Hubo un tiempo en que las aficiones de los clubes de Primera y Segunda podían acudir a los campos de fútbol a mostrar su apoyo incondicional por unos colores, ¿lo recuerdas? Todavía no sabías lo que era una PCR, un asintomático o los aerosolores. Solo te preocupaba que llegase el domingo para atarte la bufanda al cuello y dejarte la garganta animando a tu equipo. En aquel tiempo, hace ya año y medio, una hinchada reinaba en el fútbol español. El celtismo fue nombrado en mayo de 2019 por LaLiga y Aficiones Unidas como mejor afición de España. Un trono que nadie le ha quitado desde que la pandemia vaciase los estadios y que, por lo tanto, mantiene desde entonces.

Eran tiempos de '#ANosaReconquista', de bengaleos en la explanada de Tribuna y de sufrimiento en las gradas. El equipo se iba al pozo de Segunda División tras una mala temporada marcada por los cambios constantes de entrenador. Por el banquillo pasaron en un solo curso Antonio Mohamed, Miguel Cardoso y Fran Escribá. Y el club fue consciente que necesitaba a su "jugador número 12". El Celta comenzó a ofrecer invitaciones a sus abonados para llenar Balaídos, además de organizar distintas actividades durante las horas antes de los partidos para caldear la previa. Todas estas iniciativas desembocaron en cuatro tardes mágicas para la hinchada celeste que dejaron estampas imborrables en la memoria de futbolistas y aficionados.

Arde Balaídos antes del Celta - Real Sociedad de LaLiga Faro de Vigo

Las escenas del autobús del Celta arribando a Balaídos entre cánticos, palmas, gritos y humo rojo y azul fueron espectaculares. Tanto que consiguieron ayudar a cambiar la dinámica de un equipo perdedor. Los celestes ganaron los cuatro últimos partidos disputados como local. Aquella serie comenzó con la épica remontada frente al Villarreal en la que Iago Aspas terminó entre lágrimas de orgullo y alivio en el banquillo y terminó con un triunfo frente al Barcelona. Al final de esa campaña el conjunto vigués sellaría la permanencia con un empate en Balaídos contra el Rayo Vallecano.

Pero '#ANosaReconquista' no solo se vivió en el coliseo vigués. También se respiró ese mismo espíritu en los autobuses de las peñas viajando por las carreteras españolas cuando el Celta jugaba lejos de casa. En los campos del Valladolid, del Leganés o del Atlético de Madrid estaba el celtismo, con la madre de Iago Aspas a la cabeza.

Aquella respuesta del celtismo le catapultó al título de mejor afición de España. Un galardón conseguido a base de sufrimiento y "afouteza" que premiaba el apoyo incondicional de la hinchada en los peores momentos, pero que hacía justicia por lo disfrutado también en los buenos, cuando dos años antes una marea celeste inundó las calles de Manchester para arropar a sus jugadores en la semifinal de la Europa League.

Manchester United - Celta de Vigo en Europa League | Una afición de '10' JAIME CONDE

Las mejores aficiones de España:

2018-2019: Celta

2017-2018: Girona

2016-2017: Villarreal

2015-2016: Granada

2014-2015: Valencia

2013-2014: Betis