Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Celta logra su victoria más plácida

Los celestes recuperan filo en el Coliseum y doblegan al Getafe en un partido donde impusieron su ritmo y su energía

Matías Dituro choca la mano con Jeison Murillo tras una buena acción defensiva del zaguero colombianco durante el partido disputado anoche en el Coliseum. // LOF

La visita anual al dentista se saldó con goleada en una noche inusitadamente plácida en el Coliseum que pone fin a la crisis de resultados de los últimos partidos. El Celta retomó la senda del triunfo y del gol y lo hizo en un partido que se jugó desde que el balón comenzó a rodar a lo que el grupo de Eduardo Coudet quiso. Lo habitual en este desabrido escenario era que el partido se jugase al compás que el Getafe imponía, un ritmo lento, trabado y lleno de interrupciones que desquiciaba los celestes y en el que los azulones se movían como pez en el agua.

Anoche fue el Celta el que desquició al cuadro madrileño (mucho menos intenso que otros años) con un juego vivaz, imaginativo que nada pudieron hacer para contrarrestar los de Quique Sánchez Flores. El Celta impuso el ritmo y la energía y el colista, acaso por el peso de no haber ganando un solo partido, las reservas, los nervios y la desesperación.

Supo el grupo de Coudet tener paciencia para abrir la lata sin perder el sitio ni dar opción a su adversario y, en cuanto Mina abrió el marcador, puso el Celta proa hacia una victoria muy necesaria, que llena de autoestima al grupo en vísperas de la visita del líder pasado mañana a Balaídos.

Once repetido

Coudet repitió por segunda vez esta temporada once en el Coliseum. Al técnico, pese a la derrota, le gustó el desempeño de su equipo frente al Sevilla y no dudó en recompensar el buen partido de Aidoo frente a los nervionenses otorgando al ghanés su segunda titularidad consecutiva, de nuevo con Murillo como socio.

Y con los mismos mimbres de hace una semana contra un adversario mucho más precavido, que prefirió esperar a exponer, los celestes gobernaron sin oposición la pelota y elaboraron con criterio, explotando unas veces el juego por banda y otras el pase al espacio con transiciones rápidas, pero fracasaron en la definición cuando tuvieron a tiro al cancerbero azulón. Brais Méndez, a los cinco minutos tras un gran servicio de Aspas al espacio y Nolito, tras un robo de Galán en cancha propia y una larga diagonal de Mina que dejó al sanluqueño mano a mano con el portero, indultaron a los de Quique Sánchez Flores.

La traba de abrir la lata

Se lamentaba en la previa del partido el Chacho de las dificultades que el Celta está encontrando esta temporada en muchos partidos por la necesidad de ir a buscar el resultado frente a adversario a la expectativa y lo cierto es que los celestes tuvieron inicialmente algunos problemas para trasladar al marcador su evidente superioridad sobre el césped. Aspas probó fortuna tras una buena acción entre Aidoo y Javi Galán; Nolito lo intentó con un zurdazo que se fue demasiado centrado; y Mathías Olivera evitó providencialmente una mano a mano entre Santi Mina y Soria cortando un excelente pase al espacio Brais. Pero el Celta se aproximaba cada vez más al gol. Faltaban simplemente una acción ganadora que inclinase definitivamente el campo en favor de los celestes.

Punto de inflexión

El punto de inflexión que lo catapultó a la victoria lo encontró el Celta a balón parado al inicio del segundo tiempo tras un excelente remate de Iago Aspas (anoche en una versión mucho más reconocible) que Soria desvió a córner con una imponente estirada. El saque de esquina lo botó a media altura Denis, Brais prolongó de cabeza hacia el cogollo del área y Mina alojó el balón en el fondo de las mallas con una cabezazo inapelable. Desde ese momento (minuto 54), todo fue rodado. Tres minutos después, Aspas acudía a su demorada cita con el gol remachando contra las red una delicia filtrada por Brais al cogollo del área. El primer gol hizo mucho daño al Getafe; con el segundo se desmoronó.

Cambios tácticos

La rigurosa expulsión de Djene por una entrada a Mina acabó por sellar el ataúd del cuadro azulón. Coudet, sin embargo, no quiso dejar nada al azar y retiró enseguida a Aidoo, que había visto tarjeta amarilla en el primer tiempo, para que nada pudiese torcer la gran ventaja que el Celta había adquirido en el partido. Araújo entró por el ghanés, que firmó de nuevo una actuación más que solvente y aporta una velocidad que ni el mexicano ni mucho menos Murillo pueden darle al Celta.

Retiró luego el Chacho a Aspas (ya había anunciado la víspera su intención de dosificar al moañés) por Galhardo, que fue clave en la consecución del tercer y definitivo gol. La jugada la inició Denis con un pase al espacio que el brasileño desvió de tacón en la corona del área azulona hacia Santi Mina, que fusiló a Soria. El brasileño ha participado poco esta temporada, pero ha dado sentido a casi todo lo que ha hecho cerca del área rival. Es ya, tras el del Granada, el segundo gol en el que participa con muy poquitos minutos de juego.

El carrusel de cambios continuó con la entrada el juvenil Hugo Álvarez, que tuvo la oportunidad de debutar en Primera y hasta cortejó el gol con el tiempo casi cumplido, y Okay, que ingresó en el campo en lo minutos finales para dar un merecido descanso a Santi Mina.

Compartir el artículo

stats