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La mejor defensa del último lustro

El Celta redujo en trece el número de goles encajados el pasado curso tras tres temporadas consecutivas recibiendo sesenta o más - El conjunto celeste logró mantener su portería a cero en doce encuentros

Jeison Murillo controla un balón en presencia de Kevin ante la oposición del bético Loren Morón en Balaídos.

Jeison Murillo controla un balón en presencia de Kevin ante la oposición del bético Loren Morón en Balaídos. // Ricardo Grobas

La seguridad defensiva ha sido una de las pocas facetas del juego en la que el Celta se ha mostrado eficiente la pasada temporada. El equipo celeste ha concedido muchos menos goles que en temporadas anteriores y ello ha contribuido de forma decisiva a su agónica salvación en la última jornada de Liga. Los 49 goles en contra encajados el pasado curso por el conjunto vigués contrastan vivamente con los más de sesenta recibidos en la tres temporadas precedentes -62 en el curso 2018-19; 60 en la campaña 2017-18 y 69 en el ejercicio 2016-17-, que convirtieron la portería celeste en una verdadera coladera.

Por primera vez en el último lustro y segunda desde el último ascenso a Primera División, el Celta recibió menos de 50 goles en una temporada. Solo en el curso 2014-15, con Eduardo Berizzo al mando, se bajó del actual registro, con 42 tantos en contra, 7 menos que los encajados la pasada temporada. Conjuntamente con el Villarreal, los celestes fueron el noveno mejor defensor del pasado campeonato y el sexto mejor de la segunda vuelta tras el Real Madrid, el Barcelona, el Atlético de Madrid, el Sevilla y el Getafe. En este segundo tramo del campeonato el Celta logró 22 de los 37 puntos con los que concluyó la temporada.

La reducción del número de goles recibidos fue el gran objetivo incumplido del Celta en estos últimos años, en los que el equipo celeste presumía de pegada con Iago Aspas y Maxi Gómez al frente, pero la mejoría defensiva ha coincidido en este último ejercicio con una caída en picado del número de goles a favor, que ha pasado de más de 50 (53, 59, y 53 en concreto) a solo 37. La vieja teoría de la manta corta (si te tapas la cabeza te descubres los pies y si cubres los pies te destapas la cabeza) formulada por el técnico brasileño de San Lorenzo Elba de Padua Lima describe con precisión la trayectoria del Celta en estos años.

Por primera vez desde el último ascenso de categoría, el equipo vigués logró la pasada temporada dejar en doce encuentros, casi un tercio de los disputados, su portería a cero. Los tres primeros (Valencia, 1-0; Atlético de Madrid, 0-0, y Athletic 1-0) los firmó el Celta con Fran Escribá al frente, mientras que los nueve siguientes (Valladolid, 0-0; Eibar, 0-0; Leganés, 1-0; Granada, 0-0; Getafe, 0-0; Alavés, 6-0; Real Sociedad; 0-1; y Espanyol, 0-0) llegaron de la mano de Óscar García.

La llegada del entrenador sabadellense al banquillo de Balaídos supuso un punto de inflexión en el rendimiento defensivo del Celta. Óscar intentó hacer crecer al equipo desde la seguridad modificando el esquema en función del escenario y el rival de turno. El técnico blindó frente a los rivales más fuertes la retaguardia con defensa de cinco, que alternó con línea de cuatro hombres, casi siempre en los partidos de Balaídos. Curiosamente, en ocho de los nueve partidos que concluyó con la portería a cero, Óscar empleó una línea de cuatro defensas.

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