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Celta de Vigo

El Celta entra en calor cuando arrecia la nieve

El equipo vigués logra por fin adelantarse en el marcador y certifica la victoria tras cambiar talento por músculo en el segundo tiempo

Renato Tapia pugna por el balón con Pere Pons bajo una copiosa nevada. L. Rico

Comentaba Coudet en la previa la importancia que tenía adelantarse en el marcador, algo que el Celta apenas conocía esta temporada. Su equipo llegaba a Vitoria tras haber disfrutado hasta el momento de 95 minutos con el luminoso a favor en 14 jornadas disputadas. Apenas nada. Los jugadores salieron con la clara intención de ser protagonistas con el balón para acercarse a la victoria, algo que facilitó Santi Mina en el tramo inicial con un disparo desde dentro del área que rozó en Lejeune y dejó en nada la estirada de Pacheco.

El Celta corrigió en Mendizorroza varios de los defectos que arrastraba en los últimos compromisos ligueros. El primero fue la puesta en escena, mucho mejor que ante Rayo, Barcelona o Villarreal. También dejó para ocasiones más dramáticas la épica que venía acompañando al equipo cuando peor pintaban las cosas y optó por la tranquilidad, la posesión y el fútbol efectivo en un césped que no estaba para muchas florituras tras más de media hora nevando.

El plan de Coudet salió bien desde el inicio y se tornó a mejor cuando el técnico argentino tuvo que cambiar de jugadores -y de registro- en el segundo tiempo. Por fin el Celta pudo anteponer la acción a la reacción. Y le salió bien.

La posesión no se discute

Tal y como se preveía por la forma de jugar que tienen ambos equipos, el Celta se adueñó pronto del balón, con un Alavés replegado en un trabajado 4-2-3-1 a la espera de aprovechar algún balón aéreo que bajase Joselu o una internada por banda de Luis Rioja, que ante el conjunto de Coudet partió desde el costado derecho. Denis y Fran Beltrán se convirtieron en los sastres del ataque celeste acompañados de un Iago Aspas más mediapunta que nunca y que filtró varios pases de gol a sus compañeros que no pudieron aprovechar en el primer tiempo del encuentro.

Dituro el blando

Segundo partido consecutivo en el que el portero argentino duda en un balón que debía atrapar o despejar con facilidad y que pocos segundos después acaba dentro de la portería celeste. Si la semana pasada fue Alberto Moreno el que aprovechó el regalo de Dituro, ayer se encargó Joselu de rematar a puerta vacía una pelota que el meta celeste quiso agarrar y en donde la jugada pedía un despeje de puños que alejase el balón del área. No afectó el tanto encajado al portero, que se mostró seguro en el resto de envíos que rondaron sus inmediaciones, atajando un alto porcentaje de los mismos y dejando para las cámaras una gran parada a dos manos en el tramo final.

Sin maldad en el área

El Celta firmó una buena primera hora de partido en ataque liderado por un omnipresente Iago Aspas. Las combinaciones hilvanadas por el de Moaña crearon espacios para el resto de sus compañeros, que llegaban en oleadas al último tercio del campo rival. Fue ahí donde le faltó maldad a los jugadores celestes, que erraron en numerosas ocasiones en el último pase y que no acertaron a disparar cuando la jugada reclamaba finalizarla.

El Celta se congela

Paradójicamente, el paso por vestuarios sirvió para que los jugadores del Celta se enfriasen y el partido cambió por completo de dinámica tras el descanso. El Alavés se hizo con el balón y comenzó a colgar balones hacia la portería contraría sabedores de que Joselu ahí es imbatible. Varias fueron las llegadas que acumularon los locales, incluida una que acabó el palo izquierdo de la portería defendida por Dituro tras un excelente cabezazo de Loum.

Coudet cambia el plan

A los diez minutos de la reanudación el frío de Vitoria dejó paso a una copiosa nevada que poco a poco cubrió el césped de un manto blanco. Coudet fue el que mejor se adaptó las condiciones extremas e hizo una doble sustitución que cambió por completo la dinámica con la que había empezado el segundo acto: Brais y Denis dejaron su sitio a Tapia y Solari. Músculo por talento. El Celta, ayudado también por un destacado Franco Cervi que había entrado en el intermedio, igualó la agresividad local y volvió a hacerse con el control del partido. A veinte minutos del final, Iago Aspas ejecutó al Alavés al aprovechar el rechace de un penalti que el mismo había disparado de una forma un tanto mejorable.

Fondo de armario

A diferencia de lo que ocurría en otros temporadas, Coudet cuenta con armas a su lado cuando empieza el partido. El Celta ya no es ese equipo que vive de los once titulares, sino que suma diversas variantes que enriquecen la competencia interna y pueden cambiar el devenir de un partido. Ayer tuvieron una notable actuación partiendo desde el banquillo jugadores como Cervi, Tapia, Galhardo o Solari, que dieron la vuelta a la dinámica en la que había entrado el partido y que ya era favorable al Alavés. De inicio salieron Kevin o Araújo, habituales en el banquillo en las últimas jornadas y que demostraron estar más que preparados para enfundarse la camiseta celeste. El equipo cuenta con fondo de armario y el Chacho lo agradece.

- Posesión - - Remates a puerta - - Córners - - Jugadas de ataque - - Paradas del portero - - Balones perdidos - - Balones recuperados - - Faltas cometidas -

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