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Denis evita otra decepción en Balaídos

El salcedense rompe en el descuento el empate sin goles ante el Granada - Aspas falló un penalti en un segundo tiempo bronco

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El Celta salva los muebles en los últimos minutos con un gol de Denis Suárez Alba Villar

Los cardiólogos acabarán prohibiendo partidos como el que ayer ofreció el Celta ante un Granada que llegaba a Balaídos con la intención de sumar su primera victoria y cederle a los célticos la plaza en la zona de descenso. El partido, sin embargo, se resolvió en el descuento, después de que Iago Aspas fallase un penalti. Denis Suárez aprovechó una asistencia de Mina para enganchar un remate cruzado que sorprendió a Aarón, quien había tomado el relevo minutos antes de su compañero Maximiano, lesionado en la jugada de la pena máxima pero que aguantó en el campo para neutralizar el lanzamiento del moañés desde los once metros. Este triunfo agónico pone fin a una racha de tres partidos sin ganar en Balaídos de los célticos, que con siete puntos pegan un salto en la clasificación hasta la decimotercera plaza y dejan en la cuerda floja otra jornada más al entrenador del Granada, el excéltico Robert Moreno.

El partido pudieron resolverlo los célticos en el minuto 72, pero Iago Aspas falló una pena máxima muy protestada por los rojiblancos tras un agarrón en el área de Duarte a Mina. Ayer al moañés no le salió nada, solamente el mal genio y Balaídos estuvo a punto de vivir otra decepción, pues el Granada tuvo el triunfo en el descuento con una doble ocasión que se encargó de desbaratar Matías Dituro. El portero argentino es uno de los pocos que mantiene la regularidad en un Celta que se complicó la vida después de realizar un primer tiempo de dominio casi absoluto, en el que solo le faltó remate y le sobraron dos errores defensivos que complicaron la imbatibilidad por segunda jornada consecutiva de Dituro.

Este Celta vuelve a parecerse peligrosamente al de temporadas anteriores, en las que peleó por la permanencia hasta las últimas jornadas. El equipo ha perdido los automatismos que aplicó Coudet nada más llegar a Vigo para disparar a los célticos en la clasificación. Después de siete jornadas de Liga y con una plantilla mucho más compensada que el curso pasado, el argentino no acaba de ensamblar un grupo que evite tantos sobresaltos y agonías a la afición.

Ayer, Coudet introdujo un cambio en el once que venía de ganar en Levante su primer partido del curso. Nolito entró por el renqueante Cervi. Además, el técnico argentino apostó de nuevo por situar a Beltrán por delante de Tapia. Dominó el Celta a un Granada que solo puso en aprietos a Dituro en una ocasión en la primera mitad. Mallo se entretuvo en el área y permitió que Soro le birlase el balón para disparar a quemarropa contra el cuerpo del meta argentino. Fue la única situación comprometida en el área céltica. Ni Bacca ni Luis Suárez dieron muestras de su peligro. Los célticos tampoco estuvieron sobrados de ocasiones antes del descanso, pese a ejercer un control del juego que llegó a ser abusivo por momentos. Tapia y Beltrán lanzaron alto desde la frontal, Mina remató flojo tras dudar si disparar con la izquierda, Aspas le dio poca fuerza a su remate de cabeza y Mallo no encontró el balón que el moañés le lanzó con mucha tensión tocando la hierba desde el córner.

A los de Coudet les faltó el último pase y encontrar rematador que culminase sus constantes apariciones en ataque, sobre todo por la banda derecha, con Mallo y Brais generando más juego que Nolito y Galán por la izquierda. El extremeño dejó detalles de su fuerza y desborde, pero le falta encontrar un buen socio en el costado, como los que dispone Mallo por la derecha para convertirse en un problema para los rivales. Ayer le tocó sufrir al Granada las apariciones del capitán del Celta, que pecó de exceso de confianza en dos acciones defensivas que pudieron costar caras a su equipo.

Después de esa primera mitad aceptable, Coudet apostó en el descanso por relevar a Beltrán, uno de los destacados, por Denis Suárez. Y ese movimiento le cambió la cara al equipo vigués, que perdió el control del juego y entró en una fase con continuos errores y falta de fluidez en el juego. El Granada aprovechó para que el partido se enredase porque el rival le permitía disputar segundas jugadas.

El sopor en el que entró el duelo se rompió en el minuto 68 con un penalti de Duarte a Mina. El defensa del Granada agarró al delantero céltico que iba en busca de un balón centrado por Mallo al que no llegaba y que atrapó el portero. Pero el colegiado sancionó con pena máxima, ante las quejas del equipo andaluz. Aspas, que no había dado una a derechas en toda la noche, lanzó a la derecha de Maximiano, que despejó a córner.

De nuevo, al Celta se le ponía cara de víctima y de que acabaría regalando de nuevo los tres puntos ante su afición. Intentó evitarlo Galán con dos disparos desde la frontal que no encontraron portería. Los cambios de Coudet tampoco aportaron soluciones. Sorprendió que el técnico se decidiese por Okay cuando Araújo tuvo que retirarse por un golpe en el tobillo. El argentino ya no confía en los canteranos Fontán y Domínguez como relevos en el eje de la defensa.

En medio de tanto despropósito, el Granada estuvo a punto de amargar una nueva jornada en Balaídos, pero Dituro detuvo los dos disparos consecutivos cuando ya se disputaban los siete minutos que el árbitro concedió de descuento. A continuación, llegó la jugada en la que Mina controló un balón en la frontal del área del equipo nazarí y asistió a Denis Suárez para que anotase el gol del triunfo y evitase una nueva decepción en Balaídos, cuyos aficionados no disfrutaban de una victoria de su equipo desde el 22 de febrero de 2019 ante el Leganés.

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