El Concello de Vigo ha remarcado que a finales de noviembre trasladó la redistribución de asientos de Balaídos al Celta, al que acusa de "hacer manifestaciones con claro desprecio a la verdad" al señalar "la existencia de silencio administrativo" por parte de esta administración en una reclamación presentada ante la Comisión da Transparencia.

Así lo traslada en respuesta este órgano adscrito al Valedor do Pobo después de que el mismo estimase una reclamación del presidente del club deportivo, Carlos Mouriño, e instase al ayuntamiento a remitir al Celta planos e información sobre el aforo de la grada de Río Bajo del estadio de Balaídos a raíz de las obras realizadas y previstas.

En la comunicación enviada a la Comisión da Transparencia, el Concello señala que el 27 de noviembre de 2020, "con anterioridad" a la reclamación presentada ante ese órgano por Mouriño, "se remitió un escrito al club en el que se hacía referencia a diferentes cuestiones y asuntos relacionados con las obras de Marcador". Así, subraya que, entre otros documentos, se trasladó "la nueva disposición y distribución de los asientos en la grada de Río" a partir de la temporada 2021-2022.

Asimismo, resalta que, "desde la finalización de la suspensión temporal de las obras", actualmente en ejecución, "el día 15 de marzo de 2021 se convocó al Celta como usuario del estadio" a reuniones semanales con los técnicos municipales y la contratista que tuvieron lugar entre marzo y mayo.

Adicionalmente, resalta que el 17 y el 24 de marzo "se entregó nuevamente al representante del Celta la propuesta de planificación temporal sobre los asientos de Río", además de "planos de la nueva propuesta de asientos y la colocación actual", que afirma que ya se habían trasladado en noviembre de 2020.

En su respuesta a la Comisión, el ayuntamiento adjunta sendos documentos en los que se detalla que en las reuniones se abordaron asuntos como la previsión del comienzo de la reforma de la grada de Río Bajo y la fecha prevista para la retirada de asientos de Marcador. También remite una copia de un expediente dirigido al club y fechado en noviembre en el que se recoge "la no disponibilidad de la grada de Marcador para uso público desde la formalización del contrato hasta la finalización de las obras" y "la nueva disposición y distribución de los asientos en la grada de Río a partir de la temporada 2021-2022".

El Celta, pendiente del aforo para el inicio de Liga

El Celta informó este jueves de que le resulta "imposible" determinar cuantos asientos desaparecen y cuantos hay disponibles en la grada de Río, después recibir el plano del Concello una vez concluidas las obras. La entidad que preside Carlos Mouriño recuerda que la Comisión de Transparencia de Galicia instó al ayuntamiento vigués a remitir planos e información sobre el aforo de la grada. "El ayuntamiento está tergiversando la resolución del Comité de Transparencia, favorable al Celta", denuncia el club celeste, que desvela que la colocación de las barras de protección de algunas filas no afecta a la disposición de los asientos.

Dentro de un mes el Celta disputará en Balaídos ante el Atlético de Madrid el primer partido de la temporada 2021-22. Desconoce cuánta gente podrá entrar en el estadio y al mismo tiempo sigue sin disponer de la información necesaria para arrancar la campaña de abonados debido al desencuentro permanente con el Concello. Un panorama que tiene al Celta con las manos medio atadas para dar el banderazo de salida a la temporada y que dibujan una situación algo alarmante.

Por un lado está el asunto del aforo. Hace semanas el Gobierno dio el visto bueno a la entrada de aficionados en los estadios de Primera y Segunda División para el arranque liguero y emplazó a las diferentes comunidades a decidir qué porcentaje del aforo se podrá utilizar en cada uno de los territorios. El Celta pasó entonces a la espera de la resolución que la Xunta de Galicia tiene que tomar para Balaídos y el Anxo Carro de Lugo. La esperanza en el club era que se autorizase al 50% de las localidades, pero el problema es que la situación sanitaria actual, con los contagios creciendo de forma preocupante, lleva a pensar en que el Gobierno gallego será especialmente “cuidadoso”. En las oficinas del Celta esperan novedades esta misma semana ya que desde Santiago se les ha deslizado que podría haber una resolución de cara al menos a los partidos que debe disputar en Balaídos en el mes de agosto.

Esa incertidumbre se une a los problemas ya habituales con el Concello que pese a que ha sido instado por el Valedor do Pobo a entregarle documentación al Celta sobre las obras de Balaídos y a facilitarle el número definitivo de localidades que podrán utilizar en Río Bajo –grada en la que se ha trabajado en los últimos meses para cambiar los asientos eliminando una de cada cinco filas–, el Concello sigue sin enviar esa información, según asegura el Celta. Esos datos son cruciales para el club a la hora de poner en marcha la campaña de abonados de la próxima temporada, campaña además especialmente delicada porque llega tras más de un año de pandemia y en el que puede existir incertidumbre sobre la respuesta que den los aficionados. Con la desaparición de asientos en Río Bajo y Marcador –mientras dure la obra– se multiplicarán los cambios de asiento y el club necesita urgentemente saber cuántas butacas puede ofrecer a sus abonados y dónde están colocadas. Todo ello complica el estreno liguero del Celta en su estadio desde el punto de vista institucional y en la sede de Príncipe no disimulan su preocupación por el panorama al que se enfrentan. Hoy arranca la cuenta atrás para ese primer partido ante el Atlético de Madrid. Mañana ya faltará menos de un mes para ese momento.