Cervi celebra un gol con el Benfica. | // FDV

El futuro de Olaza en Vigo está ahora mismo en el aire, enredado en un jeroglífico en el que convergen los intereses del futbolista, del Celta, de Coudet, de Boca Juniors y de Cervi, el atacante argentino que ocuparía su plaza de extracomunitario en caso de que saliese en el mercado invernal.

Coudet abrió ayer el melón sobre este espinoso asunto en la rueda de prensa previa al duelo con el Eibar y señaló que se trataba de una disputa económica entre Celta y Boca Juniors. Es un modo de verlo, pero muy impreciso. La realidad es que durante el pasado verano los dos clubes pactaron una nueva cesión a la que se añadía la obligación de comprar al lateral zurdo por cuatro millones en caso de que disputase la mitad de los partidos oficiales de la temporada.

El problema es el que el Celta tiene claro desde hace tiempo que no se va a gastar ese dinero en Olaza y así se lo ha hecho saber al futbolista y a Boca Juniors y esa es una de las razones por las que se contrató al comienzo del mercado invernal a Aarón Martín. El futuro inmediato del uruguayo en la actual temporada es bastante oscuro. Lleva disputados diecisiete partidos y si alcanza los veinte el Celta tendrá que pagar los cuatro millones. Esto significa que, como mucho, le restan dos partidos más en el actual ejercicio. No alcanzará esos veinte partidos salvo que en medio de estas conversaciones entre clubes Boca Juniors accediese a retirar la obligatoriedad de compra a final de temporada. Eso cambiaría la situación de Olaza en Vigo porque podría seguir jugando e iniciar dentro de un mes el proceso para obtener la doble nacionalidad, circunstancias que podrían abrirle más mercado. El club argentino propietario de los derechos de Olaza no quiere sentarse a renegociar las condiciones del futbolista y está rezando para que juegue los partidos que restan y recibir los cuatro millones, una cantidad que sería mano de santo en la actual situación. El Celta ya les ha dejado claro que no sucederá.

Pero en esta historia entra en juego otra variante importante: Cervi. Eduardo Coudet le ha señalado como una pieza fundamental en su proyecto y el Celta tiene casi cerrado su contratación en caso de que quede liberada la plaza de Olaza en el equipo. Cervi ha rechazado su salida a la MLS porque quiere jugar en el Celta. Se mantiene en conversaciones con el entrenador argentino y su deseo es incorporarse al equipo vigués en este mercado. El acuerdo con el Benfica ya está prácticamente cerrado. Serían cuatro millones fijos y otros tantos en variables. Pero el problema es que no hay plaza en el equipo para él salvo que Olaza se marche en este mercado.

Coudet, mientras, ve con muy buenos ojos el intercambio. Entiende que puede sobrevivir en el lateral izquierdo con Aarón o Fontán, pero que el equipo se potencia mucho más con la aparición de gente como Cervi que fue de los primeros nombres que puso en la mesa tras su llegada al Celta.

Pero la clave de todo está en Olaza que por ahora se mantiene firme en su decisión de no salir de Vigo. Sabe que las perspectivas de jugar son casi nulas salvo que Boca cambiase las condiciones de la cesión y Riquelme, responsable deportivo de los “xeneizes”, ya demostró ser un duro negociador y se mantiene por ahora firme en su postura. Cabe recordar que hace solo unos meses el Celta incluso anunció la salida de Olaza de forma oficial para forzar a Boca Juniors a sentarse a negociar y prolongar un año más la cesión del lateral izquierdo.

Este culebrón vivirá esta semana nuevos episodios antes de que el mercado invernal se cierre el próximo lunes, 1 de febrero. E incluso más allá. Porque en caso de que Olaza finalmente no salga esta semana del Celta es posible que los vigueses sigan negociando con Boca Juniors por si le retiran la cláusula de los veinte partidos. De este modo podría ser elegible para Coudet lo que resta de temporada. Y mientras, Cervi espera noticias en Lisboa.