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El Celta recibe un castigo excesivo

El grupo de Coudet paga cara su falta de tensión defensiva y sale goleado del Bernabéu tras hacer sufrir al Madrid

Javi Galán cae ante Hazard. |  // EMILIO NARANJO

Javi Galán cae ante Hazard. | // EMILIO NARANJO

Al Celta no le bastó con adelantarse dos veces en el marcador para aguar al Real Madrid la fiesta del reestreno del Santiago Bernabéu, pero, pese al golpe recibido, abandona el coliseo blanco con cierta sensación de haberse reconciliado con el fútbol. Le pesaron al grupo de Coudet dos gruesos desajustes defensivos en los diez primeros minutos del segundo tiempo que favorecieron la remontada de los de Carlo Ancelotti y se necesitó algo más de acierto frente al marco de Thibaut Courtois cuando pudo ganar el área merengue o lanzar (casi siempre bajo la diestra batuta de Iago Aspas) el contragolpe.

Demasiado castigo para un Celta que mostró filo y supo sufrir en un primer tiempo de ritmo frenético, pero que pagó un alto precio por su falta de tensión defensiva tras el intermedio y no pudo reponerse a las acciones de Benzema y Vinicius (los dos hombres decidieron el encuentro), que reventaron el partido a los diez minutos de la reanudación. Para cuando quiso darse cuenta, el Madrid estaba lanzado y no ya hubo remedio. Un grave error de Murillo propició el cuarto y un pueril penalti de Denis, el quinto

La variante Cervi

No es Coudet un técnico al que le guste mover el once, que ayer presentó la novedad de Cervi en lugar de Nolito. El argentino gustó. Deslumbró con un gol maravilloso (recogiendo un rechace a una ruleta de tacón que él mismo había estrellado en el poste) tras una contra excelsamente conducida por Hugo Mallo, se asoció con inteligencia y colaboró en labores defensivas hasta que Nolito lo suplió en el segundo tiempo.

La otra novedad (esperada por lo demás) en la alineación fue Murillo, que tuvo una desafortunada tarde en su regreso a la titularidad y cavó la fosa al equipo celeste con un defecto de colocación que deshizo el fuera de juego y habilitó a Vinicius para que el brasileño marcase el cuarto gol (segundo de su cuenta particular) tras superar en el mano a mano a Dituro y dejase el partido visto para sentencia.

Cambios improductivos

Coudet hizo pronto los cambios, pero los que entraron desde el banquillo, acaso porque el Madrid golpeó demasiado rápido, no sirvieron al Celta para agitar el partido. Beltrán mejoró levemente a Tapia (que acusó el virus FIFA y se retiró agotado en el descanso); Solari, que entró por un apagado Brais, no encontró líneas de pase con que surtir a Iago o a Mina; y Nolito, que relevó a Cervi, dio la de cal y la de arena, pues generó peligro, pero no acertó con el gol. Entró también Galhardo, que dejó algún detalle, por el aplicado Mina. La entrada de Aidoo en los minutos finales, con el partido ya decidido, careció de sentido.

Reencuentro con el gol

Tres minutos tardó Santi Mina en reconciliar al Celta con el gol que esquivó a los celestes en las tres primeras jornadas. El equipo vigués mostró que cuanta con armas y juego para intimidar a cualquiera que se le ponga por delante a poco que afine el tiro. Mina y Cervi firmaron los tantos en un partido en el que Aspas dio su primera asistencia y brilló como inductor del juego ofensivo.

Dituro

Resulta extraño que tras recibir cinco goles, el portero argentino protagonizase una de las mejores noticias del partido con una colección de paradas de todo signo y apreciable mérito. Domina el área, brilla en el juego por alto y se muestra tan seguro bajo la raya como templado en las salidas, maneja con soltura el pie y se mueve, pese a su envergadura, con la agilidad de un gato.

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