El Celta Zorka Recalvi compite y educa. Combina, de hecho, ambas facetas en una urdimbre que conduce desde las categorías inferiores a la plantilla sénior. Necesita un equipo de élite que ilusione a sus canteranas, que a la vez lo nutren en gran medida. Tal es la relación simbiótica. No siempre se completa el ciclo con una estancia prolongada en Liga Femenina 2. Algunas jugadoras emprendieron otro camino y hoy trufan los equipos rivales. A otras, como María Araújo y Raquel Carrera, se les quedó pequeña la categoría –una de las muchas razones por las que el presidente, Carlos Álvarez, anhela regresar a una máxima categoría que el club perdió solo por su propia renuncia en 2012–. Pero el Celta, aunque sujeto a la condena de Sísifo, vuelve a empujar una y otra vez la piedra cuesta arriba. Nuevamente se asoman a la edad adulta sus prometedores talentos. Cinco de las doce integrantes de la plantilla se sitúan entre los 16 y los 18 años.

Florencia Niski, Flopi, ha sido la última en incorporarse desde Montevideo. No es la primera vez que el Celta añade alguna promesa foránea a la fórmula. Quedan como máximos exponentes Alba Torrens y Laura Nicholls, entre las nacionales, y Damiris Dantas, entre las internacionales. De Flopi no se espera un rendimiento inmediato. Sigue en proceso de aclimitación a las exigencias de la competición europea. Ejerce de momento como base alternativo a Mariona Martín, si es que Cantero no reubica a Lacorzana. Aunque irregular, va dejando destellos de su talento.

Lucía Fontenla y Noa Comesaña desempeñan roles más consistentes y definidos. Lucía forma parte del quinteto inicial. Descolla como especialista defensiva en el perímetro. Noa Comesaña, recambio junto a Ángela Coello de Davidova y Stamenkovic, es una interior agresiva, con facilidad reboteadora y capaz de rebañar puntos. Aunque se haya quedado algo escasa en centímetros, el club la quería disfrutar con recorrido. No será así. Comesaña va a emprender la aventura universitaria en Estados Unidos, la vía que más diezma al Celta en los últimos años aunque algunas veces, como en el caso de Coello, con vuelta.

Sara Vidal y Clara Prieto se van incorporando al grupo mientras compaginan tareas en otras categorías. De la progresión física de Sara Vidal se espera mucho. En Clara Prieto se aprecia una base de extraordinaria calidad. Todas ellas quizá eclosionen en Vigo o levanten vuelo antes. Es el destino del Celta Zorka Recalvi, su pasión y su amargura.

En la frontera de la madurez

En la frontera de la madurez

Noa Comesaña (Vigo, 2003) es una interior corta de estatura pero dinámica, agresiva, ágil. Se esperaba de ella un rendimiento creciente. No podrá ser de celeste. “Se va a Estados Unidos. Aunque haya sido siempre una apuesta nuestra pensando en que es una jugadora de futuro, tenemos que aprovecharla en el presente. Ella tiene mucha capacidad defensiva y en el rebote. Tiene un buen juego sin balón. Ha mejorado en tiro y finalizaciones. Vamos a seguir trabajando con ella hasta el final para que pueda sumar todo lo que pueda”, asegura Cristina Cantero.

En la frontera de la madurez

En la frontera de la madurez

Lucía Fontenla (Vigo, 2002) sale en el quinteto titular. Intensa, de físico dúctil en el perímetro, “es su tercer año participando y jugando minutos. A nivel defensivo se ha convertido en un referente para el equipo. Es capaz de involucrar a las demás en su ritmo. A nivel ofensivo también tiene muchas cosas que le está costando poner en práctica, sobre todo a nivel de uno contra uno y su tiro. Sí que entiende qué está pasando en el campo y es capaz de verlo. Su progresión viene por seguir soltándose y tener confianza en sus recursos”.

En la frontera de la madurez

En la frontera de la madurez

Clara Prieto (Ourense, 2004) es la joya en ciernes. “Es una base con muchísimo talento en el uno contra uno, con calidad técnica para finalizar tanto en tiro largo como para hacerse hueco entre las grandes. Su mayor progresión vendrá por lo que está viviendo ahora, por entender mucho más el juego colectivo, qué requiere un partido sénior. Su progresión está siendo muy buena. A ver si somos capaces de encontrarle más minutos. No es fácil a veces. Estoy contenta con su día a día y cómo evoluciona. Le ha hecho tener más recursos físicos, que va a necesitar”.

En la frontera de la madurez

En la frontera de la madurez

Flopi (Montevideo, 2002) ha llegado “como apuesta”, indica Cantero. “Físicamente ya es muy buena, con potencia de sobra para todas las situaciones de campo abierto. Viene de un baloncesto que es muy diferente. Lo primero que hay que enseñarle son los conceptos defensivos. Allí nunca los ha trabajado. Tiene muy buenas piernas pero ahora mismo no sabe utilizarlas. Estamos en ello. A nivel ofensivo no tiene problemas. Está intentando entender qué queremos de lo colectivo. Tiene mucha capacidad en el uno contra uno y mucho tiro exterior. Su progresión vendrá por el entendimiento del juego y a nivel defensivo”.

En la frontera de la madurez

En la frontera de la madurez

Sara Vidal (Nigrán, 2002) es la que menor participación ha tenido de momento entre las cinco menores de 20 años. Pero Cristina Cantero se siente satisfecha con su labor y le augura camino en la categoría: “Está trabajando muy bien. En el día a día suma mucho al grupo. Su posición baila entre el 4 y 3. Ella es más bien un 3 grande. Su progresión física estará muy bien para poder estar en pista en Liga 2. A nivel de juego y entender lo que va pasando lo va teniendo. Falta confianza, ese ritmo de sénior, y saber hacer esas cosas. Va en el camino correcto. Nos está ayudando mucho”.