El Celta B cayó en A Malata ante un Racing resurgido desde la llegada de Cristóbal Parralo al banquillo departamental. Segunda derrota consecutiva de los pupilos de Onésimo que en tan solo unos días han pasado de figurar en una situación envidiable a otra en la que tendrán que apretar los dientes en las tres jornadas que quedan para no perder comba. Por el contrario, el Racing suma su segundo triunfo consecutivo. Así, el filial acabó de darle vida a un Racing que estaba en una situación complicada y se mete de nuevo en la pelea.

El filial celeste no estuvo nada bien en A Malata. Onésimo sorprendió con una alineación en la que optó por colocar a jugadores fuera de su sitio natural, como es el caso de Ferrares o Markel. Ambos sufrieron en sus nuevas demarcaciones y el equipo acabó pagándolo en los dos goles del Racing.

En el minuto 9 una colada del colombiano Peñaloza hasta línea de fondo dio origen al primero gol del partido. Su centro primero lo remató Joselu y lo rechazó el meta celeste, y en el segundo rechace David Rodríguez no perdonó para anotarse el primero de la tarde en su cuenta.

El cuadro de Onésimo no reaccionó en toda la primera parte. Se vio desbordado una y otra vez por un Racing que presionaba fuerte desde la salida del balón y con una fuerte intensidad en todas sus acciones. A la media hora de juego llegó el segundo tanto. Fue tras un centro por la derecha de Caballé que remató en el segundo palo nuevamente David Rodríguez haciendo doblete en el partido. En el 39 y en uno de los pocos acercamientos del filial a la meta de Diego Rivas, Manu Justo pidió penalti por un supuesto empujón dentro del área que el árbitro no estimó.

En la reanudación Onésimo trató de arreglar la situación volviendo a la lógica en cuanto a la posición de sus jugadores en el campo. Ferrares y Markel ocuparon sus sitios naturales e introdujo en el césped a Sergio Carreira. En los primeros minutos se vio a un Celta B algo más suelto, más atrevido y teniendo más el balón. Incluso los celestes se acercaban con más frecuencia a la portería de Diego Rivas, aunque sin apenas finalizar sus jugadas. En el minuto 54, Pampín cabeceó sin demasiado peligro tras un centro de Bruninho.

Con el paso de los minutos el partido se fue igualando en posesión y perdió mucho en cuanto a profundidad en uno y otro bando. Onésimo hizo un carrusel de cambios para buscar soluciones, pero los frutos no llegaron al filial celeste.