CELTA - ATHLETIC

Denuncian la reventa de entradas para partidos del Celta: "Los abonados que buscan hacer negocio deberían ser expulsados"

Usuarios de redes sociales recriminan esta práctica ilegal

Largas colas en Balaídos antes del partido ante el Atlético de Madrid.

Largas colas en Balaídos antes del partido ante el Atlético de Madrid. / Marta G. Brea

Varios usuarios de redes sociales han denunciado este viernes la reventa de entradas en internet para el partido del sábado entre el Celta y el Athletic de Bilbao. El estadio de Balaídos únicamente podrá acoger al 40 % de su aforo -todos, socios- ajustándose, así, a las medidas profilácticas para frenar la pandemia de COVID-19.

Encontrar un asiento en Balaídos es hoy más complicado que antaño. Ya no basta con tener un abono, sino que cada abonado debe ahora solicitar su entrada y, en el caso de haber más solicitudes que disponibilidades, tener la suerte de que le toque una tras un sorteo -siendo la mitad para los socios de mayor antigüedad-. De esta forma, la reventa está siendo efectuada por los propios abonados del club.

En esta situación, 'a río revuelto, ganancia de pescadores': individuos que mercadean con la papeleta ya en sus manos. El protocolo del club exige emparejar dicho pase con la documentación de cada persona, una obligación que, según varios usuarios de las redes sociales, no se cumplió de forma estricta en el choque ante el Atlético de Madrid.

El 'modus operandi' de estos vendedores se efectúa a través de plataformas online, donde no solo ellos siguen esta práctica ilegal, sino que también se suman en esos portales los propios demandantes.

Un usuario demanda entradas para el choque frente a los vascos.

Un usuario demanda entradas para el choque frente a los vascos.

El encuentro entre vigueses y vascos es solo un ejemplo de este tipo de negocio que también se extiende a la cita entre el Deportivo de la Coruña y el Celta B de este domingo en Riazor o al Real Madrid - Celta de la jornada 4 de LaLiga, cuando se estrenará el remozado Santiago Bernabéu.

A esta problemática se suma la vivida precisamente en la previa del duelo ante los colchoneros, cuando una multitud de aficionados tuvieron que guardar cola antes de acceder al estadio debido a los controles anti-COVID-19 en las puertas, a pesar de que tan solo acudieron 7.000 aficionados de un máximo de 17.000.