El Celta, pese a sus últimos dos tropiezos ante el Real Madrid y el Villarreal, encara el segundo tramo de la cuesta de enero frente a rivales de su mismo pelaje con un confortable colchón de siete puntos sobre los puestos de descenso. A falta de un partido, el que disputará dentro de diez días frente al Betis, para el final de la primera vuelta, el equipo vigués llega al ecuador de la competición sin los agobios de los últimos años, pero la necesidad de superar su crónica dependencia de Iago Aspas, con quien el técnico, Eduardo, el Chacho, Coudet, no podrá contar hasta finales de mes debido a una lesión muscular.

Tras completar un mes de diciembre mágico (13 puntos de 15 posibles en una formidable serie de cuatro victorias y un empate) enero ha venido torcido para el Celta, apeado con ridículo de la Copa, y con escasa respuesta a la exigencia de enfrentarse en LaLiga a rivales tan potentes como el Real Madrid y el Villarreal sin Aspas.

Las opciones de puntuar en Valdebebas se esfumaron en cuanto el delantero moañés tuvo que enfilar prematuramente el vestuario tras ser cazado por Nacho y el posterior desempeño de los celestes frente a los de Unai Emery en Balaídos ha recordado, con una imperdonable cadena de errores que le hizo encajar 4 goles en la primera media hora de juego, al equipo que se ha venido arrastrando en los dos últimos años por las catacumbas de LaLiga.

Los tres próximos partidos contra el Betis (20 de enero en el Benito Villamarín), Eibar (Balaídos, 24 de enero) y Granada (en Los Cármenes el último fin de semana del mes) servirán para calibrar el nivel que puede dar el Celta sin Aspas (aunque ya con Tapia y Nolito, ausentes en el último partido) contra adversarios de su Liga al amparo de la atrevida propuesta con la que Coudet ha reactivado al equipo.

Tras jugar a un frenético ritmo de un partido cada tres días durante el mes de diciembre y en las primeras jornadas del nuevo año, el preparador argentino dispondrá todavía de 10 días para preparar, sin fichajes a la vista, la visita al Benito Villamarín contra uno de los equipos que le pisan los talones. A falta del compromiso contra el Huesca que, si se disputa esta noche, cerrará la decimoctava jornada, los de Manuel Pellegrini ocupan la duodécima plaza en la tabla, a tres puntos de los celestes, que se mantienen octavos (empatados con el Cádiz) tras encadenar dos jornadas consecutivas en blanco.

Cuatro días después de medirse a los verdiblancos, el Celta recibe al rocoso Eibar, un equipo que acostumbra a darle problemas y que marcha decimotercero, a cuatro puntos de los celestes, justo por delante del Betis. La derrota encajada ayer por los armeros en el campo del Levante, que remontó el tanto inicial del japonés Takesi Inui, no desluce la buena trayectoria esta temporada del fiable conjunto de José Luis Mendilibar, que avanza con paso firme hacia una nueva permanencia.

El mes de enero se cerrará para el Celta con la visita al Granada en los Nuevos Cármenes en el último fin de semana al mes, todavía en fecha por determinar. Los celestes superaron cómodamente a los nazaríes en su reciente visita a Balaídos (3-1), si bien ahora tendrán que hacerlo a domicilio y con la duda de si Iago Aspas estará para entonces recuperado a su lesión muscular en el muslo derecho.

Los celestes encadenan dos jornadas sin anotar tras diez partidos consecutivos marcando

Los esfuerzos de Eduardo Coudet para un reparto más equilibrado del gol en el Celta han caído en saco roto en las dos últimas jornadas frente al Real Madrid y el Villarreal, coincidiendo con la lesión sufrida por Iago Aspas a la media hora de juego del partido contra el conjunto blanco. Sin su estrella sobre el césped, el equipo del Chacho acumula, por primera vez esta temporada, dos jornadas consecutivas sin ver puerta, algo que no sucedía desde el mes de octubre cuando, bajo el mando de Óscar García Junyent, los celestes enlazaron tres encuentros consecutivos sin perforar la portería rival: Barcelona (0-3), Osasuna (2-0) y Atlético de Madrid (0-2). Desde entonces, con independencia del resultado final, el Celta había conseguido marcar al menos un gol por partido. Los celestes completaron, de hecho, una serie de diez jornadas consecutivas marcando. No obstante, durante la etapa de Óscar, el equipo tan solo fue capaz de sumar un par de empates (Levante y Elche por 1-1) y añadió a las derrotas previamente encajadas ante azulgranas, rojillos y colchoneros una goleada en Balaídos a manos de la Real Sociedad (1-4). Durante la última etapa en el club del preparador sabadellense, el gol fue monopolio casi exclusivo de Iago Aspas, que anotó 4 de los 6 goles marcados hasta que Coudet se hizo cargo del equipo y asistió a Santi Mina en el empate contra el Elche. Con el preparador argentino al mando, el delantero moañés ha explotado tanto su faceta de asistente que de goleador con cinco pases de gol más (uno contra el Granada, dos contra el Cádiz y otro contra el Alavés), además de anotar otras cinco dianas: Sevilla, Athletic, Cádiz, Getafe y Huesca. La carro del gol se han sumado desde la llegada de Coudet Nolito, con cuatro tantos, Brais Méndez, con tres, Fran Beltrán, con dos y Miguel Baeza Hugo Mallo, con uno cada uno. Pero la ausencia de Iago desde la media hora de juego contra los blancos ha frenando en seco el gol en dos partidos en los el Celta no solo se ha quedado en blanco en el marcador, sino que ha generado muy pocas ocasiones de gol.