Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Con más cabeza y corazón que piernas

Coudet aplica cirugía en circunstancias complicadas, con una apuesta atractiva y la duda de si la plantilla podrá respaldarla

Vaclik detiene una internada de Brais, que había recibido de Aspas pero no pudo salvar la salida del portero.

Vaclik detiene una internada de Brais, que había recibido de Aspas pero no pudo salvar la salida del portero.

El Celta camina con el paso cambiado. Sus entrenadores encaran el verano desgastados y el equipo inicia la Liga en noviembre, cuando se produce el cambio en el banquillo. Así que el proceso de la pretemporada se produce con la competición en marcha y ya con la ansiedad instalada en el vestuario. Eduardo Coudet ha tenido dos semanas de trabajo y sin los internacionales. Su debut dejó buenos síntomas. Apunta a un camino interesante, de autor. Pero aplica su cirugía en la décima jornada, desde zona de descenso, cuando se necesitan más puntos que sensaciones.

Alineación repetida

Tuvo que llegar Coudet para que se repitiese una alineación de Óscar; la del empate en Elche que supuso la destitucion del catalán –o que al menos no la evitó– en su mejor partido de la campaña. Una alineación que incluye a Brais y Denis en posiciones más interiores. Coudet parece tener claro desde el inicio lo que a Óscar le costó demasiado averiguar.

Un modelo delicado

Cambiar de rumbo en plena tormenta implica una maniobra extremadamente delicada. Los cinco primeros minutos invitaban a la desolación. Coudet pretende lo que está de moda: una marca intensa y alta al hombre en el inicio de la jugada rival y después un repliegue en bloque que transforme esa estructura en zonal. El peligro reside en el momento de transición. El Sevilla se desordenó con inteligencia, buscando los fallos de permuta en los célticos, y encontró los espacios descosidos. Coudet lo remedió apuntalando a Tapia con Denis. Supo rectificar desde la lectura del juego. Esperanzador. Pero lo que pretende Coudet exige una gran precisión en la maquinaria. Supone que la defensa se adelante y confíe, que cada jugadora sepa cuándo reubicarse y cómo hacerlo. El destino depende de que Coudet sepa inculcárselo.

Responsabilidad personal

El Celta cometió 20 faltas. Más que una escuadra tan física y aguerrida como el Sevilla, que se quedó en 14. Un dato interesante en un equipo celeste que la pasada temporada estuvo a punto de irse a Segunda con la mansedumbre del cordero llevado al matadero, paralizado por el miedo, sin atisbo de rabia o rebelión. La marca al hombre desnuda al jugador de cualquier disculpa colectiva o táctica. Le obliga a sostenerse la mirada en el espejo. Todos se vaciaron en los pulsos y los balones divididos. Otra cosa es que las cualidades de algunos jugadores les permitan realizar esa tarea con eficacia.

El gran interrogante

Óscar, aunque con otro dibujo, también debutó en el Camp Nou con una presión elevada. Poco a poco fue concluyendo que no era viable hacerlo con las piezas que tenía a su disposición. Veremos si Coudet, cuando pueda precisar mejor su diagnóstico, insiste en el remedio, que es sin duda el que más querido le resulta. Porque esa apuesta precisa de coordinación, en la que pueda trabajar, y energía, que depende más de la naturaleza de la plantilla. Y al Celta, que bordeó la excelencia entre el minuto 10 y el 60, acabó boqueando y apretándose contra Rubén Blanco.

Más goles

Claro que el encuentro se hubiera administrado de otra forma si el Celta hubiese llegado a esa recta final en ventaja: impidiendo el empate de En-Nesyri dos segundos por encima del tiempo marcado en la tablilla –prolongación correcta en esas circunstancias, pero dolorosa– o volviendo a adelantarse en las dos mejores oportunidades de la reanudación para cualquiera de los equipos, de Aspas y Mina. Marcar dos goles en el Pizjuán es buen botín. Pero no basta a un Celta de mandíbula tan frágil. Lo ideal, con todo, es buscar el equilibrio sin volver a obsesionarse con encajar menos tantos. El pasado reciente demuestra que, en caso de duda, al Celta le conviene más buscar marcadores altos.

Pocos cambios y tardíos

La directiva ha bailado últimamente en sus elecciones para el banquillo. Mohamed, Escribá, Óscar y Coudet poco se parecen entre sí. En lo que se imitan, especialmente los tres últimos, es en su uso conservador del banquillo. Tampoco Berizzo era de realizar cambios inmediatos e incluso no los agotaba. Una elección, una manía o una anécdota en otras épocas. Hoy, una decisión discutible. En tiempos de fútbol intenso y de cinco sustituciones, el banquillo resulta absolutamente imprescindible para mantener el ritmo. Puede que a Coudet, a primera vista, no le haya convencido la calidad o variedad de sus suplentes. Pero desde el punto de vista físico el Celta necesitó una inyección de frescura que el entrenador no quiso concederle. Aunque habrá tenido seguramente sus razones, es lo que más se le puede reprochar.

Buenos días, angustia

Para lo malo, el Celta repite su inmersión en la tabla. Para lo bueno, la angustia se ha convertido en su amiga íntima y el calendario le acompaña. El mercado de invierno se abrirá a la conclusión de la 16ª jornada. No es que el club se merezca confianza en ese aspecto, pero todo vale, incluso la ficción, para alimentar la esperanza. Lo que se sume hasta entonces valdrá su peso en oro.

Compartir el artículo

stats