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El Celta se desinhibe en Mendizorroza

Brais Méndez controla un balón ante la oposición del lateral izquierdo Javi López durante el partido disputado ayer en Mendizorroza. // LOF

Brais Méndez controla un balón ante la oposición del lateral izquierdo Javi López durante el partido disputado ayer en Mendizorroza. // LOF

El parón de selecciones ha sentado de maravilla al Celta, que acaricia la permanencia con un confortable y desinhibida victoria en Mendizorroza en un partido colmado de buenas noticias. Iguala a diez jornadas del final del campeonato el grupo de Eduardo, el Chacho, Coudet los 37 puntos obtenidos a lo largo de todo el pasado curso en un campo en el que nunca había ganado en Primera Divsión y lo hizo con autoridad incontestable, aprovechando las flaquezas del contrario para imponer sus mejores cualidades.

Desplegaron los celestes frente al inseguro conjunto de Abelardo Fernández todo el repertorio de virtudes que el Chacho les ha inoculado en vena en estos meses –agresividad en el quite, sincronía en la presión, velocidad combinativa y contundencia en la definición– en un vertiginoso y perfecto arranque. En menos de 20 minutos, el día estaba resuelto para los celestes, que perforaron en tres ocasiones el marco de Pacheco, perdonaron el cuarto justo antes del intermedio y sobrevivieron luego sin atrancos a la expulsión de Murillo, que dejó 40 minutos al equipo en inferioridad con una innecesaria segunda amarilla al inicio del segundo tiempo.

El exceso de celo del colombiano fue el único borrón en un encuentro que el Celta planteó con inteligencia, ejecutó con brillantez y resolvió con eficacia.

Sincronía en la presión

La agresiva presión con que el Celta aprieta la salida de pelota del adversario se ha convertido seguramente en la principal seña de identidad de este equipo con Coudet al mando. Los dos primeros goles fueron perfectos ejemplos prácticos de cómo ejecutarla.

Le ayudó el temblor de piernas de un Alavés que entró en el partido al borde de un ataque de nervios y cometió gruesos errores en el inicio de la jugada que el Celta esta vez no desaprovechó. En cuanto olfatearon el miedo, los celestes entraron a matar con todo y y con todos.

Los dos primeros tantos celestes fueron una obra coral, una coreografía de pasos precisamente ejecutados y bellamente resueltos, con arte a la par que firmeza, sin dar opción de respuesta a su desconcertado adversario.

Visto y no visto

El primer gol fue una pequeña obra maestra en la que participa todo el frente de ataque: Aspas y Brais apritetan en la salida de pelota; Denis roba y se la bombea al moañés, que gana el lateral del área y la pone al punto de penalti. Mina la deja pasar anulando a Lejune y Nolito estrella la pelota contra el fondo de las mallas (minuto 8). Visto y no visto.

El segundo, aunque algo menos deslumbrante, no fue menos implacable, esta vez tras un robo de Nolito a Pelllistri. El sanluqueño filtra la pelota en profundidad hacia Aspas, que desde el pico del área chica supera a Pacheco con un sutil golpeo de zurda (minuto 14).

Con el tercero, que llegó solo seis minutos después, ya no hubo vuelta de hoja, esta vez tras un robo de Brais en cancha propia que pilló al Alavés a contrapié. El mosense cedió la pelota a Aspas, que galopó sin oposición hacia el portal de Pacheco para servirle en bandeja el gol a Santi Mina. El vigués que solo tuvo que empujar el balón en el segundo palo con el guardameta albiazul ya vencido.

Dobles dígitos

Mal que le pese a Luis Enrique, Iago Aspas continúa haciendo historia en el Celta y en LaLiga. El astro céltico se convirtió ayer en el primer jugador de esta Liga en conseguir dobles dígitos, es decir, diez o más goles y asistencias en una misma temporada. Con su actuación en Mendcirrroza, el moarracense ya contabiliza una decena de cada y dispone todavía de nueve encuentros para incrementar su cuenta.

El moañés es el primer jugador de LaLiga que consigue esta temporada un logro que en las cinco grandes ligasdel contienente solo ha estado al alcance de estrellas como Harry Kane (Tottenham), Bruno Fernandes (Manchester United) o Thomas Müller (Bayern de Munich). En el Celta, solo lo han logrado en los últimas cuatro décadas Nolito, en el curso 2015-16 y el gran Alexander Mostovoi, hace 19 años, en la campaña 2001-02.

Sosiego en inferioridad

La expulsión de Jeison Murillo al inicio del segundo tiempo no modificó apenas el guión del encuentro. Con el marcador encarrilado, el Celta se limitó a contener daños. De poco sirvieron a Abelardo los cambios que ya había iniciado en el primer tiempo, cuando modificó todo el costado izquierdo, ni la acumulación de delanteros (entraron Edgar y Córdoba, pero no Guidetti) tras la reanudación porque el Celta se defendió con rigor y contrarrestó con orden táctico la superioridad del Alavés en el juego por alto. La entrada de Beltrán dio al equipo consistencia en la medular, no así la posterior de Kevin, que acusó la falta de centímetros en el gol de la honrilla local. Éste llegó casi con el tiempo cumplido, con el Alavés colgando balones a la desesperada. Uno de ellos, tras un centro lateral de Edgar, se lo ganó a Joselu al nigranés y habilitó a Lejeune. Iván Villar sacó en primera instancia el remate a bocajarro del central albizul, pero no puedo detener el rechace.

Una jugada extraña, afortunada un tanto embarullada, que no resta lustre a la buena actuación del cancerbero cangués.Villar resolvió con autoridad el escaso trabajo que le llegó, demostrando una vez más que es una sólida alternativa a Rubén.

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