Eduardo Coudet, el Chacho, no dejó precisamente huella como jugador en el Celta. El paso del argentino por el conjunto vigués fue fugaz y un tanto desvaído. El centrocampista no cuajó en el Celta de Lotina y ensombrecido por la comparación con Valeri Karpin, que había fichado por la Real Sociedad este año, acabó abandonando el equipo a los cinco meses de su llegada por falta de oportunidades. Antes de forzar su regreso a River Plate, que lo había cedido por un año, jugó apenas 334 minutos repartidos en 9 partidosde Liga, en su mayor parte como suplente, y tres encuentros completos de Copa de la UEFA

Un bagaje demasiado corto como para que se le recuerde en Balaídos como futbolista. A Coudet se le recuerda sobre todo por ocho minutos en Mestalla que, meses más tarde, resultaron decisivos para la primera y única clasificación del Celta para la Liga de Campeones. Uno de esos partidos que el Celta peleó en la trinchera para alcanzar nada menos que el liderato de LaLiga y que el equipo vigués jugó, en muchos momentos colgado del travesaño del portal entonces defendido por Pablo Cavallero.

El portero argentino y actual director deportivo de Vélez Sardfield fue el gran héroe de aquel partido al detener nada menos que dos penaltis (regalados por el árbitro) a Rubén Baraja, el especialista de aquel Valencia de Rafa Benítez en los lanzamientos desde los 11 metros.

Miguel Ángel Lotina hizo saltar a Coudet en el terreno de juego en el minuto 82 de partido, con el Celta defendiendo el empate sin goles con el cuchillo entre los dientes, casi sin traspasar la línea divisoria. Cuando nadie lo esperaba, en una jugada aparentemente insípida, el Chacho, decidió el partido en el último minuto convirtiendo en penalti un pase en profundidad desde la defensa. La pena máxima la lanzó con mucho suspense Vagner. El brasileño estrelló el tiro contra Santiago Cañizares con la fortuna de la pelota le cayó rebotada el pie y logró elevar el rechace sobre el portero valencianista para acabar con una sequía de 20 años sin ganar en Mestalla y dar al Celta el liderato de LaLiga. Aquellos 3 inesperados puntos resultaron a la postre claves para la clasificación del Celta para LaLiga de Campeones, precisamente con un solo punto de ventana sobre el Valencia.