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Treinta goles que Balaídos dejó de festejar

Los jugadores del Celta aplauden a la afición por el apoyo en esa victoria

Los jugadores del Celta aplauden a la afición por el apoyo en esa victoria

Se cumple un año desde el último partido del Celta en su estadio con público, en el que superó al Leganés

Vigo y el celtismo se levantaron el sábado 22 de febrero de 2020 con ganas de disfrutar del carnaval y de la “final” que el equipo entrenado entonces por Óscar García afrontaba ante el Leganés a partir de las 13 horas en Balaídos. Amaneció soleado, como pudieron comprobar los 19.335 aficionados que se reunieron en el viejo estadio del Lagares, que disfrutaron de una victoria agónica después de que su equipo jugase en inferioridad numérica durante setenta minutos tras la expulsión de Bradaric. El gol de Iago Aspas, como no, a la hora de juego se celebró por todo lo alto. Fue la última alegría en directo de la afición del Celta. La pandemia no volvería a permitir la entrada de público a los campos de Primera División. Hoy se cumple un año de ese partido. Desde entonces, el celtismo se ha perdido 17 compromisos más de Liga y la celebración de 30 goles de su equipo.

Ese triunfo por la mínima ante el conjunto madrileño permitiría finalmente al Celta evitar el descenso in extremis por segunda temporada consecutiva. Antes de que el coronavirus cambiase el ritmo de vida, el conjunto celeste jugó dos jornadas consecutivas fuera de casa, en Granada y en Getafe, donde arrancaría dos empates sin goles. El duelo con el Villarreal previsto para el sábado 14 de marzo se aplazó finalmente para el 13 de junio mientras media Europa se encerró en casa para frenar la escalada de contagios. Con la crisis sanitaria, el Celta rompía una racha de cinco partidos sin perder (sumó 9 de los 15 puntos disputados).

Portada de la sección de Deportes de Faro del último partido con afición en Balaídos

Sin público en su estadio en la recta final de la pasada temporada, los de Óscar García solo fueron capaces de golear al Alavés (6-0, en el regreso de Nolito a Vigo) y sumar tres empates ante Barcelona, Betis y Atlético de Madrid, Las derrotas ante Villarreal y Levante les llevó a jugarse la permanencia en el cierre de la temporada ante el Espanyol.

Entonces, el celtismo no pudo celebrar el primero y único gol de Smolov en Balaídos (ante el Barcelona, tras marcar en el Bernabéu), tampoco el estreno goleador de Murillo, ni el doblete que firmó Rafinha antes de marcharse al PSG. En esas primeras jornadas sin público, la afición del Celta también se vio privada de celebrar la vuelta a ‘casa’ de Nolito, que con dos tantos contribuyó a evitar el descenso de categoría de los celestes.

El nuevo curso arrancó nuevamente con las gradas vacías y canteranos como José Fontán, Sergio Carreira, Gabri Veiga, Miguel Rodríguez o Lautaro de León debutaron con el primer equipo en medio de un silencio que solo rompen los cánticos enlatados que las televisiones incluyen en el atrezo para construir una realidad virtual en las retransmisiones de los partidos.

En estos meses de la actual temporada, la afición del Celta no ha podido asistir tampoco al relevo en el banquillo de Óscar García por Eduardo Coudet, al primer gol en la élite del recién llegado Baeza, a la explosión como pivote defensivo de Tapia, a las despedidas de Smolov, Bradaric, Rafinha, Pape Cheikh, Pione Sisto, Olaza u Okay. Ni siquiera ha dado la bienvenida a Aarón Martín, a Augusto Solari y a Facundo Ferreyra. Coudet no ha podido reclamar la implicación de la grada en los momentos delicados que su equipo ha vivido en su estadio. Aunque el argentino ha mejorado notablemente los números de su antecesor.

Desde el 22 de febrero del año pasado, el Celta ha disputado 17 partidos en casa, con un balance de 7 victorias, 4 empates y 6 derrotas, algunas tan dolorosas como las protagonizadas ante Barcelona (0-3), Atlético de Madrid (0-2) y Real Sociedad (1-4), consecutivas y que acabaron con la destitución del catalán. El Balaídos vacío con Óscar García se saldó con 10 partidos, de los que el Celta solo pudo ganar dos (Alavés y Valencia), con 3 empates y 5 derrotas. En ese periodo, el celtismo dejó de festejar 15 goles y de lamentarse de 18 en contra. Aspas, con 6 tantos, fue el máximo goleador de la etapa pandémica de García Junyent.

El astro de Moaña ha anotado 9 goles durante el cierre de Balaídos. En esa lista aparecen Nolito y Brais Méndez, con 5 tantos cada uno. A continuación, aparece Mina con 4 goles, mientras que Beltrán y Rafinha suman dos cada uno. Murillo, Smolov y Baeza completan la lista de los goleadores que no han podido recibir la ovación de los aficionados.

Con Coudet, el Celta ha ganado 5 partidos, más un empate y una derrota (goleada del Villarreal), con un saldo de 15 goles a favor y 8 en contra cuando se cumple un año de fútbol sin público en Balaídos.

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Las mejores imágenes del Valencia - Celta Juan Carlos Cárdenas / Europa Press

El Celta arremete contra la expulsión de Rubén

“El árbitro decidió expulsar a Rubén Blanco por rozar, en el mejor de los casos, los cordones de Maxi Gómez fuera del área”. Este es el comentario que recoge la web oficial del Celta en la crónica del partido ante el Valencia en referencia a la polémica jugada que dejó al equipo de Coudet en inferioridad numérica durante media hora y que le llevó a un desenlace nefasto: encajó dos goles en el descuento, el segundo incluso cuando ya se habían superado los siete minutos que el colegiado manchego Pizarro Gómez había concedido como añadido ante las protestas de los célticos que llevaron a la expulsión de su delegado de campo, Vlado Gudelj por supuestos insultos al cuarto árbitro.

“Dura derrota del Celta contra el Valencia y los elementos”, titula el club vigués la crónica del duelo en Mestalla, donde el equipo de Coudet volvió a cruzarse con Pizarro Gómez, con el que no conoce la victoria. El colegiado que pertenece a la delegación madrileña ha dirigido cinco partidos a los célticos, con un balance de cuatro derrotas y un empate, el sumado en Eibar en la jornada inaugural de este curso.

En Mestalla, Pizarro Gómez recibió un aviso del árbitro del VAR, González González, del comité castellano-leonés, para que revisase en el monitor una supuesta falta de Rubén Blanco fuera del área al disputar el balón a Maxi Gómez, que ante la presencia del portero vio cómo la pelota se le iba larga y se reducían las opciones de poder marcar. El uruguayo cayó al suelo fulminado. En algunas repeticiones de televisión se aprecia que el portero del Celta solo roza el pie del delantero del Valencia. Jugada dudosa, pero nunca un error claro y manifiesto como se planteaba para la actuación de VAR, que ahora da carta blanca a los tramposos.

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