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Celta de Vigo

Coudet regresa al punto de partida

El técnico revive la urgencia de rescatar al Celta del descenso tras un arranque liguero deficitario y un juego decepcionante, alejado, pese a los refuerzos, de la versión con que se impulsó en la tabla el pasado curso

El entrenador del Celta, Eduardo Coudet (en el centro de la imagen), arenga  a sus jugadores durante el entrenamiento vespertino del pasado sábado en Mos.

El entrenador del Celta, Eduardo Coudet (en el centro de la imagen), arenga a sus jugadores durante el entrenamiento vespertino del pasado sábado en Mos. RC CELTA

El deficiente arranque liguero del Celta, con un solo punto después de cinco partidos, ha devuelto, de algún modo, a Eduardo, el Chacho, Coudet, al punto de partida. El preparador argentino afronta los próximos partidos con la urgencia de impulsarse en la tabla con victorias para abandonar los puestos de descenso en los que el equipo lleva instalado ya tres jornadas y plasmar con resultados la calidad que se supone a su plantilla y que, pese a los refuerzos incorporados este verano, solo ha asomado en momentos puntuales.

El preparador argentino ya se vio una situación parecida cuando hace unos meses relevó a Óscar García al frente de un Celta deprimido y sin identidad que amenazaba ruina. Apenas un puñado de partidos le bastaron entonces para sacar al equipo de las catacumbas. Tras perder con el Sevilla en su estreno, el conjunto celeste conectó una racha victoriosa de cuatro partidos (prolongada luego con un empate y otro triunfo) y desde entonces todo fue rodado. El Chacho no solo consiguió resultados, sino que dotó al equipo de una personalidad propia y un fútbol esforzado y atrevido que obtuvo el reconocimiento general de LaLiga.

El técnico celeste necesita dar de nuevo con la tecla de la reacción y precisa hacerlo antes de que la situación se envenene. Mañana, frente al Levante, se le presenta la primera oportunidad. Aunque lejos de la versión con que concluyó el pasado curso, la situación no es por ahora demasiado comprometida. Una victoria mañana en Orriols lo situaría fuera de descenso y le abriría la posibilidad de conectar una racha positiva que despeje el horizonte de nubarrones.

Pero para ganar partidos, el Celta necesita mejorar prácticamente en todas su líneas y aspectos del juego. Salvo la portería, donde Matías Dituro ha ofrecido una gran seguridad, el equipo no carbura. Flojea la defensa, varios pesos pesados están por debajo de su nivel y al Celta, otrora capaz de generar un apreciable volumen de juego en cancha contraria, le cuesta demasiado gestar ocasiones claras de gol.

Algunos datos ilustran con precisión los evidentes problemas que el cuadro celeste está teniendo esta temporada en ambas áreas.

El gol escasea (cuatro en cinco partidos) porque también lo hacen los remates (dos disparos entre palos por choque) y se echa de menos una versión más afilada de Iago Aspas, no tanto en la aportación goleadora (el moañés no ha sido precisamente en estos años un tipo madrugador con el gol), como en su capacidad para intimidar y comprometer a las defensas contrarias. Hasta el momento ha sido Santi Mina el que se ha encargado de tirar del carro de gol.

Si en ataque no acaba de carburar, el rendimiento defensivo del equipo ha sido sumamente pobre, con gruesos errores individuales que han costado una sangría de puntos. Llama la atención el bajo rendimiento de los hombres del eje defensivo, donde Coudet ha empleado (con condicionantes) hasta cinco parejas distintas de centrales en otros tantos partidos.

Tampoco el nivel de Renato Tapia está siendo el del pasado curso. El peruano ha acusado de manera evidente la falta de descanso que ha tenido durante el verano. La carga de partidos le está pasado factura. Ya no llega tan a tiempo para rectificar errores ajenos y ha cometido algunos fallos comprometedores. Para Coudet, no obstante, sigue siendo imprescindible.

La falta de descanso ha afectado también, aunque en menor medida, a Néstor Araújo. Como Tapia, el mexicano ha acumulado durante el verano muchos minutos en sus piernas y tampoco ha realizado pretemporada. Araújo, pese a su ausencia en el último partido frente al Cádiz por molestias físicas, ha sido también poco menos que indiscutible. Las carencias defensivas son el principal problema que necesita corregir el Chacho de cara a los próximos compromisos.

Otra de las cuestiones que debe ajustar el preparador argentino es la presión en campo contrario. La coordinación en el juego sin pelota falla más de la cuenta. Con la excepción del primer tiempo del Bernabéu, al Celta le está costando más robar la pelota en cancha ajena y los desajustes en la presión lo han dejado en precario en más de una ocasión.

Resulta paradójico que con más calidad de recursos y mayor fondo de armario al Celta le esté costando tanto parecerse al equipo de la pasada temporada, especialmente si se considera que el técnico ha tenido carta blanca para fichar futbolistas de su cuerda que conocían perfectamente su idea de juego. Tal es el caso de Franco Cervi o Thiago Galhardo, que necesitan seguramente un tiempo de adaptación a LaLiga. Jeison Murillo y Javi Galán conocen bien el campeonato español, aunque el pacense tal vez precise algo más de tiempo para amoldarse a un estilo de juego que, sobre el papel, debería venirle como anillo al dedo.

La mayor disponibilidad de recursos ha incrementado, sobre el papel la competencia, y ha permitido ampliar el número de jugadores con opciones de aspirar a la titularidad. El pasado curso el once celeste apenas varió ligeramente por lesiones y sanciones; esta temporada Coudet ha movido algunas piezas, de momento sin resultados tangibles.

No todo ha ido a peor este curso. Al margen del solvente rendimiento de Dituro bajo el travesaño, destaca el momento dulce de jugadores de la segunda unidad como Augusto Solari o Fran Beltrán, que están aprovechando sus minutos para pedir paso.

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