Cuarenta y tres partidos después, el Celta volvió a conocer los sinsabores de la derrota. Y fue en un día especial, el de la inauguración de la ciudad deportivo del club, y ante el rival por excelencia de los célticos, el Deportivo.

El partido estuvo marcado por la expulsión del Gael en el minuto sesenta y siete de partido. Hasta ese momento, los vigueses estuvieron mejor en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, consiguiendo romper la igualdad iniciar al filo del descanso, cuando faltaba un minuto para llegar al descanso, y en jugada personal de Facu.

El Deportivo salió un poco mejor tras el paso por el vestuario, y a los doce minutos igualaba el encuentro con un potente disparo de Peke desde fuera del área ante el que nada pudo hacer César.

En pleno proceso de adaptarse a jugar con un menos, el Celta encajó el tanto de la derrota en una falta lateral que ejecutó el recién incorporado Docarmo.