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La maldición del colista

El Celta nunca ha ganado a domicilio al último clasificado desde el último ascenso - El saldo es de cuatro derrotas y dos empates

El Celta visitará este lunes al Levante con el firme propósito de poner fin a una racha negativa que le persigue en sus visitas al campo del colista de Primera División desde su retorno a la máxima categoría en la temporada 2012-13. Tal como ha recordado estos días @Afouteza e Corazón, al conjunto celeste se le ha resistido de forma pertinaz la victoria cada vez que ha comparecido como visitante frente al último clasificado en las últimas ocho ligas. El saldo es demoledor: cuatro derrotas y dos empates

En esta malsana querencia del Celta por insuflar vida al necesitado no todos los resultados han resultado igualmente dolorosos. Algunas de las derrotas han escocido mucho más que otras.

Acaso la peor de ellas ocurrió en Riazor el 15 de marzo de 2013 con Abel Resino al frente del banquillo celeste. El Celta llegaba al choque penúltimo, pero más desahogado que el Deportivo, al que superaba en 5 puntos a 27ª jornada de Liga. Los celestes cayeron de forma contundente por 3-1 en un duelo negativamente condicionado por la autoexpulsión de Iago Aspas tras propinar un cabezazo a Carlos Marchena.

Riki, Silvio y Salomao anotaron los tantos del conjunto herculino, mientras que el surcoreano Park Chu Yong hizo el gol celeste a diez minutos del final del choque. Al margen de la humillación recibida en el campo del eterno rival, la derrota tuvo secuelas muy negativas para el Celta, que perdió por sanción a Iago Aspas en los cuatro siguientes partidos.

El último de ellos, concretamente el disputado un mes más tarde, en Son Moix volvió a enfrentarle al colista, en este caso el Mallorca, que unas jornadas antes había relevado al Deportivo como farolillo rojo de la clasificación. Sin Aspas en el campo, los celestes volvieron a perder, esta vez por 1-0, con gol de Giovani do Santos a un minuto de cumplirse el tiempo reglamentado.

Durante los cuatro años siguiente, los celestes no volvieron a visitar la cancha del colista. El escenario fue La Rosaleda, donde el equipo entonces dirigido por Juan Carlos Unzué cayó por 2-1. Adrián González y Recio, de penalti, anotaron por los andaluces y Aspas lo hizo por los célticos. El choque, correspondiente a la décima jornada de Liga, tuvo poca trascendencia para el Celta, que vivió una temporada desahogada.

Más peliagudas han sido tres las últimas comparecencias del Celta en el campo del último clasificado. De ellas, la menos inquietante se produjo hace dos temporadas en campo del Huesca. En un partido de alternativas, el Celta se adelantó por dos veces por medio de Brais Méndez y Iago Aspas, pero los de Francisco remontaron con tantos de Enric Gallego, Chimy Ávila y Pulido antes de que Ryad Boudebouz estableciese el empate.

Las dos últimas visitas al campo del colista las realizó el Celta el pasado curso de la mano de Óscar García con el equipo bloqueado por la angustia de verse peleando por eludir el descenso.

La primera de ellas fue en Butarque en un partido que los pepineros encarrilaron con tres goles en el primer tiempo. Los celestes reaccionaron en la segunda parte por medio de Araújo y Aspas, pero la reacción llegó demasiado tarde.

Mucho más angustioso fue el partido de la última jornada de Liga de la pasada temporada en el campo del Espanyol. A los celestes les bastaba con ganar su partido a un rival que llegaba descendido al choque o hacer lo mismo que el Leganés, que visitaba en esta última jornada al Real Madrid. Incapaz de acercarse apenas a la portería rival, el Celta pudo al final mantener de forma milagrosa al categoría gracias a que el pepinero Óscar Rodríguez falló un gol cantado en el descuento de su partido en Butarque.

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