Un mal inicio del Celta corroborado por un desafortunado penalti por mano de Hugo Mallo marcó el devenir del choque ante el Elche. Los vigueses, que habían mostrado una versión descarrilada como equipo hasta la fecha, este viernes supieron tejer varias jugadas con sello propio y carácter que acabaron muriendo en los tramos finales. Tan solo cuajó un disparo de Santi Mina desde fuera del área que pilló a contrapié a Edgar Badía para subir el empate a 1 final en el marcador.

Los primeros compases del partido semejaban las líneas iniciales del guion habitual en el conjunto celeste: amedrentados por el rival, sin una apuesta decidida y con muchas dudas, aunque con un pequeño giro con el despliegue de la defensa de cuatro y tres arriba -Mina, Nolito y Aspas-. Tanto fue así que ya en el minuto 3, el conjunto alicantino metía la directa desde los 11 metros a cargo de Fidel tras una dudosa mano de Hugo Mallo en el área, posterior a un centro lateral, señalada tras chequearla en el VAR un De Burgos Bengoetxea muy criticado en la cita de hoy -no expulsó además al excéltico Lucas Boyé tras un manifiesto codazo que dejó sangrando a Brais Méndez, entre otras decisiones-. El marinense regresaba tras superar su lesión y, lo más sorprendente, sus asperezas con el míster, que decidió alinearlo de la partida. Saltó y el balón le golpeó en la mano cuando su mirada no se dirigía al cuero, un encuentro infortuito que lastró el tiempo restante para el Celta.

A cada paso, el conjunto de Príncipe iba siendo consciente de la desgracia a la que se veía desbocado con el resultado boca abajo. Corría el reloj y crecía su hambre por dominar o, al menos, no ser dominado. Tras una clara ocasión de Méndez despejada por un brillante Edgar Badía cuando marchaba el 20 en el electrónico, los de Óscar comenzaron a entonar. Al rato, de nuevo el vigués volvía a amenazar tras una buena trenza entre Olaza y Denis, que le sirvió un esférico menospreciado finalmente por un siempre acertado meta local. El juego del Celta empezaba a entreverse definido: acciones de ataque enhebradas por Denis desde fuera hacia dentro con pases milimetrados. Una táctica que se combinaba por momentos con balones colgados desde ambos flancos.

Murillo a punto estuvo de romper la dinámica positiva que iba alcanzando con sigilo la escuadra viguesa y, en un 'déjà vu' de la pasada semana ante la Real Sociedad, perdió el cuero a un palmo de la portería de Rubén Blanco, que repetía hoy, cediéndoselo a Boyé, quien no acertó a materializar. El mismo argentino gozó poco después de otra ocasión, previa a un disparo alejado de Denis que supuso la antesala del empate. El de Salceda de Caselas dirigió la pelota hacia Aspas por medio de la columna vertebral ilicitana, este se la cedió de manera poco ortodoxa a Santi Mina para que, por fin, mojase gracias a un toque ajustado desde la medialuna en el minuto 41.

El Celta se recogía en el túnel de vestuarios con buen sabor de boca y dispuesto a morder desde el inicio de la segunda mitad. Disfrutó de innumerables chances para remontar y devolver la ilusión a Vigo, pero de nuevo faltó pegada. El Elche saltó al cuadrilátero con un tímido ánimo que poco inquietó a los de Óscar, amén de aisladas acometidas.

Aspas rozó la gloria con un lanzamiento que se marchó lamiendo el palo largo en un mano a mano con Badía y, minutos más tarde, reapareció en la caseta oponente tras una magnífica entrega de Denis por el medio y medio, pero que no pudo controlar de forma ventajosa. Segundos antes, Mina lamió un centro de Mallo bien dirigido, sin éxito.

En el ocaso del duelo, el de Moaña esperanzó una vez más: servicio de Aidoo desde la retaguardia, intenta elevar el balón por encima de Badía, le da al aire y, con el cancerbero catalán descolocado, marra a portería vacía. El conjunto valenciano firmó las últimas llegadas siendo la más nítida una internada de Josan, que cedía el esférico a Tete Morente para que este lo conectase alejado de los tres palos.

"Con el ruido que ha habido durante la semana, estoy contento porque el equipo se parece bastante al que yo quiero"

Óscar García - Entrenador del Celta

Este insuficiente despertar deja al Celta en una posición comprometida que le podría hacer caer al pozo del descenso si ganan Levante o Huesca sus compromisos ligueros de este fin de semana. Los celestes se acuestan en el escalón 17.º, con 7 puntos y con un páramo de selecciones durante los próximos 14 días, tiempo suficiente para que la cúpula de Príncipe decida el futuro de Óscar García, que pende de un hilo, a pesar de que salió satisfecho de la cita de hoy: "Con el ruido que ha habido durante la semana, estoy contento porque el equipo ha dado la cara y se parece bastante al que yo quiero", dijo el técnico sabadellense, quien, además, insistió en que el Celta "mereció más por el trabajo y las ocasiones" que tuvieron.

Lo cierto es que los celestes han sumado tan solo 3 de los últimos 21 puntos, son el grupo más goleado de LaLiga con 15 tantos en su contra y en la misma jornada de la temporada pasada sumaban 2 puntos más que ahora, en semejante posición. A la vuelta, les espera el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. El Elche marcha 9.º con 11 puntos, aunque acumula dos encuentros menos: ante precisamente el conjunto sevillista y el Barça.

Ficha técnica

1 - Elche: Edgar Badía; Barragán, Gonzalo Verdú, Diego González (Josema, min. 60); Josan, Marcone, Mfulu (Raúl Guti, min. 60), Fidel (Sánchez Miño, min. 38), Tete Morente; Pere Milla (Rigoni, min. 60), (Nino, min. 76) y Lucas Boyé.


1 - Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Murillo, Aidoo, Olaza, Renato Tapia (Fran Beltrán, min. 65), Brais Méndez (Gabri Veiga, min. 83), Denis Suárez; Santi Mina (Miguel Rodríguez, min. 76), Nolito y Aspas.


Goles: 1-0, min. 3: Fidel, de penalti. 1-1, min. 41: Santi Mina.


Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité vasco). Mostró tarjeta amarilla a Denis Suárez, Olaza, Aspas y Miguel Rodríguez por el Celta, y a Diego González, Barragán y Lucas Boyé por el Elche. Expulsó a Rubén Martínez, miembro del cuerpo técnico del Celta, en el minuto 3.


Incidencias: Encuentro correspondiente a la novena jornada de la Liga Santander disputado a puerta cerrada en el estadio Martínez Valero.