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Dituro cierra el círculo

Matías Dituro, durante su etapa en filial. // FDV

Matías Dituro, durante su etapa en filial. // FDV

El Celta ha cerrado el fichaje del veterano portero argentino Matías Dituro con el doble objetivo guardarse las espaldas por las dudas que le genera la lesión de rodilla de Rubén Blanco y la necesidad de elevar con savia foránea la competencia en un puesto que en la última década ha estado exclusivamente en manos de la cantera.

El guardameta de la Universidad Católica de Chile, de 34 años y 191 centímetros de estatura, cuenta con pasaporte italiano y llega cedido por una temporada con una opción de compra. El futbolista ocupará las próximas horas en resolver trámites antes de viajar a la ciudad. Se le espera en Vigo mañana.

La propensión a caer lesionado del cancerbero mosense –588 días de baja desde 2016– y la convocatoria de Iván Villar para los Juegos de Tokio, con la consiguiente demora en su reincorporación a los entrenamientos, han acabado por convencer al club de modificar, al menos por esta temporada, su apuesta por la portería.

Rubén Blanco, en un partido de Liga.

Rubén Blanco, en un partido de Liga. R.GROBAS

El hombre elegido por Eduardo, el Chacho, Coudet para apretar a Rubén es Dituro, un viejo conocido de la afición celeste que pasó de puntillas por el filial, pero cuyo rendimiento ha crecido exponencialmente estos años en el fútbol sudamericano.

El guardameta argentino concluyó el pasado curso la temporada como el mejor portero de la liga chilena y fue determinante en la consecución del título logrado por la Universidad Católica, equipo con e que se ha consagrado. Tras cuatro felices años y tres campeonatos ligueros a sus espaldas, su marcha al Celta ha causado desolación entre la afición de los cruzados.

Con 34 años, Dituro regresa al fútbol español en el momento más dulce de su carrera para sacarse una espina y cerrar un círculo que él mismo trazó hace casi una década el filial del Celta. El argentino competirá ahora en Primera División con Rubén, el portero que le arrebató la titularidad en el Celta B y que por aquel entonces no era más que un prometedor chico de la cantera en el que el club había depositado enormes esperanzas.

Su deslumbrante debut el curso siguiente en Pucela confirmó las expectativas. Rubén apuntaba a portero para muchos años, pero las lesiones han frenado su progresión.

Con el olímpico Iván Villar a rebufo, al mosense le ha surgido un nuevo y durísimo competidor. El Dituro que llega a Primera División es un jugador muy diferente al que dejó el filial hace una década. El argentino posee un físico imponente, ha desarrollado en estos años sus habilidades y sobre todo conoce lo que es la responsabilidad de cargar con el liderazgo de la portería en un equipo con aspiraciones. Ha sido, de hecho, el propio Coudet el que ha recomendado su contratación. Pero el Chacho no se casa con nadie. El puesto hay que ganárselo en el día a día y la llegada de Dituro garantiza al técnico un salto competitivo muy beneficioso para el rendimiento del equipo.

Para Rubén, que ha logrado eludir el quirófano pero aún no dispone del alta médica, comienza una carrera contra el crono para llegar al primera partido de Liga en plenitud de facultades y conservar el puesto.

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