El 30 de junio es un día marcado a fuego en el calendario del celtismo desde hace 20 años. Ese sábado de 2001 amaneció en Vigo, pero sobre todo en Sevilla, con una euforia justificada por lo que se presumía iba a ser la crónica de un triunfo anunciado. Se reflejaba en los rostros y se transmitía a través de los cánticos de los miles de vigueses y seguidores celestes que tomaron literalmente la ciudad hispalense por la mañana, al medíodía y durante la tarde, antes de la esperada cita con la final de la Copa del Rey, la tercera que el Celta disputaría a lo largo de su historia. Y era esperada porque el rival al que se enfrentaría esa noche en el Estadio Olímpico de La Cartuja, el Zaragoza, había sido el vencedor de la competición, siete años antes, en una final agónica que el club vigués perdió en la tanda de penaltis. Era la la revancha a orillas del Guadalquivir, tras el naufragio padecido en el Manzanares, aquel 20 de abril de 1994.

Había muchos factores a favor: el gran juego desplegado por el Celta esa temporada, con el inconfundible sello de su entrenador, por aquel entonces Víctor Fernández; una plantilla de enorme calidad con los Mostovoi, Karpin, Gustavo López y Catanha como grandes puntales; un rival en horas bajas que se había salvado del descenso 'in extremis' esa temporada, precisamente tras lograr un empate en la última jornada de Liga frente al club vigués; la afición celeste, que ocupaba las tres cuartas partes de los graderíos del estadio, 20.000 seguidores venidos desde todas las partes de España, que iban a ser un jugador más en ese choque histórico; y el gol del genio Mostovoi a los cinco minutos de comenzar el encuentro. El delirio. ¿Qué podía fallar?

EL ONCE DEL CELTA EN LA FINAL DE 2001

Cavallero

Velasco

Cáceres

Berizzo

Juanfran

Jayo

Giovanella

Mostovoi

Gustavo López

Catanha


Pero el equipo vigués sólo 'acariciaría' ese título de Copa, cuando saltó al campo antes de iniciarse el partido, y ni siquiera pudo tocarla, ya que estaba guardada en una urna de metacrilato.

Salida de los jugadores del Celta al campo de La Cartuja para disputar la final de Copa del Rey en 2001. FDV

Porque todo falló. Y el convidado de piedra se sacudió la vitola de cenicienta, y tiró de orgullo para remontar un partido en el que los vigueses pecaron de exceso de confianza. Los zaragocistas Aguado y Jamelli de penalti le dieron la vuelta al marcador en la primera parte. En la segunda, el Celta tuvo alguna ocasión para empatar, pero los nervios, la precipitación y todo un equipo volcado provocó la puntilla del rival, que, por mediación de Yordi, pondría el definitivo 1-3 en el marcador del coliseo hispalense. El Zaragoza conseguía su quinto título de Copa del Rey, el más inesperado de su historia, que hoy celebra el club maño, subiendo a su canal de YouTube el resumen de aquel partido.

Al día siguiente, la portada de FARO, a toda página, expresaba en una foto y un titular las miles de lágrimas que aquel 30 de junio 'anegaron' las gradas del estadio andaluz.

Portada de Faro de Vigo del 01 de julio de 2001 FDV

"El sueño acabó en drama", y el Zar, con la rabia contenida en su rostro, agarrado por el técnico maño. Hoy, el celtismo recuerda ese momento que invita a entonar la popular copla andaluza que popularizó la desaparecida Lola Flores: "¡Ay pena, penita, pena!".