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Sergio Barcia echa la puerta abajo

El vigués pasa en tres meses de Tercera con el Ourense a Primera con el Granada

Sergio Barcia disputa una pelota con Oyarzabal, el domingo en San Sebastián. |  // LALIGA

Sergio Barcia disputa una pelota con Oyarzabal, el domingo en San Sebastián. | // LALIGA

El sábado 25 de julio, Sergio Barcia (Vigo, 31 de diciembre de 2000) formó parte de la alineación del Ourense CF en la final del play off exprés de ascenso a Segunda División B, en Balaídos frente al Compostela. No pudo ser, subieron los santiagueses, pero apenas tres meses después, un 9 de noviembre en San Sebastián, el olívico debutaba en Primera División con el Granada, con el dorsal 42. Su destino inicial no era el primer equipo rojiblanco, era el filial, el Recreativo Granada, que milita en Segunda B. Pero una serie de carambolas lo vistieron de futbolista de élite en el ahora Reale Arena. Cumplió, de sobra, y hasta provocó un penalti que después no fue transformado.

El día después lo pasó Barcia en la burbuja a la que someten los clubes de las categorías de fútbol profesionales a todos sus futbolistas. Peticiones tuvo muchas, negativas del club, que no de él, todas. Sí escribió en una red social, en la que recalcó estar “contento por mi debut en Primera División y más por hacerlo donde lo he hecho, en un club con unos valores que se ven por sí solos. Aún queda mucho camino por recorrer”.

Compañeros de vestuario en el Ourense CF celebran un logro que veían venir. Dani Portela compartió con Sergio Barcia el centro de la defensa blanquinegra durante prácticamente todos los partidos de la temporada. "Sí, se puede decir que yo era como su padre, la diferencia de edad es grande. Me llamó la atención su temple, me sorprendió gratamente su capacidad para escuchar y aprender. Me pareció que tenía una madurez que no iba acorde con su edad", revela el ourensano.

"El mérito es todo suyo, desde que llegó se le veían cosas, me alegró mogollón por él. Era un chico humilde con las cosas muy claras, con mucha personalidad, un central elegante y tranquilo, todo eso le va a ayudar a conseguir grandes cosas", remarca.

"Claro que sorprende pasar de Tercera a Primera en tres meses, por eso es tan cierto eso de estar en el momento justo. Lo más importante es que confían en él", remacha Portela, titular ahora en el Arenteiro.

Unos metros más atrás, en la portería, estuvo siempre Chistian Parra, que sí ascendió a Segunda B con su fichaje por el Talavera. "Siempre que le vaya bien a un compañero con el que haya compartido vestuario voy a estar contento, me produce una envidia sana. Yo llegué un poco más tarde, con la temporada ya empezada, y me pareció un niño muy especial, que se cuidaba mucho, muy bueno. Lo que no supo ver el Celta sí lo ha sabido ver el Granada", comenta sobre la salida de Barcia de la cantera de A Madroa, donde se formó.

"¿Cómo era? Un tipo peculiar, un central alto, rápido, que llegaba a todos los balones, que podía salir de zona. Un central con una proyección muy grande. Estas cosas nos hacen ver lo bonito que es el fútbol, de repente todo te puede cambiar para bien. Lo importante no es si debutó por un brote de Covid en el Granada, lo importante es estar siempre dispuesto como él ha estado", subraya el arquero madrileño.

Fran Justo fue su entrenador el curso pasado, el que moldeó al central vigués. “De los chicos que dejaron de ser juveniles quizá fue el que más minutos disputó en Tercera. Y los disputó sin que nadie le regalase nada pese al hándicap de no haber hecho la pretemporada ni con el Celta ni con nosotros. Jugó porque se lo ganó con su trabajo”.

El hombre de hielo

“Yo le tenía un apodo en el vestuario, le llamaba ‘The Iceman’ (el hombre de hielo), porque era muy tranquilo, muy pocas veces le pudieron los nervios o se aceleró, siempre fue capaz de dominarlos. Es una forma de entender la vida que le va a llevar muy lejos”, detalla el ahora entrenador del Arenteiro.

“No es que yo lo moldease, simplemente intenté ayudarle. Más que partícipe, sobre todo me siento orgulloso de él y de su comportamiento, todo lo que tiene se lo ha ganado él con su trabajo”, apunta el preparador.

“Está claro que en todas las decisiones que ha tomado ha acertado, el tiempo dice que lo hizo cuando decidió venir a jugar a Ourense y cuando decidió marchar a Granada”, asegura Justo, que remacha: “Sí quería subrayar una cosa, nunca puso una mala cara, y eso es complicado. Si le había pasado algo fuera del fútbol se lo callaba. Es verdad que casi todos los partidos fue titular, pero recuerdo uno que no, contra el Silva, y se presentó el lunes al entreno con la mejor actitud”.

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