“Sabes qué pasa, que cuando no tengo nada que hacer en casa me vengo a los hospitales”. Fernando Cáceres ya bromea en su habitación del Instituto Haedo, donde tuvo que ser internado el día de Reyes con unos problemas con la medicación que le provocaron convulsiones. Los médicos tuvieron que inducirle un coma farmacológico, pero el ‘Negro’ despertó un día después y pronto podrá irse a casa. “Mañana tienen que pasar los médicos y decidir pero, en principio, sí me dan el alta”, explica el exfutbolista. “Ya hice el turismo”, añade.

El argentino se encuentra de nuevo en plenitud de fuerzas. “Estoy bien, muy bien todo por aquí”, asegura con ganas de volver a casa y seguir con su vida habitual. Lo primero que hará será “seguramente ir al club a ver cómo está todo allí y dedicarme al equipo, que es lo que me está interesando en estos momentos”, indica. Cáceres preside un club que fundó y lleva su nombre que le ocupa todo el tiempo. “Estaba entrenando, lo que pasa es que todo había parado un poco por la pandemia, pero estoy muy contento con los chicos y va todo muy bien”, apunta.

Así que este episodio hospitalario quedará en un susto del que Cáceres podrá bromear, como hace con las enfermeras que le atienen en el hospital. “Sabes qué pasa, que cuando no tengo nada que hacer en casa me vengo a los hospitales. Para hacer otra cosa, que si no estoy aburrido. Hay que hacer algo nuevo. Pero estoy muy bien y con muchas ganas de irme a casa”, explica con humor.

Sabe que desde España han estado en vilo por su salud y lo agradece. “Muchas gracias por los mensajes, siempre es un gusto saber que la gente se acuerda de uno, así que muchas gracias”, asegura. Todos estos días ha estado junto a él su esposa. “Cynthia está a mi lado, es la que me está cuidando y estoy muy bien. Deseando salir y volver a casa a retomar las rutinas normales y mi vida normal de siempre”, indica.

Cáceres continúa su rehabilitación después de que en el 2009 le tirotearan en un asalto para robarle el coche y una bala quedara alojada en su cabeza. Se encuentra ya en la recta final, deseando poder caminar incluso sin bastón. “Voy en ese camino, estoy en la última etapa en la que tengo que empezar a descubrir cosas nuevas y sin duda habrá que dejar el bastón y empezar a hacer la rutina normal”, señala.