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¿Qué hace el Celta con esa camiseta?

El club vigués ha vestido a lo largo de su historia varias equipaciones extravagantes – Un joven aficionado guarda 200 zamarras del equipo

Camisetas del Celta

Camisetas del Celta

La web británica especializada en material deportivo Footy Headlines desveló este jueves la que será la camiseta del primer equipaje del Celta para la temporada 2021-22La firma Adidas mantiene para los partidos de Balaídos el azul celeste, con un moderno diseño, en esta ocasión con adornos en azul marino y blanco en el cuello y en las mangas.

Recorrido por las camisetas del Celta

Las camisetas de fútbol siempre han sido mucho más que un trozo de tela. Suelen ir acompañadas de ánimos extremos, bien de lágrimas y besos al escudo, bien de tirones de rabia. La vida misma. Pero, hay ciertas equipaciones que no invitan ni siquiera a conocerse: polémicas, extrañas, con colores fuera de guion, con formas inusitadas… amadas u odiadas, sin término medio. Esas mismas que chillan sin tener voz propia, capaces de centrar la atención si algún aficionado osa lucir un ejemplar por la calle.

Aquí cuadraría aquella zamarra del Barça que formaba un lío de líneas que han acabado por cruzarse para conformar la estampa del distrito del Eixample, según la versión oficial. Qué decir de aquella del Athletic de Bilbao que se acercaba a un mantel lleno de manchas de kétchup, un acto de atrevimiento, como así se le encargó, del pintor Darío Urzay para disputar la UEFA y que acabó mal. Al poco tiempo, se retiraría del mercado con la llegada de una nueva directiva y solo 4.400 aficionados pudieron saborearla. Pero, que levante la mano quien no haya ‘pecado’ alguna vez, el Celta no se libra tampoco.

1991/92: Rombos y líneas, del blanco al azul oscuro

1991/92: Rombos y líneas, del blanco al azul oscuro

Ese mismo año, los Otero, Villanueva, Fabiano, Mandiá, Maté y, cómo no, el pichichi Gudelj -con 27 dianas-, entre otros, con Txetxu Rojo (1990-1994, tras la fatídica final de Copa perdida ante el Zaragoza en la tanda de penaltis) a los mandos lograban el octavo ascenso a primera división tras conquistar su segunda liga de plata -la primera se dio en la 81/82-.

1995/96: Rombos rojos y blancos

De escoger una ‘hermana’ céltica para la recién estrenada camiseta blaugrana -salvando las distancias-, la de la temporada 1995/1996 no sería mala opción. Una estampa de rombos con distintas tonalidades de rojos con una parte superior en blanco dio que hablar por entonces. Dos colores habituales en las telas alternativas celestes -en la de 1952 se encetó esta moda bicolor- como homenaje a la bandera de la ciudad. Un rojo que vestiría por completo la primera indumentaria de la historia del Celta, en 1923 -y hasta 1925, cuando se inauguró el azul celeste-, con una segunda zamarra -en 1924-, curiosidades de la vida, blanquiazul semejante a la del Dépor.

Eusebio entrega un pase en el estadio de San Lázaro (actual Verónica Boquete) ante la presencia del jugador del Compos Frank Passi (1-1). EFE | LAVANDEIRA JR.

Los porteros salen al ataque

Los porteros van por libre, suele ser la demarcación que requiere de una mayor personalidad, solo hay dos en el campo, y, para eso, son rivales, y este rasgo casi siempre se ha contagiado a su vestimenta, sobre todo, en la época de los 90, cuando reinaban los estampados llamativos y toda suerte de colores, aunque menos que en los 80.

En la temporada 1994/1995, lo extraordinario se enfundaba en el cuerpo del canterano Patxi Villanueva: camiseta roja con unas ondas de color negro inusitadas. Con todo, al lado de la del Valencia, parece hasta normal.

Patxi Villanueva, a la derecha, tras finalizar un partido ante en Valencia en Balaídos (0-0) en el que salió como titular. JESÚS DE ARCOS JESÚS DE ARCOS

El navarro mantiene el logro de ser el cancerbero más joven en debutar con el Celta, a sus 15 años, 9 meses y 28 días, en 1981 -ante el CD Logroñés en Las Gaunas-. Solo el vigués Sansón (Francisco Bao Rodríguez) le supera en precocidad, hizo su primera aparición a los 15 años, 8 meses y 11 días, en 1939.

Villanueva estaría en su casa durante 12 temporadas (1985-1997). Más tarde, llegó a formar parte de la entidad celeste como preparador de porteros, hasta la 2013/2014, cuando lo tuvo que dejar por problemas físicos.

Como no podía ser de otra forma, Villanueva cerraría su última campaña en Vigo, la 1996/1997, con otra elástica para enmarcar: azul turquesa y roja tintada por las letras de “Umbro”, dejando espacios en malva. El Celta de ese 1997 terminó la competición doméstica en 16ª posición con Fernando Castro Santos como director de orquesta, un Mazinho estelar a sus 30 años y la llegada a Galicia de un mito como Aleksandr Mostovoi.

Zamarra de Patxi Villanueva en la temporada 1996/97. ISAAC MOLEDO ISAAC MOLEDO

Pero Villanueva no estaría solo, la llegada de Toni Prats en la 95/96, que le quitó la titularidad, pondría de moda también el multicolor. En aquel curso, el mallorquín vistió en varias ocasiones dos de la elásticas más extrañas que se recuerdan, una, con un predominante tono turquesa con tintes blancos, negros y amarillos, y otra, con un lienzo blanco-grisáceo con tiras amarillas y azules al libre albedrío.

