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“Llegaba temprano, se iba tarde”

Gustavo elogia su propuesta futbolística

Eduardo 'Chacho' Coudet, el nuevo entrenador del Celta FDV

De paso breve, con Coudet en Vigo cundieron más los afectos que las estadísticas. Moncho Carnero, Gustavo López y Iago Bouzón, que convivieron con él en aquel vestuario gestionado por Lotina, lo describen y lo desentrañan. Y no discuten su elección, sino que el diagnóstico se limite al banquillo.

A ninguno le ha sorprendido la destitución de Óscar García, por más que se haya concretado tras un empate aderezado con buen juego. “Ya casi estamos acostumbrados”, condensa Iago Bouzón sobre el relevo. “Deberíamos ir a algo más global en el análisis. Cuando han pasado entrenadores de tantas personalidades y estilos diferentes y el proyecto no funciona, igual lo que hay que plantearse es el proyecto, si existe o simplemente se van tapando problemas conforme van llegando”. El exdefensa, dedicado hoy al asesoramiento integral de los jugadores, acepta: “Al acabar esta temporada la gente importante del Celta tiene que sentarse y darle una vuelta a la dirección que se está tomando”.

Bouzón indica: “La destitución venía un poco anunciada desde hace tiempo. No solo por la situación deportiva, que no es buena, pero que enseguida puede cambiar. Había otros indicios de que no era algo pasajero, sino más profundo. Los reproches deben ser internos. Una vez que se han hecho públicos, y nos han hecho partícipes a todos, esa mala atmósfera del vestuario no viene dada solo por los malos resultados. Se necesita la unión de todo el mundo y no la había”.

Moncho Carnero, que fue segundo entrenador para Bouzón y Coudet en aquella etapa de Lotina, igual que con Rojo, Castro Santos, Irureta, Víctor Fernández y Fernando Vázquez, confirma sobre Óscar García: “Es la crónica de una muerte anunciada. El club había perdido la confianza en el trabajo de Óscar. Cuando no hay resultados siempre se rompe por la parte más floja, que es el entrenador”. Y sostiene: “Es un problema bastante más profundo. No podemos hacer solo responsable al entrenador, que tiene su parte de culpa. Hay otros estamentos: jugadores, directivos… Van varios cambios. Por algo debe pasar”.

Gustavo López, mito céltico y analista mediático en activo, critica la impaciencia: “Cuando uno elige un entrenador, hay que sostener la propuesta, la confianza en alguien como Óscar. Tuvo sus altos y sus bajos, pero la temporada acaba de comenzar. Se tenía que proteger más al entrenador. Es importante para el propio vestuario. Ahora es como empezar de cero con uno nuevo”.

De los tres, es Gustavo quien mejor conoce al Chacho. Compañeros de generación, mantienen una “buena relación” y Gustavo ha seguido su carrera como técnico, “donde más en Rosario y Racing”, acota el Cuervo, eterno once. “Busca un fútbol atractivo, valiente, desde la posesión del balón. Sus equipos son agresivos, intensos, con líneas muy definidas. Se ajusta a los futbolistas que tiene. El fútbol sudamericano es diferente al europeo, está claro. La apuesta por Mohamed no salió bien. Al Toto le costó, hasta que se hizo con el equipo. A favor del Chacho juega que conoce la ciudad, la ideología de la afición, el sentir, aunque estuviese poco tiempo”.

Gustavo se acuerda de aquel Coudet bohemio en sus maneras, que se conoció en A Madroa. Advierte: “Una cosa es la imagen que en su momento transmitía y otra lo que era dentro del vestuario. Era un chico muy profesional. Llegaba muy temprano a los entrenamientos y se iba muy tarde. Trabajaba muchísimo en el gimnasio. Quería mejorar día tras día. Preguntaba constantemente. Y como entrenador plantea lo mismo. Es muy cercano al futbolista, con muchas inquietudes. A sus equipos les ha ido muy bien. Está transmitiendo buenas ideas y buenos resultados”.

Bouzón, que era apenas un adolescente que alternaba a los profesionales con el filial, aprecia a Coudet: “Cayó bien dentro del vestuario. Era afable, cercano. Los jóvenes lo veíamos mucho más normal. Transmitía tranquilidad. Las personas cambian y no será lo mismo como entrenador, pero esa personalidad que destilaba dentro del vestuario le podría venir bien a la plantilla y el entorno”.

A Bouzón no le preocupa su falta de experiencia como técnico en el fútbol europeo: “Al final, los buenos entrenadores, como los buenos jugadores, se acaban adaptando a todo. Sí ha practicado aquí fútbol. Se puede hacer una idea del entorno que se va a encontrar en el club, aunque la gente sea diferente, y del fútbol que gusta y da más resultado en Europa. La situación ideal para él hubiera sido venir en verano. Ahora no hay tiempo, se necesita rendimiento inmediato. Pero si es el buen entrenador que ha demostrado ser en Sudamérica, acortará al máximo esos tiempos de adaptación”.

“Si soy sincero, estuvo poco tiempo y no hubiera podido decir que iba a ser entrenador”, confiesa Ramón Carnero. “Pero sí fue un jugador disciplinado, trabajador, con mucho carácter. Son virtudes que te pueden ayudar a dirigir un club”.

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