La reapertura invernal del mercado el próximo jueves plantea al Celta el desafío de buscar un delantero con mínimos recursos financieros en un escenario ya de por si complicado que este enero se presenta incluso más difícil debido a las graves consecuencias económicas que la pandemia ha tenido para la economía de los clubes de LaLiga. Y el hecho de que el Celta busque reforzarse con un delantero, el puesto más caro y cotizado, dificulta más, si cabe, las cosas.

El presidente Carlos Mouriño se mostró claro en la última junta de accionistas sobre la posición del Celta en el mercado invernal. “El límite salarial nos impide hacer fichajes salvo que salgan jugadores u obtengamos ingresos extra. Si esto no pasa, será imposible”, aclaró.

En definitiva, para que lleguen fichajes tienen que salir futbolistas. En el Celta, el excedente tiene nombres propios: David Costas y Jorge Sáenz. Ninguno de los dos defensas ha dispuesto de minutos este curso ni en LaLiga ni en la Copa del Rey. Eduardo Coudet se reunió con ambos la pasada semana para comunicarles que no entran en sus planes y sugerirles que se busquen equipo.

El problema es que el Celta ya no contaba con estos dos futbolistas para iniciar la temporada y tampoco consiguió darles salida en el último mercado. Hubo ofertas de Segunda División y del extranjero e incluso se entablaron algunas negociaciones, pero o bien el nuevo destino no convencía a los jugadores o la condiciones que estos exigían para una salida pactada no obtuvieron el visto bueno del club.

En este tira y afloja se volverá a mover la cuerda de negociación con Sáenz y Costas. El hecho de que el central tinerfeño, incluido a préstamo en el traspaso de Maxi Gómez al Valencia, concluya su cesión en el mes de junio podría facilitar ahora su marcha. Costas acaba su contrato en junio de 2022 y quiere salir con la carta de libertad tras años de idas y vueltas al Celta sin haber logrado continuidad.

El mercado de ambos está en la Segunda División, donde los dos cuentan con cierto cartel, o en el extranjero, desde donde en verano llegaron algunas propuestas que no acabaron por cuajar.

A pesar de las dificultades que presenta el mercado, Eduardo Coudet no pierde la esperanza de que llegue en enero un delantero que complemente su línea ofensiva. El entrenador del Celta guarda absoluto mutismo sobre el asunto, incluso afirma que no ha hablado con el club de refuerzos invernales. Sin embargo, al técnico no se les escapa que el Celta intentará hacer un esfuerzo para contratar a un atacante en las próximas semanas.

Pero las opciones son limitadas. No son muchos los delanteros disponibles en estas fechas y las limitaciones económicas van a obligar a la dirección deportiva a rastrear a fondo un mercado en el que habitualmente están disponibles los descontentos o los que no juegan en sus equipos.

Un par de estos objetivos bien podrían ser recurrentes. Uno de ellos es el delantero centro del Sevilla Carlos Fernández, cuya cesión ya intentó (sin éxito) el Celta el pasado verano en pugna con la Real Sociedad y el Granada. El equipo vigués presentó incluso una oferta para adquirir al artillero en propiedad, pero la cifra no colmó las pretensiones del club nervionense. La situación poco menos que residual de Fernández, que tan solo ha jugado en lo que va de curso 141 minutos sueltos repartidos en siete partidos, podría allanar su salida, especialmente considerando que le resta año y medio de contrato con el Sevilla.

Otra opción la del canterano céltico del Betis Borja Iglesias, que no ha tenido el protagonismo esperado en el club heliopolitano y cuya cesión estuvo el Celta cerca de conseguir en los últimos días del mercado estival. El club vigués tenía cerrado un acuerdo con el punta compostelano, pero con todo arreglado con el jugador y casi atado con el Betis, el preparador verdiblanco, Manuel Pellegrini, echó abajo la operación por su recelo a reforzar al que consideraba un rival directo.

El protagonismo de Borja Iglesias con el Betis ha sido escaso, pero en los últimos partidos ha participado algo más e incluso ha anotado un gol. No es fácil, pero el Celta podría volver a intentarlo.

Se buscarán cesiones con o sin opción de compra

La dificultad (por no decir imposibilidad) de afrontar traspasos en una temporada en la que el Celta tendrá que afrontar pagos por importe de 119 millones obliga a buscar otras fórmulas de contratación para reforzar al equipo en el próximo mercado. Y el préstamo (con o sin opción de compra) será el método elegido por el Celta para abordar la contratación de futbolistas en el próximo mercado. No se descarta, si las condiciones son lo suficientemente favorables, que se pueda abordar algún traspaso atrasando su pago mediante una cesión con cláusula de compra obligatoria, pero esta alternativa es más improbable. Aunque no ha sido su política habitual, el Celta ya empleó la cesión como fórmula principal de contratación en el último verano. Y con bastante éxito, pues consiguió a préstamo a Jeison Murillo en buenas condiciones y prorrogó por otro año (sin ejecutar de momento la opción de compra, pactada en 2019) la cesión de Lucas Olaza. Renato llegó libre y solo se pagó traspaso (2 millones) por Miguel Baeza con buenas condiciones de pago.