Prats, con dos de las equipaciones que vistió durante su única campaña en el Celta. Cameselle

Prats, que llegaba del Mallorca, solo defendería los palos vigueses una temporada, en la que jugó 43 encuentros entre Liga y Copa con 54 goles encajados. Se marcharía al Betis en una de las operaciones más caras por entonces y permanecería en Sevilla hasta el 2005.

Solo dos temporadas después, en la 97/98, el arquero Richard Philippe Dutruel, titular indiscutible, lucía uno de los modelos más recordados en la bancada viguesa por su predominante color amarillo sobre el que se dibujaban unos rombos rojos con detalles en negro y mangas azules, todo un atrevimiento.

Dutruel y su casaca multicolor en un partido ante el Valladolid en el José Zorrilla, año 1998 (0-0). Ricardo Grobas

Javier Irureta manejaba aquel grupo que consiguió clasificarse para la UEFA con un meritorio sexto escalón tras varios años sin saborear Europa, a las puertas del premio de la Recopa, que se lo llevó el Mallorca, y a tan solo 3 puntos del Real Madrid, que marcó el corte de la Liga de Campeones.

Con todo, se rememora a aquel conjunto, fundamentalmente, por su buen fútbol, para muchos, el mejor de todo el campeonato, marcado por el advenimiento del coloso Karpin a Balaídos, rodeado de figuras como Revivo, Patxi Salinas, Míchel Salgado, Mostovoi, Mazinho y Juan Sánchez, aparte del mencionado Dutruel.

El guardamallas vigués José Juan -todavía en activo en el Elche, y ex del CD Ourense y del CD Lugo, entre otros- tampoco se apeó de la quema de esta moda futbolera, y ya en su primera temporada en Vigo, en la 2003/2004, a pesar de los escasos minutos de los que disfrutó, lució una zamarra naranja butano con una parte frontal impoluta, pero con un dorso manchado de pintadas negras pluriformes.

Elástica del portero José Juan para el curso 2003/2004. ISAAC MOLEDO ISAAC MOLEDO

Esa campaña, el Celta consiguió colarse en Champions tras un exitoso cuarto puesto, el mejor de toda su historia -igualado con el mismo de la 1947/1948- con Cavallero como Zamora y bajo la batuta de Lotina, que disponía de una plantilla de ensueño: El citado Cavallero, Sylvinho, Berizzo, Cáceres, Luccin, Gustavo López, Mostovoi, Catanha, Edú -máximo goleador del conjunto, 12 dianas-, Pinto… El Dépor terminaría tercero con Roy Makaay como pichichi.

El cajón de sastre del Celta

Isaac Moledo, posiblemente el celtista que atesora el mayor número de indumentarias célticas, “unas 200, el que más tiene” -siendo la primera que guarda la del año 1971-72, fecha del debut del conjunto céltico y, a la vez, de un equipo gallego en la edición inaugural de la copa de la UEFA-, concuerda en que la del 1995 antes citada es una de las más extrañas de la historia del club vigués: “Es de las más raras y la más bonita”, cuenta a FARO.

Camiseta del Celta de la 71/72, primera temporada en la que se celebraba la UEFA siendo el equipo vigués el único representante gallego. ISAAC MOLEDO ISAAC MOLEDO

Para este joven coleccionista -el 90% de las zamarras son regaladas por los futbolistas-, la casaca más extravagante es la que se estrenó en Ámsterdam contra el Ajax en fase de grupos de la Europa League en la 2016/2017, sobre todo, por la historia que esconde detrás.

Guidetti, celebrando un gol ante el Ajax en el Amsterdam Arena (3-2) en el 2016. REUTERS

“En Holanda, no se permite la publicidad de apuestas deportivas ni de bebidas alcohólicas, entonces, ese encuentro se jugó, en vez de con Estrella Galicia, con el logo de Hijos de Rivera, y el de Luckia se eliminó de la camiseta”.

“Alvelo era un futbolista con mucha proyección y su camiseta es una de las más especiales que tengo”

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Otra tela que saca del armario es la del homenaje a José Manuel Alvelo, jugador del Celta que a los 27 años se quedó en silla de ruedas tras sufrir un accidente de tráfico que le produjo una fractura de vértebras cervicales y una lesión medular irreversible: “Era un futbolista con mucha proyección y esa camiseta es una de las más especiales que tengo”, continúa. El encuentro se organizó en Balaídos y se midieron el Celta y una selección española con Butragueño al frente. 

Moledo tampoco se olvida de aquella que compartieron Celta y Dépor en el partido benéfico contra el Real Madrid, año 2003 en el Bernabéu, para recaudar fondos a favor de los afectados contra el hundimiento del Prestige: “Es muy rara de conseguir, que yo conozca, solo la tengo yo”, aclara. Tintada de un color verde que el club vigués solo vestiría de forma oficial en una única ocasión, en la temporada 2014/2015 como visitante -los porteros sí frecuentaron este tono en varios momentos, Villanueva entre ellos-.

Partido benéfico a favor de los damnificados por el Prestige entre un combinado Celta-Dépor y el Real Madrid, en la imagen, Fernando Cáceres -del conjunto vigués- en una disputa con Solari. GUSTAVO CUEVAS GUSTAVO CUEVAS

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