentó en un libre directo por debajo de la barrera. Pero como Balaídos está lleno de fantasmas y el Celta no consigue espantarlos, volvieron a ejercer su influencia en el área celeste. Esta vez fue Kevin quien se despistó al recibir un pase de Dituro. Gayá, más vivo que el de Nigrán en esa jugada, se anticipó y colocó un centro medido a Maxi, que con un control de fútbol sala se deshizo de Araújo y fusiló al portero argentino celeste.

Un jarro de agua fría que no desanimó al Celta. Y eso que Carlos Soler perdonó la sentencia diez minutos más tarde. Entraron Nolito y Solari por Beltrán y Cervi. Brais estuvo a punto de marcar el tanto de la jornada con una chilena que hizo emplearse a fondo a Cillessen. Empujaban y empujaban los vigueses pero entonces llegaron los minutos en los que la influencia de José Bordalás tiene más incidencia que nunca. A partir del minuto 75 comenzaron las interrupciones constantes, los jugadores valencianistas pidiendo asistencia y las faltas. El árbitro, en ese sentido, trató de dejar jugar a pesar de que el partido se endureció. El Celta gastó toda la gasolina que le quedaba en el depósito alrededor de la portería ché y con Dituro tratando de rematar la última jugada. Con esta derrota el equipo vigués prolonga su mala racha en Balaídos, donde solo se han conseguido los tres puntos contra el Granada. El Celta se queda con cuatro puntos sobre el descenso y el viernes le toca visitar las Baleares para medirse al Mallorca.