Hugo Mallo cumplió el pasado lunes en el Wanda Metropolitano su partido número 250 en Primera División con el Celta. El capitán alcanzaba el cuarto de millar de encuentros con la zamarra celeste unos meses después de rebasar al gran Alexander Mostovoi como el futbolista que más veces ha vestido la zamarra celeste en la máxima categoría. El récord del marinense, de 28 años, es el máximo exponente de una floreciente etapa que se distingue como pocas en la casi centenaria historia del club por la gran pujanza de la cantera, que este curso aporta al equipo seis titulares fijos: el propio Mallo, Iago Aspas, Santi Mina, Denis Suárez, Brais Méndez y Rubén Blanco.

Este sexteto de canteranos de edades comprendidas entre los 33 y 24 años, acumula una experiencia de más de mil partidos (1.076 en concreto) en la máxima categoría del fútbol español: 250 Mallo, 234 Aspas, 220 Mina, 155 Denis, 117 Rubén y 100 Brais. Salvo Aspas, ninguno ha entrado aún en la treintena. Pocos equipos en la Liga pueden presumir de semejante logro.

“Es probablemente la mejor generación de canteranos de la historia del club tanto cuantitativa como cualitativamente. Ha habido otros momentos en los que los canteranos eran importantes en este equipo, sobre todo en las décadas de los setenta y los ochenta, pero nunca habían tenido tanta influencia en el equipo como hasta ahora”, certifica Ramón Carnero, segundo entrenador del Celta durante más de dos décadas.

Los números de la cantera del Celta Hugo Barreiro

A la experiencia que acumulan estos seis canteranos hay que añadir la de los otros tres miembros de la primera plantilla formados en las categorías inferiores que son habitualmente suplentes: Sergio Álvarez, con 133, David Costas, con 40, Kevin Vázquez, con 21 e Iván Villar, con 12. El catoirense, por una grave doble lesión de menisco, el redondelano, descartado por Coudet y el nigranés, lesionado durante casi toda la primera vuelta y luego a la sombra de Mallo, aún no se han estrenado esta temporada.

En global, los canteranos del primer equipo contabilizan 1.107 partidos en Primera División con un global de 84.096 minutos sobre el terreno de juego.

Pero más que por la cantidad de minutos disputados, las diversas hornadas de canteranos que actualmente conviven en la primera plantilla celeste destacan por la calidad de su aportación y su gran influencia en el equipo.

El ejemplo más claro es Iago Aspas, para muchos el mejor futbolista que ha vestido la casaca celeste. El moañés, que este viernes disputará su partido número 219 con el Celta en la máxima categoría (disputó otros 16 con el Sevilla), ha superado esta temporada el histórico registro del mítico Hermidita como máximo goleador del Celta en Primera División.

El triple ganador del Trofeo Zarra y aspirante esta temporada a un nuevo galardón suma ya 112 goles (dos de ellos con el Sevilla) en la máxima categoría. Y a los 9 que contabiliza este curso añade 6 asistencias, su mejor registro en este apartado. El moañés acumula en total 36 pases de gol en ocho temporadas.

El segundo en el escalafón goleador es Santi Mina, uno de los futbolistas más precoces en debutar en Primera con el Celta. El vigués contabiliza 47 goles (además de 26 asistencias), en su mayor parte conseguidos con el Valencia.

Si Mina debutó con el primera equipo del Celta con solo 17 años, Denis Suárez tuvo que esperar hasta haber cumplido los 26 para cumplir su sueño de debutar con el equipo en el que se formó. Se lo impidió su prematura venta al Manchester City con solo 15 años. El salcedense ha defendido los colores de pesos pesados de LaLiga como el Sevilla, el Barcelona o el Villarreal antes de regresar a casa.

Brais Méndez, mientras, cumplió el pasado lunes su partido 100 con apenas 24 años y se ha mostrado este curso como uno de los goleadores más fiables del Celta.

El protagonismo de los jugadores de casa no se ha limitado esta temporada al primer equipo. Cinco jóvenes promesas del filial (José Fontán, Gabri Veiga, Miguel Rodríguez, Sergio Carreira y Lautaro de León) han debutado esta temporada en Primera y se perfilan como el relevo de la más brillante generación de canteranos que ha conocido el Celta.