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El Celta apuntala media permanencia

Denis Suárez disputa un balón a Jaime Seoane durante el encuentro de Liga disputado ayer contra el Huesca en el Alcoraz. |  // LOF

Denis Suárez disputa un balón a Jaime Seoane durante el encuentro de Liga disputado ayer contra el Huesca en el Alcoraz. | // LOF

Con mucho sufrimiento, contundente pegada y cierta dosis de fortuna conquistó el Celta en el Alcoraz un triunfo que vale media permanencia. Sumó por fin el grupo de Coudet tres puntos a domicilio en un alocado intercambio de golpes con el Huesca, repleto de acción y alternativas, que Fran Beltrán sentenció en el tramo final a pase de Iago Aspas. El enfrentamiento ante el colista (quién lo diría viendo cómo las gasta el conjunto de Pacheta) fue la antítesis de los encorsetados duelos recientemente jugados contra el Valencia y el Valladolid, uno de esos raros encuentros que tanto agradece el aficionado y tan poco gustan a los entrenadores.Los nervios, constantes errores y concesiones mutuas se vieron compensados con extrema combatividad, constante peligro en ambas áreas y siete goles ( y tres postes) de muy diferente factura que mantuvieron en vilo al espectador hasta el último segundo.

Para el Celta, fueron más las buenas que las malas noticias. La mejor de ellas es que este segundo triunfo a domicilio del curso le garantiza media permanencia. Con 11 puntos de ventaja sobre los puestos de descenso, muy mal se le tendrían que dar las cosas a los de Coudet para que se compliquen la vida en los doce partidos que restan. Los celestes mostraron una pegada desconocida esta temporada fuera de casa, gran capacidad de reacción y sufrimiento y no tuvieron que recurrir a los goles de Aspas para llevarse un encuentro que el rival jugó como si le fuese la vida en el empeño.

En el debe del Celta, chirrió el exceso de concesiones, las evidentes dificultades en la gestión de la ventaja y la lesión de rodilla del infortunado Rubén Blanco que la solvente actuación de Iván Villar atenuó.

Decisivo sin marcar

Coudet lo dejó perfectamente claro en la rueda de prensa previa al choque. Iago Aspas no necesita marcar para marcar las diferencias. El goleador moañés no anota desde el pasado 30 de diciembre (su último gol se lo hizo precisamente al Huesca en Balaídos), pero mejora la prestaciones del resto y siempre es capaz de generar puntos de desequilibrio para conducir al Celta hacia el gol. Sin un solo remate a portería, el astro céltico propició con un inteligente movimiento y un perfecto cambio de orientación del juego el gol con que Santi Mina abrió el marcador y asistió en el momento preciso a Beltrán en el que dio los tres puntos al Celta.

Decrece la dependencia

A pesar de la enorme influencia que Iago Aspas tiene en el juego ofensivo, los goles en el Celta no son ya solo cosa del morracense. Mina anotó el sexto del curso, Nolito hizo el quinto (y dio una asistencia), Beltrán contabiliza ya tres y Mallo, de nuevo de cabeza, lleva dos.. El abanico del gol se despliega.

Denis Suárez, pese a su discontinuidad con la pelota, ofreció un par de detalles inmensos. El salcedense filtró al cogollo del área azulgrana un asombroso pase a Brais que propició el de Nolito y dio desde la esquina a Hugo Mallo el que puso de nuevo por delante a los celestes al inicio del segundo tiempo. La creatividad de Denis para inventarse un pase decisivo en el último tercio del campo es seguramente su cualidad que más resplandece. Lástima que no la explote más menudo.

Acuse de bajas

El Celta acusó durante bastantes momentos del partido las ausencias de Renato Tapia, sancionado por tarjetas, y Néstor Araújo, en el banquillo por precaución tras sufrir una lesión muscular en el último partido. La baja del peruano se notó no tanto en la salida de pelota, una labor de Fran Beltrán cumplió con corrección, como en el repliegue y en la contrastada capacidad del incombustible internacional peruano para rectificar errores y tapar agujeros. La ausencia del central mexicano, que entró en el tramo final para blindar al la defensa, se dejó notar sobre todo en el juego por alto, que el Huesca dominó y con el combativo equipo de Pacheta generó multitud de problemas a los dos porteros del Celta, sobre todo en las acciones de estrategia. Dos de los tres goles azulgranas llegaron, de hecho, con remates francos en el área pequeña celeste por deficiencias en la marca.

Capacidad de reacción

El equipo vigués tuvo la virtud de compensar sus dificultades para administrar la ventaja y sus errores en la marca con capacidad de reacción. Respondió rápido y con contundencia a cada uno de los golpes que el Huesca le propinó y supo aguantar en los últimos minutos el embate de los azulgranas para defender en el cuchillo entre los dientes los tres puntos. Incluso cuando Eduardo Coudet cambió un esquema de tres centrales para blindar su exigua ventaja y Seoane frustró sus planes, encontraron los celestes el modo de salir adelante para ganar el partido.

Villar se reivindica

La frustración por la lesión de rodilla (cuyo alcance esta por determinar) de Rubén Blanco, tercera que sufre ya este curso el infortunado guardameta mosense, se vio en buena medida atemperada por la gran actuación de Villar, que se reivindicó con un par de intervenciones salvadoras y demostró que portería celeste está con él a buen recaudo mientras falte su guardameta titular.

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