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fútbol - Segunda División B

El Celta B se desata

Los jugadores del Celta B festejan uno de los goles en el campo de Unionistas. |  // LA GACETA

Los jugadores del Celta B festejan uno de los goles en el campo de Unionistas. | // LA GACETA

El Celta B se subió a una nube la tarde de su histórica victoria en Riazor ante el Deportivo y no parece dispuesto a bajarse de ella. En el estadio coruñés arrancó una serie de resultados que han colocado al equipo de Onésimo a las puertas de asegurar el primero de los objetivos de la temporada: asegurar una de las plazas que dan derecho a jugar el próximo curso la Segunda B Pro, esa nueva categoría reservada a cuarenta equipos que el fútbol español pondrá en marcha como paso previo a la Segunda División.

En los últimos seis partidos el filial céltico ha conseguido dieciséis puntos sobre dieciocho posibles. Solo se les escapó el Pontevedra que arrancó un empate en Barreiro hace apenas un mes. La cifra, en una categoría tan asilvestrada como la Segunda B, resulta impresionante. De hecho, entre los 102 clubes que compiten en esta división, ninguno es capaz de firmar unos números similares. Solo el Tudelano y el Badajoz, líderes de sus respectivos grupos, se acercan a ellos con catorce puntos en sus últimos seis partidos. El resto se mueven entre los doce y trece puntos.

El equipo vigués ha disparado su confianza y personalidad. Se ha visto especialmente en los últimos tres partidos solventados con victoria en el campo de los dos primeros clasificados (Unionistas y Zamora) y superando al Guijuelo el pasado miércoles tras quedarse con un futbolista menos en el campo. Lo que en otro tiempo podría haber sido un problema de difícil solución, el filial lo resolvió con una mezcla de calidad y carácter. Lejos de conformarse con el empate temporal, apretaron más y mejor que nunca para anular al Guijuelo hasta que terminaron por acertar en una de sus múltiples llegadas. Esos tres puntos les han situado a tiro de piedra de Unionistas (líder con un partido más). Este fin de semana podrían situarse al frente de la clasificación y si no tendrán una nueva oportunidad el miércoles cuando visiten A Malata para ponerse al día en su calendario. Ese partido podría situarles con una ventaja considerable sobre el cuarto clasificado con solo tres jornadas por delante. Medio billete para la Segunda División B Pro (se clasifican los tres primeros de cada grupo tras esta fase) ya estaría en el bolsillo. Quedaría para el segundo tramo de la temporada soñar con estar en los play-off de ascenso a Segunda A, algo que también marcha por el bueno camino teniendo en cuenta que los puntos que se logran en la primera fase valen para esa segunda que solo tiene seis jornadas y donde no parece sencillo remontar grandes distancias.

La trayectoria reciente del Celta B tiene mucho que ver con el hecho de que el club haya resuelto uno de los problemas más grandes que tenía en los primeros meses de competición. La presencia constante de media docena de futbolistas bajo la disciplina del primer equipo les inutilizó a ojos de Onésimo. No entrenaban con él, la mayoría viajaba con el primer equipo y al final este grupo de futbolistas se movía en un limbo dañino para ellos y para el club. No estaban en un sitio ni en otro. Con Coudet la cosa fue cambiando. El argentino, que llegó avisando de que el fútbol no pide el carnet de identidad para ver la edad de los futbolistas, sí concede más valor a ciertas jerarquías. Eso sumado a la incorporación de futbolistas en el mercado invernal y a que en ocasiones ha reducido el número de jugadores convocados, ha permitido estabilizar a los Alfon, Carreira, Gabri Veiga, Lautaro o Miguel Rodríguez con el equipo filial. Ese talento (y los buenos fichajes invernales de Barri y Kevin Soni) se han ido sumando a un Celta B que cada vez tiene más automatismos creados y que ha ido cambiando la situación de un Onésimo que en algunos tramos de la temporada llegó a celebrar sesiones de entrenamiento con apenas doce futbolistas ya que tenía a un tercio de la camada con el primer equipo. Solo Holsgrove (alternativa a Tapia) y Fontán (recambio en el lateral izquierdo) ya se han quedado a vivir en el primer equipo. Ahora todo parece en su sitio en el Celta B.

Onésimo gestiona la profundidad de banquillo

En poco tiempo el Celta B ha pasado de la carestía de efectivos a disponer de una plantilla amplia que por ejemplo puede lidiar con las apreturas del calendario que afronta ahora mismo con la disputa de los partidos aplazados en su momento (jugó el miércoles y volverá a hacerlo el próximo ante el Racing de Ferrol). Consciente de la necesidad de explotar su profundidad y compensar el cansancio, en el último partido frente al Guijuelo el técnico del filial introdujo seis cambios en la alineación con respecto al equipo que había jugado en Zamora tres días. Solo repitieron en el once Carreira, Cunha, Pampín, Markel y Alfon. Pasaron al banquillo Sequeira, Ferrares, Barri, Bruninho, Soni y Lautaro que dejaron su sitio a Alvaro Fernández (portero que reaparecía tras su grave lesión de rodilla), Carlos Domínguez, Gabri Veiga, Manu Justo, Miguel Rodríguez y Josipovic.

En total Onésimo echó mano entre los dos partidos de diecisiete jugadores con un reparto bastante equilibrado de los minutos, una circunstancia que seguro tuvo su incidencia en el comportamiento del equipo durante ese último tramo en el que se quedó con un hombre menos y aún así apretó hasta encontrar el gol del triunfo. Lo más probable es que este proceso se repita en los dos próximos encuentros porque si algo está demostrando el filial en el actual tramo de la temporada es que sus variantes son cada vez mayores y que su potencial se ha disparado. Onésimo tiene soluciones para cualquier once inicial y también las encuentra cuando dirige la mirada hacia el banquillo. En una temporada como la actual el Celta B ya ha utilizado a 26 futbolistas en algún momento del ejercicio. De ellos solo cuatro han tenido una participación casi testimonial con menos de cien minutos jugados. En el lado contrario se sitúa los cuatro que han superado los mil minutos de juego. Se trata de los centrales Cunha y Ferrares; del mediocentro Markel Lozano y del delantero Alfon. No están lejos de esa cifra Justo, Sequeira y Holsgrove (integrado ahora en el primer equipo).

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