Una vez asegurada la permanencia en la máxima categoría por novena temporada consecutiva, el Celta comienza a preparar el próximo curso. En el horizonte celeste aparecen dos nombres clave: Felipe Miñambres y Eduardo Coudet, con los que en A Sede esperan seguir contando para el futuro inmediato. El director deportivo concluye contrato el 30 de junio. El entrenador firmó hasta el verano de 2022 cuando en noviembre pasado se hizo cargo de una plantilla a la que sabido revalorizar en apenas cinco meses. La renovación de Miñambres se pondrá en marcha este mes, aunque el club admite de antemano que quiere seguir contando con el leonés al menos durante un año más.

El ejecutivo nacido en Astorga en 1965 es el segundo director deportivo con más años en el Celta desde que Carlos Mouriño asumiera la presidencia del club en la primavera de 2006. Desde entonces, la entidad ha contado con cuatro directores deportivos: Félix Carnero (2006-07), Ramón Martínez (2007-09), Miguel Torrecilla (2009-16) y Felipe Miñambres, quien en el verano de 2016 llegó a Vigo, procedente del Rayo Vallecano, para asumir la secretaría técnica de un equipo que regresaba a las competiciones europeas de la mano de Eduardo Berizzo.

Tras el argentino, que llevó al equipo a la puerta de tres finales, por el banquillo céltico han pasado seis técnicos más, incluido un Coudet que convenció a Miñambres para que Franco Cervi, interior izquierdo del Benfica, se convierta en el primer refuerzo celeste para la temporada que viene.

Se espera que no sea la última incorporación al Celta que acuerden el técnico y el director deportivo, que en la recta final de esta temporada siguen analizando las opciones para sumar más refuerzos a una plantilla que necesita un mejor y mayor fondo de banquillo para no quedarse tan escasa de efectivos como le ha ocurrido con frecuencia en los últimos meses.

Mientras el trabajo de planificación no se detiene en A Sede, desde el club admiten que no se han iniciado todavía unas conversaciones formales con Miñambres, pero con el que siguen contando para el curso que viene, aunque desconocen si el director deportivo puede tener otros planes. Sin embargo, no parece probable que se rompa la relación teniendo en cuenta la sintonía que ambas partes muestran y el buen momento deportivo del equipo tras superar dos años complicados al cerrar la permanencia en Primera in extremis.

En los cinco años con Miñambres, los célticos han incorporado 38 jugadores, con los que el equipo vivió un primer año excelente (semifinal de la Liga Europa y de la Copa del Rey), otro bueno (Unzué), dos malos y este último se cierra con tranquilidad después de un mal arranque, que se llevó por delante a Óscar García.

Algunos de los fichajes en este último lustro han aportado plusvalías muy elevadas al club, como fue en los casos de Lobotka (al Nápoles por 20 millones de euros más 4 millones en variables) y de Maxi Gómez (el Valencia lo intercambió por Santi Mina más la cesión de Sáenz y una cantidad no especificada para completar un valor total de 30 millones de euros). Por el momento, son los dos traspasos más importantes en la historia del Celta. Por el contrario, el mayor fracaso de la etapa de Miñambres es Emre Mor, por el que se pagaron unos 10 millones de euros y solo acumula 52 partidos oficiales en cuatro años. Ni siquiera ha surtido efecto el intento de reconducción de su carrera que puso en marcha el verano pasado el jugador, que parece improbable que vuelva a jugar este curso tras pasar por el quirófano por unos problemas de pubalgia, intervención que Mor retrasó un mes para acudir a un especialista en Dubai en contra del criterio de los médicos del club.

Con Miñambres, el Celta llevó a cabo la ‘operación retorno’ de canteranos como Denis Suárez y Santi Mina, piezas básicas en el once de Coudet. También destaca la incorporación por un coste cero de un Renato Tapia que ha multiplicado por diez su valor en el mercado de fichajes y que se ha convertido en uno de los jugadores más codiciados del Celta.

En A Sede también valoran la operación de ceder a Okay Yokuslu a la Liga inglesa. El turco se ha convertido en uno de los jugadores más destacados del West Bromwich Albion y en el Celta consideran que ahora se abre un gran mercado para su traspaso cuando en Vigo apenas jugaba últimamente y se sentía incómodo como suplente de Tapia.

También puede salvar el club vigués la complicada situación que se le presentaba con un Vadillo que llegó el verano pasado a coste cero del Granada pero que no entró en los planes de los dos entrenadores que tuvo en Vigo. Su cesión al Espanyol incluía un compromiso de compra por 2 millones de euros si el conjunto catalán ascendía a Primera División. Este fin de semana se puede confirmar el regreso del Espanyol a la élite, con lo que el Celta recibiría un buen regalo.

Fracasaron sin embargo las gestiones de Miñambres para buscar acomodo a David Costas, Jorge Sáenz y David Juncà, que ya no contaban el verano pasado. El problema seguirá sobre la mesa para el director deportivo una vez que renueve con el Celta y se abra el nuevo mercado de fichajes. En ese momento, comenzará la cuenta atrás para conseguir los refuerzos que le solicitará Coudet con el beneplácito del club.

El técnico argentino ya adelantó la semana pasada que quiere sentarse con el club para “hacer un proyecto a largo plazo. Estamos en la misma sintonía. Me encantaría quedarme mucho tiempo, no es mi objetivo utilizar al Celta para irme a otro lado. Ojalá no me echen rápido. Si hace falta la firmamos mañana”, señalaba Coudet, que tuvo que matizar parte de su discurso al interpretar algunos medios que dudaba de si continuar o no en Vigo. En A Sede cuentan con el entrenador y con el director deportivo actuales para la temporada que viene.