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Un segundo filial con buena acogida

Cuatro extécnicos del Celta B aplauden que el club estudie la opción de un tercer equipo sénior para ampliar las oportunidades de la cantera que concluye la etapa juvenil

Albés, Sáez, Lucas y Montes.

Albés, Sáez, Lucas y Montes.

La idea que madura el Celta de crear un segundo equipo filial para dar más oportunidades a los canteranos que concluyen su etapa juvenil ha tenido buena acogida entre cuatro entrenadores que pasaron por el Celta B. Aplauden que se forme un equipo puente o nodriza con el que intentará ascender a Segunda B Pro (que formarán 40 de los 102 equipos que ahora compiten en la tercera categoría española). Rafa Sáez matiza que a él le gusta más el modelo del Athletic Club o el Villarreal de mantener convenios de colaboración con el Basconia y con La Roda, respectivamente, antes de formar un tercer equipo en el que acabaría formándose un tapón para los juveniles como ahora ocurre en el primer filial. Esa idea también la defiende Rubén Albés como alternativa al segundo filial.

Para Pichi Lucas resulta “una alternativa interesante” que el club piense en un segundo filial “siempre que tengas buena base en la cantera. Es abrir otro abanico de posibilidades para que tengas muchos más futbolistas y que no haya tanta diferencia a la hora de dar el salto de Tercera a Segunda B o de ahí a Primera. De esa forma, con los juveniles que has de darles la baja o dejarles marchar tienes la posibilidad de que se queden. No te desprenderías de ellos con la facilidad que lo haces”, comenta Lucas.

Albés advierte de lo que suponen los cambios en la Segunda B para los futbolistas. “Con la reestructuración de la liga ese paso de juvenil al equipo filial va a ser todavía más complicado y hay jugadores que necesitan más tiempo para dar ese salto. Poder jugar en una categoría menor uno o dos años y después estar preparados para dar el siguiente paso me parece una buena estrategia de ir marcando etapas y, sobre todo, de ir valorando el nivel de los futbolistas porque no todos maduran al mismo tiempo. El proceso de formación no es el que antes llega sino el que mejor llega”, sostiene.

Incide Albés en los distintos procesos de maduración de los jugadores: “Kevin estuvo hasta los 25 años en el filial y ahora es un futbolista de Primera División. Otros como Brais Méndez han necesitado menos tiempo, pero al final los dos han llegado al mismo puerto. Una posibilidad puede ser la creación de un segundo filial y trabajar a través de cesiones o con un club que se tenga un acuerdo de colaboración”.

Para Sáez, la mejor fórmula sería firmar un convenio con otro club. “Si el objetivo del filial es clasificatorio y de ascender a Segunda A, y de alguna manera con connotaciones económicas, creo que el sentido del equipo filial como vivero para formar jugadores pierde un poco esa idea original. Además, me gusta mucho el modelo del Athletic Club y el Villarreal, que más que tener un tercer equipo, como tiene la Real Sociedad, el Sevilla y otros equipos, pues han firmado convenios con otros clubes. El Athletic con el Basconia y el Villarreal con La Roda. Esa fórmula me parece muy interesante porque de alguna manera la formación de los jugadores no solamente es jugar el domingo sino el proceso del entrenamiento diario. La ventaja de crear un equipo C es que el seguimiento de los jugadores lo tienes mucho más a mano, directo, además de que los chicos que acaban en el juvenil no se descabalgan del club. El inconveniente es que en dos años se puede formar un tapón muy importante en el segundo filial porque cada año suben 24 jugadores a ese equipo. Por eso creo que puede ser mejor un escenario de colaboración con equipos de la ciudad o de la comarca que ya están en categorías importantes”.

Jacobo Montes aprueba sin matices la iniciativa céltica: “Me parece una buena idea que el Celta busque un equipo intermedio en una categoría o dos por debajo de la que vaya a estar el Celta B la próxima temporada, para que los jugadores del juvenil puedan tener la cabida que no encontrarán en el filial. Formar un equipo C para que se puedan desarrollar esos jugadores que cuando salen de juveniles son todavía jugadores incompletos y necesitan ese paso intermedio de jugar contra gente más veterana que ellos. El futbolista juvenil necesita un periodo de adaptación para el fútbol amateur”, concluye.

Doce años con canteranos en el once titular

El Celta se ha caracterizado en los últimos tiempos por el importante peso de sus canteranos en el primer equipo, donde en muchas ocasiones suelen ser mayoría en el once inicial y ahora mismo son la mitad de los componentes de la plantilla. Además, tras el partido del sábado en Valencia, la cuenta de Twitter Afouteza e Corazón (@AfoutezaRCCelta) difundía un dato revelador de la dimensión que los canteranos han adquirido en el club vigués. El Celta encadena 550 partidos y doce años y tres meses con al menos un canterano en su equipo titular, después de que en su último encuentro liguero contra el Valencia hasta cuatro jugadores formados en A Madroa fueran alineados de inicio por Eduardo Coudet. A esa cita faltaron por sanción Iago Aspas y Brais Méndez, dos de los canteranos titulares. El 16 de noviembre de 2008 fue la última vez que el Celta disputó un partido oficial sin un canterano en su once. Aquel día, Pepe Murcia, entonces técnico celeste, alineó de inicio para medirse al Rayo Vallecano en Segunda División a estos futbolistas: Notario, Edu Moya, Rubén, Peña, Fabiano, Óscar Díaz, Michu, Trashorras, Rosada, Dinei y Kamel Ghilas. Además, según destacó este martes el club vigués en su página web, ya son 151 encuentros seguidos con al menos dos futbolistas formados en su cantera en la alineación titular. El pasado enero se conocía que el Celta aparece entre los diez equipos de las cinco principales ligas europeas con más canteranos en su plantilla.

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